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Archivo para la Categoría "Opinión"

Nacionalistas fuleros

Diciembre 1, 2009 marinto Deja un comentario
El argumento que más usan los nacionalistas de todos los partidos para justificar una sentencia propicia del Tribunal Constitucional al Estatuto que pergeñaron ZP y Arturo Más, es el supuesto voto favorable de la mayoría de los catalanes en el famoso referéndum tras la aprobación del texto en las llamadas Cámaras de representantes.

Esgrimen lo de la soberanía del pueblo y tal. Imaginemos que en un territorio determinado se les va la pinza un día a sus políticos y deciden, por ejemplo, exterminar al progre; van y lo someten a votación y mire usted por donde que el pueblo (el pueblo entero, no sólo una porción de una porción del pueblo) con su soberanía a cuestas emite un voto favorable: sí, como en la Alemania de Hitler. Supongo que en este caso todos estos que defienden que un Tribunal de Justicia no puede declarar ilegal un Estatuto votado por una mayoría, pondrían el grito en el cielo y hablarían de la separación de poderes, Montesquieu, su santa madre, los derechos humanos y etc.

Yo, como murciano y español que soy, tengo derecho a decidir cuando un territorio de mi nación quiere modificar de hecho un artículo de la Constitución. Según el artículo 2:“La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Y yo no recuerdo haber tenido la posibilidad de votar a favor o en contra. La Constitución española tiene mecanismos para ser modificada. Tiene título y todo, más concretamente en el X: De la reforma constitucional. Lo que tendrían que hacer todos aquellos que se declaran secesionistas (u oportunistas que juegan a serlo los días pares y a no serlo los impares, como el PSOE que nos gobierna) es echarle un par de pelotas para, en vez de buscar subterfugios ilegales, presentar una modificación en toda regla de nuestra llamada “Carta Magna”. En fin.

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El grito silencioso

Noviembre 30, 2009 marinto Deja un comentario

Yo imagino que el grito de esos pobrecitos que son asesinados antes de nacer,
debe llegar hasta Dios.

Madre Teresa de Calcuta

César Valdeolmillos /El doctor Gerome Lejeune, uno de los mayores genetistas de la historia, fue invitado por el Senado de Francia hace unos veinte años, para que ofreciese su documentada opinión sobre el tema del aborto. Una de las opiniones fuertemente arraigada en dicha cámara, era la que sostenía que hay embarazos que deben ser interrumpidos, cuando los antecedentes o el pronóstico parecen ser irreversiblemente malos. Cuando se le otorgó la palabra al Dr. Lejeune, planteó un caso: “Tenemos —dijo— un matrimonio en el que el marido es sifilítico terciario incurable, y además decididamente alcohólico. La mujer está desnutrida y sufre tuberculosis avanzada. El primer hijo de esa pareja muere al nacer; el segundo sobrevive, pero con serios defectos congénitos. Al tercer hijo le ocurre lo mismo y se le suma el hecho de ser infradotado mentalmente. La mujer queda embarazada por cuarta vez. ¿Qué aconsejan ustedes hacer en un caso así?”. Un senador del bloque socialista manifestó categóricamente que la única solución para evitar males mayores, era practicar un “aborto terapéutico” inmediato. Lejeune hizo un largo y notorio silencio; bajó la cabeza por unos segundos en medio de su expectante mutismo; volvió a alzarla y dijo: “Señores Senadores, pónganse de pie, porque este caballero acaba de matar a Ludwig van Beethoven”.

El hecho real al que acabo de referirme, podría aplicarse a otros muchos de similares circunstancias, que tuvieron después por protagonistas a personajes muy célebres en la historia de la humanidad, lo que desmonta de forma irrefutable la justificación de un asesinato bajo el mal llamado “aborto terapéutico”.

Y es que, como decía en el primer artículo que dediqué a este tema, “Cuando nace un niño, nace un mundo nuevo”, y su aniquilación, constituye la destrucción irreparable de parte del futuro del universo. Es igual que llegue a ser un genio o no. Lo verdaderamente importante, es que es un ser humano único e irrepetible, que vivirá si le dejamos, en un mundo que puede o no ser exactamente igual al nuestro, pero que siente y que padece, que tiene sus ilusiones y sentimientos, que ama y le gusta sentirse amado y que en el fondo, desea ser aceptado y hará todo lo posible por integrarse en nuestra sociedad.

Demagógicamente se suele argumentar por aquellos que fomentan la cultura de la muerte -aborto y eutanasia- que es inhumano no legalizar el “aborto terapéutico”; que este debería realizarse cuando el embarazo pone a la mujer en peligro de muerte o de un mal grave y permanente.

Terapéutico procede de “terapia”, que significa curar y el aborto, no solamente no cura nada, sino que mata directamente a un ser humano inocente e indefenso y produce unas secuelas sicológicas en la madre, que perdurarán durante toda su vida. Por otro lado, el código de ética médica, señala que en el caso de complicaciones en el embarazo, deben hacerse los esfuerzos proporcionados para salvar a madre e hijo y nunca tener como salida la muerte premeditada de uno de ellos, porque eso convertiría a los médicos —cuya misión es preservar la vida curando las enfermedades— en sicarios a sueldo.

Pero, de momento, no es mi intención demostrar las falacias del incongruente y ¿mal informado?, “progresismo”. Porque el asesinato, jamás puede constituir ninguna forma de progreso.

El objetivo de mis últimos artículos, es concienciar a quien tenga la oportunidad de leerme, del valor que tiene toda vida humana; del decisivo y noble papel que desempeña la mujer en la transmisión de la existencia; concienciarla de que, a quien lleva -no lo que lleva- dentro de su vientre, no es su propio cuerpo -simplemente está alojado en él- y por tanto, no tiene el menor derecho a decidir sobre una vida que no es la propia; del irremediable daño que de por vida se haría así misma, de atentar contra la inocente criatura que ella misma ha creado; de que alumbrando a ese nuevo ser, justifica su propia razón de ser como mujer, que es la más noble misión y la culminación del privilegio de que la dotó la naturaleza. En definitiva, porque la muerte solo significa destrucción, una vez más, quiero transmitir un mensaje positivo de amor, fe, fortaleza y esperanza.

Sin embargo, no podemos ignorar la existencia de un opresivo y arbitrario “progresismo” que persigue el logro de una sociedad amorfa, mediante la despersonalización del individuo, la eliminación del “tú” y el “yo”, con todo lo que de excepcional conllevan estos conceptos; la supresión de “marido” y “mujer”, sustituyéndolo por cónyuge A y B. Partiendo de este principio, en el trascendente acto de la procreación, ya no seremos “padre” y “madre”, sino progenitor “A” y “B”. Realmente ¿nos estamos dando cuenta de la profunda gravedad que constituye esta perversión del lenguaje y a donde nos puede conducir esta deshumanización en el futuro, si llegamos a aceptarlo como algo normal y cotidiano? Entre otras muchas consecuencias, si con el paso del tiempo, esta forma de pensar prende en la sociedad, se producirá un vacío insensibilizador que nos conducirá a la nada, con capacidad de contagiarlo todo, lo que permitirá al Estado, el adueñamiento de los derechos fundamentales del ser humano, convirtiéndose en señor absoluto y manipulador de cuerpos y conciencias, último fin del totalitarismo laicista.

Quienes patrocinan, fomentan y legislan basándose en estos bastardos e insolidarios intereses ideológicos y económicos, están colocando a España en la primera línea del sacrificio infantil, presentando el aborto como un derecho y liberación de la mujer. Una liberación que, al marginar a los padres, deja sola a una niña de dieciséis, diecisiete años -al fin y al cabo una adolescente que necesita la protección de quienes verdaderamente la aman y deben velar por protección y por su bien- aterrada por las consecuencias de una relación sexual inmadura, para que elija sola un futuro en el que solo estará acompañada de por vida, por la angustia, el sentimiento de culpabilidad, la ansiedad, los terrores nocturnos, la depresión, los trastornos de alimentación o de su vida sexual futura, secuelas que habitualmente aparecen y permanecen, incluso años después de haber abortado.

La ministra de ¿Igualdad?, Bibiana Aído, dijo el 18 del pasado mes de mayo: “Un feto es un ser vivo, pero no podemos hablar de ser humano”.

Lo que una mujer lleva en su seno materno desde el mismo instante de la concepción, es un nuevo ser humano en desarrollo y no solamente un ser vivo. Como si de un embrión o un feto humano, pudiese surgir una salamanquesa.

El Dr. Bernard Nathanson, ginecólogo norteamericano, cuenta en su autobiografía haber realizado más de 60,000 abortos. En su libro confiesa que era un paria en la profesión médica. “Se me conocía como el rey del aborto… Llegué incluso a abortar a mi propio hijo”, declaró el médico en una conferencia llorando amargamente. Ese suceso cambió su vida. Dejó la clínica abortista y pasó a ser jefe de obstetricia del Hospital de St. Luke’s. La nueva tecnología del ultrasonido hacía su aparición en el ámbito médico. El día en que Nathanson escuchó el corazón del feto en los monitores electrónicos, comenzó a plantearse por vez primera “qué era lo que estábamos haciendo verdaderamente en la clínica”. Decidió reconocer su error y en la revista médica The New England Journal of Medicine, escribió un artículo sobre su experiencia con los ultrasonidos, reconociendo que en el feto existía vida humana desde el mismo momento de la concepción. Incluía declaraciones como la siguiente: “el aborto debe verse como la interrupción de un proceso que de otro modo habría producido un ciudadano del mundo. Negar esta realidad, es el más craso tipo de evasión moral”. Había llegado a la conclusión de que no había nunca razón alguna para abortar: “…el aborto es un crimen”. Con los ultrasonidos hizo un documental que llenó de admiración y horror al mundo. Se titulaba “El grito silencioso”. Nathanson había abandonado su antigua profesión de “carnicero humano”. Hoy, Bernard Nathanson, es un judío convertido al catolicismo.

Por activa y por pasiva, Bibiana Aído, la ministra que ha promovido el nuevo proyecto de Ley del aborto, ha tratado de justificar el mismo, argumentando que es para evitar que vaya a la cárcel aquella mujer que aborte. Ciertamente no se conoce un solo caso en que por este hecho se haya aplicado tal condena, pero sí es cierto que la mujer que aborta, queda para siempre aprisionada entre rejas; las rejas morales de su propia culpabilidad, que en algún recoveco de su alma, le aprisiona y no le deja dormir.

En cualquier tipo de circunstancias en las que se produzca un embarazo, la respuesta no está en el raciocinio, si no en las indescriptibles sensaciones de amor y de ternura que ese nuevo ser que la madre alberga dentro de sí misma, le hace sentir.

Cuando una mujer se encuentra ante un embarazo en circunstancias adversas, hemos de tener en cuenta que es un ser humano, que tiene que enfrentarse, en medio de su íntima soledad, al dilema de escoger entre la Vida o la muerte; ahora le llaman “Derecho Reproductivo”. Este dilema no lo comparte, lo decide en medio de la desesperación, la angustia y el miedo, y cuando finalmente decide por la muerte del hijo, lo hace en medio de un dolor indescriptible, sin que nadie le informe adecuadamente de que la vida le ofrece otras salidas y de que en ese momento se está embarcando en la nave de un drama, en la que se verá prisionera y navegará durante el resto de sus días.

Hundir en ese abismo a una criatura que se enfrenta a una incertidumbre tan trágica, no es otorgarle un “derecho”, ni abrirle las puertas de una embaucadora “liberación”: es una auténtica villanía, tras la que se esconden infames intereses.

Todos los científicos y clase médica, coinciden en el hecho incuestionable en que, ante el atroz ataque que un bebé sufre el transcurso de un aborto provocado, el niño reacciona ante el dolor e incluso emite lo que muchos han llamado, el “grito silencioso”. Silencioso porque no se escucha fuera de su hábitat natural, pero que su infinito dolor ante la salvajada que con él se está cometiendo, nunca dejará de escuchar el corazón de su madre.

La Divina Naturaleza, hizo del vientre de la mujer, el más fértil campo destinado a dar el más maravilloso y sobrenatural fruto de la creación. No permitamos que tan prodigioso origen de la vida, el aborto lo convierta en un lóbrego ataúd, reino eterno del dolor y del silencio.

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El privilegio de ser Madre

Noviembre 2, 2009 marinto 1 Comentario

Dios no podía estar en todas partes a la vez, y por eso creó a las madres
Anónimo.

En homenaje a mi Madre
y a todas las Madres del mundo

César Valdeolmillos / Cuenta una antigua leyenda que un niño estaba por nacer y le dijo un día a Dios:

“Me dicen que me vas a enviar mañana a la Tierra, pero ¿cómo viviré allí tan pequeño e indefenso como soy yo?”
Dios le dijo: “Entre muchos ángeles escogí uno para ti que te está esperando, El te cuidará”.
El niño le pregunta: “Pero dime, aquí en el cielo no hago mas que cantar y sonreír y eso me basta para ser feliz, pero allí…
Dios le responde: Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tu sentirás su amor y serás feliz”.
El niño le dice: “Y ¿cómo entenderé cuando la gente me hable? Si yo no conozco el idioma que hablan los hombres de la Tierra….”
Dios le contesta:” Tu ángel te dirá las palabras más dulces y tiernas que puedas escuchar y con mucho cariño y paciencia te enseñará a hablar”.
El niño, muy preocupado: Y… ¿qué haré cuando quiera hablar contigo?
Dios le dice:”Tu ángel te juntará las manitas y te enseñará a hablar.
El niño le pregunta: También me han dicho que en la Tierra hay hombres malos, ¿quién me defenderá?
Dios le tranquiliza: “tu ángel te defenderá a costa de su propia vida”.
El niño insiste: “Pero estaré muy triste…, porque ya no te veré más”.
Dios le contesta: “Tu ángel te hablará de mi y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque Yo estaré siempre a tu lado”.
En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces de la Tierra….
El niño, entre sollozos, repetía suavemente: “Dios mío, ya me voy, dime su nombre, ¿cómo se llama mi ángel?
Dios sonriendo, le contesta susurrando: “Su nombre no importa, tú sólo le dirás MAMÁ”

No he encontrado explicación más hermosa que esta leyenda, para ilustrar la cita que precede a las reflexiones que me dispongo a exponer sobre el privilegio que supone el milagro de ser Madre. Sí, porque el hecho de concebir una nueva vida, es un generoso prodigio que excede de la voluntad del ser humano. Es un don reservado a la mujer, que no siempre le es concedido; que trasciende de nosotros mismos; que nos ennoblece y quizá el único por el que se justifica nuestra propia existencia.

Por una y simple básica razón —incluso si queremos egoísta— no puedo entender de forma racional, por muchas explicaciones y argumentos progresistas que me expongan, que haya personas que puedan defender el aborto voluntario, porque si en el momento de su concepción, su Madre hubiese decidido interrumpir su embarazo —como eufemísticamente denominan las izquierdas el asesinato premeditado de criaturas inocentes e indefensas— esas personas no existirían, ni tampoco su obra. Y aún lo entiendo menos, cuando quien defiende esa execrable acción, es una mujer.

¿En qué oscuro e ignorado lugar han quedado los valores humanos? ¿En qué profundo y oscuro lugar de su corazón ha escondido el ser humano la piedad, el amor y la misericordia? No puedo comprender como aquellos que defienden con tanto empeño y ardor al colorín bicéfalo del Orinoco, a la raposa rubia de Madagascar o la manzanilla tricolor del Everest —lo que me parece muy bien— tienen una roca por corazón, ante la sangre derramada de miles de seres inocentes e indefensos. Tantos que han colmado la copa del dolor y que si tan sensibles son ante los dones de la naturaleza, de rodillas tendrían que pedir que cese tanta masacre.

EL INSTINTO MATERNO

Es una desvergonzada e impúdica falacia decir que abortar es un derecho de la mujer. El único derecho irrenunciable que tiene una mujer como tal, es el de ser Madre, porque le permite consumar la función de su naturaleza y experimentar unas sensaciones y sentimientos sublimes, que de otro modo jamás hubiese conocido.

Morrison-Clutton, es una bibliotecaria galesa de 32 años que tras dar a luz a su hijo sufrió una infección por Escherichia Coli, tras ingerir comida en mal estado lo que le provocó caer en coma durante sesenta y siete días.

Ante esta situación, el marido, que día tras día le iba explicando los progresos del bebé, decidió probar con el llanto de su hijo. Grabó un vídeo con su bebé como protagonista y se lo puso a Karen, que comenzó a luchar por su vida desde ese momento. Según explicó la Madre tras despertar “quería morir, pero después escuché a Ollie y me dije ’quiero vivir”.

Se trata sin duda de una noticia asombrosa que demuestra la fuerza que puede llegar a tener el reclamo de un bebé sobre los instintos de su Madre, al despertarle la necesidad de cuidar de su hijo.

Benito Pérez Galdós pone en boca de Daniel Morton, personaje principal de su novela “Gloria”, estas palabras dirigidas a su propia Madre a la que se enfrenta por razones religiosas: “No podrás, aunque lo quieras, ser dueña de tus sentimientos de Madre, y me amarás aunque sea en silencio; me consagrarás todos tus pensamientos, me tendrás siempre en la memoria, aunque sólo sea para orar por mí. Antes de que hubiera religiones, hubo Naturaleza”

EL VALOR DE SER MADRE

Por culpa del azar o de un desliz, cualquier mujer puede convertirse en Madre soltera. Si eres una de esas mujeres, no pienses que no vales nada porque tu pareja te haya abandonado. Al contrario; vales el doble. Vales por mamá y papá, porque tú, en vez de deshacerte de esa nueva vida que engendraste en tu seno, sí tuviste el valor suficiente para enfrentar la realidad. Atesoraste el suficiente amor para sacar adelante a tu hijo y soportaste el dolor del desengaño. Eres fuerte y valiente, con los pies en la tierra.
Dios ha dotado a la mujer del “instinto maternal” de forma tan enraizada, con la finalidad de preservar la especie.

Si no fuera por eso, lo que ella haría al ver a esa criatura minúscula, arrugada y chillona, sería arrojarla a la basura. Pero gracias a ese instinto tan asombroso que le otorgó la naturaleza, la mira embobada, la encuentra preciosa y se dispone a velar por ella durante toda su vida.

Ser Madre no es fácil y es estar siempre preguntándose si se está haciendo bien. Es dejar de sentir el propio cuerpo, cuando el fruto de sí misma está sobre su pecho buscando donde agarrarse. Es el momento en el que el tiempo se rompe y los minutos que antes parecían horas se convierten en segundos, porque antes de contemplar su rostro, todo eran miedos, inquietudes y zozobras que desaparecen al mirarle y le hacen sentir el goce de ser mujer.

Ser Madre es considerar que es mucho más noble sonar narices y lavar pañales, que terminar los estudios, triunfar en una carrera o mantenerse delgada. Es ejercer la vocación sin descanso, siempre con la cantinela de que se laven los dientes, se acuesten temprano, saquen buenas notas, no fumen, tomen su vaso de leche. Es preocuparse de las vacunas, la limpieza de las orejas, los estudios, las palabrotas, los novios y las novias; sin ofenderse cuando la mandan callar o le dan con la puerta en las narices. Es quedarse desvelada esperando que vuelva la hija de la fiesta y, cuando llega hacerse la dormida para no fastidiar. Pero en la mesa está preparado el mantel y la comida aún caliente.

Ser Madre, es temblar cuando el hijo aprende a conducir, se compra una moto, se afeita, se enamora, tiene un examen o le quitan las amígdalas. Es llorar cuando ve a los niños contentos y apretar los dientes y sonreír cuando los ve sufriendo. Es servir de niñera, maestra, chofer, cocinera, lavandera, médico, policía, confesor y mecánico, sin cobrar sueldo alguno. Es entregar su amor y su tiempo sin esperar nada a cambio. Es decir que “son cosas de la edad” cuando le dicen que no entiende ya nada.
Madre es alguien que nos quiere y nos cuida todos los días de su vida y que llora de emoción porque uno se acuerda de ella una vez al año: el Día de la Madre.

Todo esto es cierto, por eso no es de extrañar que hoy en día, el 80% de las mujeres huyan de tales responsabilidades.

Sin embargo, no hay nada más bello que llegar a casa, agotada después de un duro día laboral y ser recibidas por gritos de júbilo y enormes sonrisas, porque ya vino mamá. No hay nada más reconfortante que el fuerte abrazo y beso de ese hijo, que una Madre sabe y siente, que le ama más que a nadie en el mundo y para el cual ella es la mejor y más bella de todas las personas del universo.

De niños creemos que mamá todo lo puede, que no siente cansancio, que no sufre… esa imagen que guardamos de ella con el tiempo no coincide con la que vemos cuando pasan los años. Es entonces cuando descubrimos que mamá también sufre, se cansa, esta triste, no tiene fuerza, calla ocultando el dolor. La vemos como un héroe sobrevivir a grandes tragedias, llevarnos de la mano conteniéndonos y mostrándonos la vida siempre del lado más bello. De niños no entendemos sus lágrimas, cuando sus manos, por aliviarnos de nuestras angustias y problemas, nos sacan las espinas y se las clavan en ellas. Así como nosotros necesitamos tantas veces de la protección de esos brazos fuertes, de la comprensión de nuestros gestos, de nuestros silencios o de nuestro dolor, ella también nos necesita. Por eso debemos detenernos y observarla, abrazarla y hacer que sienta que estamos allí, junto a ella, aunque sea en la distancia; que nos importa; que es valiosa para nosotros. Solo de esta forma, le devolveremos el más hermoso sentimiento de que, desde nuestra concepción nos impregnó; el sentimiento que proporciona paz y tranquilidad en los momentos difíciles de la vida; el que nos contiene; el que minimiza el dolor; el que nos hace luchar por nuestros sueños e ideales; pero sobre todo, nos enseña a dar sin pedir nada a cambio: El Amor.

Ser Madre

Madre es una mujer que entrelazó sus manos con las del hombre amado, al que se entregó en cuerpo y alma para formar entre ambos una cuna. ¿Puede haber algo más hermoso?

Una Madre, es una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados. ¿Puede haber entrega más plena?

Nuestra Madre, que con una mirada sabe leer en lo más profundo de nuestra alma, es una mujer que, si es insuficiente en sus conocimientos, descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y, si es instruida, se impregna como nadie del candor y la necesidad de su hijo.

Madre es una mujer que, siendo vigorosa, se estremece con el llanto del fruto de sus entrañas y siendo débil, sabe revestirse —si es preciso— con la bravura de una leona. ¿Habrá algo más admirable y digno de admiración?

Nuestra Madre es una mujer que, tal vez nos enseñe pocas cosas, pero aquellas que de ella aprendemos, son las que marcan el sentido de nuestras vidas. ¿Habrá algo más venerable?

La Madre, es una mujer, con un poder tan grande, que solo ella es capaz de borrar del espíritu de sus hijos, el triste sentimiento de la orfandad. ¿Habrá algo más noble?

Y por último, Madre es una mujer con un destino y vocación tan ineludibles, que hasta el mismo Dios quiso sentir la cálida emoción de necesitar una. ¿Podemos encontrar en este miserable mundo algo más grande y más hermoso a la vez?

De nuestra Madre, solo una cosa hay de la que a menudo nos tenemos que lamentar, y es que nos deje antes de que nos demos cuenta que hemos sido tan egoístas, que no hemos tenido tiempo de devolverle tan solo una pequeña parte de todo su sacrificio, de su permanente entrega y del infinito amor que ella nos entregó.

Solo cuando la perdemos, nos sentimos culpables, nos vemos desvalidos e irremisiblemente huérfanos.
Por suerte, el Sumo Hacedor, solo nos dio una. Nadie aguantaría el dolor de perderla dos veces.

* Pido perdón por la licencia gramatical que me he tomado de escribir el concepto “Madre” con mayúscula en lugares que no le corresponde. Con ello solo he pretendido destacar la grandeza de su figura.

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Cuando nace un niño, nace un mundo nuevo

Octubre 13, 2009 marinto Deja un comentario

“Muchos se manifiestan preocupadísimos por los niños de la India o por los de África, donde tantos mueren, sea por desnutrición, hambre o lo que fuera. Pero hay millones deliberadamente eliminados por el aborto.”
Madre Teresa de Calcuta

César Valdeolmillos Alonso / Calificaba el gran filósofo español Julián Marías, que lo más grave que ha acontecido en el siglo XX “sin excepción”, ha sido la aceptación social del aborto.

El Comité de Bioética de España, ha emitido su dictamen en el que concluye que matar a un ser humano no es ninguna imposición, pero si un derecho. Un dictamen tan escandaloso como obsceno. Ha habido un voto particular: el de César Nombela -el vocal más respaldado por las autonomías, microbiólogo y ex-presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas- que ha votado en contra semejante panfleto, sacando los colores al resto del comité al denunciar “la radical contradicción en la que incurre, al reconocer que desde la concepción, existe una vida humana nueva diferenciada de la de la madre gestante; pero al mismo tiempo admitir que se puede acabar de manera voluntaria con esta vida, durante las primeras catorce semanas de su desarrollo.”

Pero hoy no quiero remover la nauseabunda inmundicia en la que al parecer, por ignorancia, resentimiento o provecho personal, muchos se revuelcan gustosos.

Ponía de relieve en mi artículo “Que difícil es defender el honor de Dios” -el que al parecer ha provocado un interesado revuelo entre la reaccionaria y ultraconservadora progresía- el insaciable egoísmo e hipocresía de que estamos impregnados, enfermedad que nos ha llevado a sustituir los más altos valores del humanismo cristiano, en los que ahonda sus raíces la civilización occidental, por las conveniencias personales y el becerro de oro, terreno abonado para que emergiendo de la negrura de nuestro vacío inmaterial, fructifique en él, la semilla sanguinaria de nuestra propia destrucción que es el aborto, cual nuevos Chronos devorando a nuestros propios hijos.

El ser humano y como tal imperfecto, simultáneamente es capaz de llevar cabo las acciones más sublimes y las más abyectas, sin que por ello sufra desdoro o menoscabo su dignidad. Por el contrario, es precisamente en esta ambivalencia en la que radica su grandeza. Por ello hoy quiero dar un aldabonazo a la puerta de nuestra sensibilidad y que una vez abierta, penetre a través de ella el germen vivificador del amor que siembre de esperanza nuestras vidas. Quizá para que el estiércol se convierta en esplendoroso fruto, podría ser oportuno conocer un hecho que alguien -con infinita sensibilidad y amor- me envió.

“Hace algunos años, en las olimpiadas de Seattle, para personas con discapacidad, también llamadas “Olimpiadas especiales”, nueve participantes, todos con deficiencia mental, se alinearon para la salida de la carrera de los cien metros lisos.

A la señal, todos partieron, no exactamente disparados, pero con deseos de dar lo mejor de si, terminar la carrera y ganar el premio.

Todos, excepto un muchacho, que tropezó en el piso, cayo rodando y comenzó a llorar.
Los otros ocho escucharon el llanto, disminuyeron el paso y miraron hacia atrás. Vieron al muchacho en el suelo, se detuvieron y regresaron. ¡Todos!

Una de las muchachas, con síndrome de Down, se arrodilló, le dio un beso y le dijo: “Listo, ahora vas a ganar”. Y todos; los nueve competidores entrelazaron los brazos y caminaron juntos la prueba hasta la línea de llegada.

El estadio entero se puso de pie y en ese momento no había un solo par de ojos secos. Los aplausos duraron largos minutos. Las personas que estaban allí aquél día, repiten y repiten esa historia hasta hoy. ¿Por qué? Porque en el fondo, todos sabemos que lo que importa en esta vida, más que ganar, es ayudar a los demás para vencer, aunque ello signifique disminuir el paso y cambiar el rumbo. Porque el verdadero sentido de esta vida es que TODOS JUNTOS GANEMOS, no cada uno de nosotros en forma individual.
Ojalá que también seamos capaces de disminuir el paso y cambiar el rumbo, para ayudar a alguien que en cierto momento de su vida tropezó y que necesita de ayuda para continuar TODOS formando parte de un proyecto colectivo, porque entre todos seguro que podemos. Guarda este propósito en tu corazón y asegúrate de encontrarlo en el momento oportuno, cuando debas ayudar a quien te necesite”.

Cuando una adolescente o una mujer tenga la desgracia de caer o encontrarse en las circunstancias de ser diferente del hijo que ha engendrado, no la hundamos más en la sima de su infortunio, abriéndole las puertas para que cometa algo execrable, cuya acción le producirá un derrumbamiento moral y psicológico del que no podrá recuperarse mientras viva. Parémonos. Tendámosle nuestra mano para que pueda levantarse y seguir adelante, no por compasión ni caridad, sino rodeada de una infinita comprensión y amor. ¡Pero todos!

En el caso de las criaturas que describe el hecho que acabo de reflejar, pensemos que tienen los mismos sentimientos e ilusiones que nosotros. Están llenas de ternura y amor y esperan y necesitan recibir lo mismo de sus semejantes. Pero les damos la espalda en muchos casos, porque hundidos en nuestro ciego egocentrismo, los juzgamos y sentenciamos diferentes a nosotros. Y ¿en que nos basamos para dictar esta sentencia? ¿En que somos más numerosos que ellos? Lo que diga una mayoría ¿es razón suficiente y absoluta? ¿Sería realmente de noche a las doce del día porque lo dijésemos una mayoría? ¿Porqué no pensar que no son ellos diferentes de nosotros, sino nosotros diferentes de ellos?

Precisamente porque nosotros somos diferentes de ellos, son seres que necesitan nuestra ayuda para desarrollarse en nuestro mundo, pero que justamente por su indefensión, su sencilla y espontánea pureza, serán los causantes de que gocemos del privilegio de experimentar unas emociones y sentimientos que jamás llegarán a conocer aquellos que no les quieren conocer; que no quieren tenerlos junto a ellos porque temen que pueda destrozar su vida; que les dan la espalda y deciden prescindir del inigualable tesoro que albergan en su interior, descuartizándolos en las ocultas profundidades de su propio seno. En ese momento, del libro de la creación, estamos arrancando una página en blanco en la que nunca sabremos los prodigios que en la misma se podrían haber escrito.

En el claustro materno, el niño se siente seguro en medio de su propia indefensión natural. Pero cuando irremisiblemente se siente atacado desde el exterior, ¿Sabe la madre que lo alberga, de la soledad, infinita tristeza y desesperado desamparo que el fruto de su propio ser siente en su corazón? Aún no puede comunicarse con el mundo exterior, no puede pedir auxilio ni amparo. En la infinita soledad del claustro materno, solo espera quieto. Es el momento en el que Antonio Gala dice: “Si la soledad manchara, no habría suficiente agua en el mundo para lavar a un niño”.

La mujer que así actúe, ignora que ser madre, no es tener un hijo, ni alimentarle, ni educarle, ni hacerle regalos. Ser madre es olvidarse de sí misma y de lo que era antes. Ser madre es vivir para siempre en el fruto de sus entrañas, porque el amor de madre, ni la nieve le hace enfriarse.

Por mucha dedicación y entrega que requiera un hijo en circunstancias consideradas por nosotros “especiales”, se verán generosamente compensadas por el inmenso caudal de las hermosas e inigualables emociones que les habrán de brindar, convirtiéndose con ellas en mujeres verdaderamente privilegiadas.

El aborto jamás podrá ser un derecho, porque excede de la propia madre, que por egoísmo, temor, ignorancia o inducción, destruye una vida independiente apenas comenzada, que si bien es verdad que alberga, en ningún caso le pertenece, porque en cada ser humano, se encierra todo el universo.

Cínica e hipócritamente, se nos llena la boca hablando de paz, mientras simultáneamente impulsamos la muerte, olvidando que si la paz existe, es la imagen de un niño durmiendo.

César Valdeolmillos Alonso

Categorías:Opinión

¿Reaccionará Cámara?

Agosto 3, 2009 marinto Deja un comentario
Si ha habido un fin de semana goloso en lo que a información política y “guerra” de medios se refiere en la Región de Murcia, ha sido este último. Bueno, lo que es Política (así en mayúsculas), nada; más bien a lo que concierne a las cañerías internas de los partidos y más concretamente del PP (siempre se tiende a confundir la Política con la otra política o ese arte barriobajero de apuñalamiento interno que lleva implícito la partitocracia en la que vivimos).

Todo se destapó el pasado viernes con un artículo de Ángel Montiel (quién si no) en el diario La Opinión. Venía a decir que la promesa de no volver a presentarse por parte de Ramón Luis Valcárcel a las próximas elecciones autonómicas como presidente de la Comunidad de Murcia estaría siendo reconsiderada por éste.

La Verdad salió el sábado intentando desmontar la exclusiva, en portada pero en pequeño, tal y como acostumbra este periódico a valorar las noticias importantes: “Valcárcel reitera su compromiso de que no se presentará a la reelección”; La Opinión se mantenía en sus trece y titulaba: “Valcárcel reconoce que recibe presiones para que vuelva a presentarse”. El diario de Vocento no tuvo más remedio que sacar a Julián Mollejo el domingo con dos páginas para reconocer la noticia, echar en cara la filtración al vecino de enfrente y enredar la cuestión para que luego no se diga: “Operación ’Valcárcel quédate’”; el subtítulo de la portada era que “el presidente recurre a viejas tácticas para justificar su continuidad en el poder” y que “su objetivo es evitar que Cámara se consolide como posible sucesor”.

Hoy Ramón Luis Valcárcel ha tenido que salir a la palestra con un artículo en el mismo periódico para poner las cosas en su sitio. No había más remedio. La cuestión se estaba ya desmadrando, sobre todo al aparecer la información en el periódico de las esquelas y en la manera en la que lo hizo. Pese a que la tensión entre los dos mandamases del Partido Popular en Murcia es vox populi para muchos, no es menos cierto que la actitud de ambos ante la opinión pública ha sido siempre de una corrección absoluta y el problema es desconocido para todo aquel que no le interesa la política: es decir para el 90% de la población. Cuestión diferente es lo que se mueve en los “ambientes” y lo que en privado pueda estar pasando entre ellos y entre sus respectivos seguidores.

Es normal que mucha gente dentro del PP y fuera de él, vean al número dos durante tantos años como el natural recambio del número uno. Lógico. También es normal que el presidente quiera repetir ahora, o bien por la situación de crisis que padecemos, o porque el partido no se rompa o porque simplemente le sale de sus simples bemoles por sus repetidos éxitos electorales. Valcárcel ya ha hablado. ¿Reaccionará en esta ocasión Cámara ante los rumores de la sucesión?, ¿Lo hará al estilo Gallardón o a lo Esperanza Aguirre?

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Algo de liberalismo en La Verdad

Abril 29, 2009 marinto Deja un comentario

Dejando atrás el rumor de Ramón Luis Valcárcel como número dos de Mayor Oreja, pues ya él mismo lo ha desmentido, traigo aquí una columna que aparece hoy en La Verdad de lo más interesante que escribe Carlos Recio, presidente de los jóvenes empresarios de Murcia. Es muy raro atisbar en los artículos que aparecen en la prensa local de Murcia una sóla idea liberal, por eso la destaco. La frase que sobre todo me ha hecho enlazarla es ésta:“es muy necesario que el Gobierno entienda que el avance económico y la solución al paro vienen de la mano del sector privado, y no del público”; además lo he hecho porque aporta datos esclarecedores del porqué la crisis en España viene motivada por algo más que por la Crisis Subprime, por Bush o por Aznar. Lo tiene difícil Don Carlos, pues no creo que este concepto tan sencillo sea entendido por los “socialistas de todos los partidos”. Que se mire para comprobarlo el artículo del día anterior y en el mismo periódico de Begoña García Retegui, una fenómena en esto de los números según ella misma se califica:“No oculto que, como médica de profesión, el baile de cifras y porcentajes que tiende a acompañar a estas cuestiones me resulta ajeno, así es que les propongo andar mi camino con ustedes para intentar entender de qué hablamos.”; el artículo es tan sólo una muestra de la idiocia de los que nos gobiernan y que la solución a la crisis se encuentra bastante lejos. Ahora os dejo con el bueno, con el de Carlos Recio que titula:

Algunas cosas tienen explicación

“El informe Doing Bussines 2009, publicado por el Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional, investiga las regulaciones que favorecen la actividad empresarial y las que la limitan, y se centra especialmente en las pequeñas y medianas empresas. Abarca el estudio 181 economías, aplicando un sistema comparativo, y aunque no ofrece valoraciones al respecto, sino datos y prelaciones, es obvio que muchos de ellos resultan concluyentes.

La visión general es, de entrada, esclarecedora: se hicieron 239 reformas que simplificaron los trámites para hacer negocios, y ninguna de ellas se produjo en España. Nuestro puesto en la clasificación es el 49, tres escalones por debajo del lugar alcanzado el año anterior. Esta lista es liderada por países como Singapur, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Hong Kong, Dinamarca, Reino Unido, Irlanda y Canadá. Todas las economías mundiales similares a la nuestra están por delante, excepto la Italia de Berlusconi.”

El artículo entero:aquí.

Calientabraguetas

Febrero 19, 2009 marinto Deja un comentario

rosa

Leo gracias a un enlace de Mary White un post de Nicholas Van Orton: Hoteles y desconocidas. Este va dedicado a todos aquellos que se les pasa por la cabeza, como algunas veces a mí, votar en las próximas elecciones a Rosa Díez. Os dejo una perla:

Ahora bien, meine Damen und Herren, esa mezcla pierde su atractivo cuando observamos a la nueva adepta del calientabraguetismo, la ideología que está más en boga: Rosa Díez. Por lo pronto, Frau Díez muestra más que Soraya: un muslo en el que intuimos la flaccidez de la edad pero que nos impide admirar «el arco del triunfo»; un torso anguloso en el que destaca la clavícula desafiadora; unos dedos que parecen prolongarse más allá de la mano; y una pose que nos demuestra la experiencia de una mujer que duerme en hoteles mientras que Soraya «regresa siempre a casa». Bien, ¿será la estética del calientabraguetismo? ¡Pajilleros del mundo, uníos!

Frau Díez continúa con su patético rebañar de la escudilla política, lo importante es pillar algo que llevarse a la boca. No debemos obviar, queridos lectores, que Frau Díez vivió muy bien mientras tuvo su cargo en el Gobierno del País Vasco. Supongo que su calidad de vida era tal que le impidió decir algo en contra del terrorismo de Estado que ejerció el PSOE, la corrupción del Obsolescencias, la política lingüística que impuso el PNV o los cientos de asesinatos que perpetró ETA. Mientras su escudilla estuvo llena, Frau Díez no dijo nada; le gustaba «acostarse» con desconocidos en habitaciones de hoteles de cinco estrellas. Por el contrario, cuando entendió que no conseguiría más cargos al estar vinculada al PSOE, decidió montar su propio hotel: una oportunista que decía el clásico. Me sorprende que los desencantados del PP perciban en UPyD una alternativa, ya que Frau Díez es una de las redes que protegen la caída del PSOE. Les planteo una pregunta, meine Damen und Herren: ¿Qué pasaría si la posibilidad de que el PSOE formara Gobierno dependiera de los votos de UPyD? Los movimientos de Frau Díez y su engendro político mantienen una constante: no favorecer al PP; es una calientabraguetas en estado puro. ¡Qué maravilla! UPyD representa la hipocresía más nauseabunda, la más truculenta, la digna de personajillos como Savater y Frau Díez; individuos que en sus hogares se muestran de una manera, y en los hoteles, de otra. Los votos que pierda el PSOE por arte y gracia de nuestro siempre admirado José Luis Rodríguez, el Puma, Frau Díez, la rosa de España, los recogerá en su patena de mentiras y ambición.

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Punxsutawney

Febrero 10, 2009 marinto Deja un comentario

atrapado-en-el-tiempo

Escrito así como que no se entiende. Si escribo “Pansatoni” seguro que todo aquel que haya visto la película “Atrapado en el tiempo” se acordará de la entrañable y cansina marmota Phil, aquella que cada 2 de febrero desde hace 60 años se asoma al umbral de su madriguera para anunciarnos lo que queda de invierno.

Me acordé la semana pasada de este pueblo de Pennsylvania al ver manifestarse, otra vez, a los regantes de Murcia, las organizaciones sociales, partidos políticos y lo que todo el mundo llama sociedad murciana aunque no se sepa si está o existe. Dicen las crónicas que acudieron en masa a expresar su rechazo al cierre del trasvase Tajo-Segura. En Murcia, otra vez. Dudo seriamente quien encarna aquí a la marmota. No sé si es el voluntarioso Francisco del Amor, Valcárcel o Saura, los murcianos o el agua. Lo que sí se es que por unos y por otros me sentí como Bill Murray en la película al ver que, pasados los años, seguimos en el mismo sitio, es decir sin agua, y con la agravante de que dentro de no mucho nos podemos encontrar un escalón por debajo al que nos encontrábamos hace no tanto tiempo.

Está claro que el único culpable en todo este asunto tiene nombre y apellidos, y no es otro que Rodríguez Zapatero y el Partido Socialista Obrero (ja) y Español (ja,ja,ja). Pero conviene no olvidar nuestra incapacidad para haber zanjado este disparate hace mucho tiempo. El complejo histórico de lo murciano -y que tan bien lo describe Yayo en Achopijo-, sigue dando sus frutos y, tras ser incapaces de hacernos oír en Madrid, Bruselas o en Sebastopol ante la irracionalidad e injusticia de la supresión del trasvase del Ebro, llevamos camino, si no lo solucionamos, de convertirnos con la muerte del trasvase Tajo-Segura en los ciudadanos más pisoteados y vilipendiados de la historia de España.

- ¡Arriba, excursionistas!¡Hoy es el día de la marmota! ¡Preparaos, porque hace frío! ¡Mucho frío! ¿Dónde creíais que estabais, ¿en Florida?

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Y aquí, ¿quién trabaja?

Diciembre 15, 2008 marinto Deja un comentario

Parece una coña, de esas que tan aficionados son muchos, pero tengo que decir que cuanto más la veo menos exagerada me parece. Está un poco anticuada porque en vez de 38 millones somos ya casi 45, pero la idea no cambia.

Z se vanagloriaba en la no-crisis que en España trabajaba más gente que nunca. Alrededor de 20 millones de españoles que ya de por sí alimentan al resto (ahora con la estafa de Corbacho, inscribiendo a los menores de edad en la seguridad social, será una cifra mayor, claro). De esos veinte habría que empezar a restar a quien trabaja, como no, pero que su sueldo sale de los impuestos que van aportando el resto de españoles. Sería interesante saber realmente cuántos son. Algún listo socialdemócrata de esos que se saben todas las cifras me daría una exacta, pero se lo podría desmontar enseguida, ya que la proliferación en los últimos años de consorcios, institutos, fundaciones, asociaciones y entes de toda índole, que se encuentra en el limbo entre lo público y lo privado, es escandaloso. Es la moda cómplice de todos los partidos para colocar a los amiguetes de turno saltándose las leyes básicas de contratación pública. En ese espectro se encuentran entre la administración nacional (con perdón), la autonómica y la municipal, tanta gente que creo es imposible de cuantificar.

Por ello, no me parece una exageración el powerpoint siguiente:

De Nueva Florida a Nueva Orleans

Noviembre 29, 2008 marinto Deja un comentario

He escuchado durante estos años de bendita locura ecónomica la visión de muchos de convertir a la Murcia huertana en una especie de Nueva Florida donde los jubilados europeos y ricos de distinto abolengo procedieran a buscar su eterno descanso en esta hermosa tierra. El sueño de muchos ya es un hecho pese a las dificultades y penalidades en las que nos encontramos. Hay iniciativas privadas que son testarudas y se empeñan en reajustarse para afrontar los malos tiempos. Si no hay Florida por ahora, pues habrá otra cosa. Una especie de mezcla entre New Orleans, Chicago o New York de los depresivos años treinta, por ejemplo.

Polaris World ha programado para esta Nochevieja la actuación de Woody Allen con su banda New Orleans Jazz Band. Como Florida todavía queda lejos se le da a ésto una especie de ambiente de esos años, que en eso estamos o vamos a estar ahora, y a esperar que escampe. Seguro que no lo han pensado, como es natural. Esta tontería tan solo se me puede ocurrir a mi al ver los vídeos de Woddy Allen tocando el clarinete y el anuncio de Polaris.

Si el ragtime surgió a finales del XIX de la mano de Scott Joplin y el jazz se desarrolló durante los veinte, bien es cierto que durante los treinta se produjo la explosión de las Big Bands y del swing, justo en los momentos álgidos de la Gran Depresión. Toda una contradicción, pero ahí tenemos a Benny Goodman, Glen Miller, Fletcher Henderson, Jimmie Lunceford, Teddy Wilson, y tantos otros, que marcaron musicalmente esta época. Una música con un ritmo extraordinario pero que deja siempre un lamento latente, una melancolía implícita, debido a sus raíces criollas y negras de la ciudad de la desembocadura del Mississippi.

He leído que el swing es para el jazz como el duende para el flamenco y en épocas como ésta no está de más acercarse a los grandes de esa música que pondrán la banda sonora a una época que, no cabe duda, será recordada por nuestros nietos. Panem et circenses pero con la trompeta de Louis Armstrong y su banda Hot Seven de fondo marcando ese sabor agridulce que antes comentaba.

Por eso me parece tan acertado el epílogo a este año nefasto, o mejor dicho, la introducción musical a un año aún peor, que ha elegido Polaris con la contratación de Woody Allen para la celebración de la Nochevieja en el Hotel Intercontinental. Y no ya por el artista, que nunca ha sido para mi alguien de especial devoción, sino por la música que interpreta.

La auténtica cultura no viene impuesta desde los poderes públicos, ni del poderoso que quiere imponer las tendencias de sus gustos. Las expresiones artísticas surgen espontáneas de la gente libre y de la iniciativa privada que va marcando los gustos y las modas.