Romance para Román

Romance del cazador cazado

“Pensando en el amor cazar,
yo me hice cazador,
y a mí cazóme el amor.
Entré muy descuidado
en el monte de Cúpido,
por ver si había venado
y hallé un ciervo escondido:
muy a paso sin ruido
arrojéle un pasador,
y a mí cazóme el amor.
Desque herido le vi
empecé a correr tras él,
y corriendo me perdí
por una sierra cruel;
pero al fin vi un vergel,
que sois vos, lleno de flor,
y allí cazóme el amor.”

¡Qué bonito, qué hermoso
romance del Romancero!
Mis ideas se agotaban
para estos grandes encuentros
y no tenía la intención
esta vez, de versos canseros.
Pero hete tú que Román
me lanzó un sutil consejo:
“Si no hay romance, nene,
no hay cigarro ni juego”.
Vista la indirecta impropia
túveme que inspirar primero,
así que muy a mi pesar
-¡bah!, luego disfruto un huevo-
me lancé a recordar viejos
romances del Romancero.
Me encontré con el cazador
por amor cazado entero
y parecióme apropiado,
para Román era bueno.

¿Verdad carísimos míos
que Román tiene otro sesgo?
Tiene como un halo especial
algo extraño, algo etéreo:
el amor, amigos míos,
que se escapa de su cuerpo
es algo que le envuelve
como un manto, como un velo.
Cuántas diferencias veo
entre este enlace y el primero.
Esa actitud, la sonrisa,
la mirada del sincero…
¡Pero qué coño, qué digo,
casa con Rosa Moreno,
con su rosa de su vida!
¡Normal verlo con babero!
¡Ay! ¡Qué cosas dicen de ti
los que no te conocieron!
Siempre has sido un romántico,
auténtico caballero.
El problema, hermano mío,
que no estaba la Moreno…

¿O tal vez estaba? ¿Verdad?
Espera, ¿cuál es el juego?
Porque yo he visto las fotos:
la guardería primero,
luego allí en Económicas
de palique cantinero,
para más tarde terminar
metiendo en el cajero.
¡A ver! ¡Pero esto qué es!
¡De qué demonios va esto!
Si la has tenido siempre ahí…
Lo voy a explicar, yo contesto,
no des demasiadas vueltas
por si te diera un mareo:
el amor tiene sus cosas,
el amor es puñetero,
aparece sin darnos cuenta,
sin avisar, al momento,
siempre hay algo latente,
si quieres que sea sincero,
pero es bastante irracional.
Cazóte el amor, no miento,
en el momento oportuno,
cuando tuvo que hacerlo.
Rosa siempre estuvo allí
como el sol, la luna y el cielo.
Casi sin querer un día
paras y empiezas a verlo.
Es la mujer de tu vida,
la que aparecía en sueños.
Por eso estás tan feliz,
es todo como un cuento.

Torrevieja ha sido especial,
en mi vida sigue siendo.
Aquí conocí a Inés
a la que sigo queriendo.
Ya que la Gracia ha querido
tenernos aquí comiendo,
que os proteja como a mí,
dándoos todo lo mejor.
Que disfrutéis cada instante,
que sigáis hasta los restos,
que la vida son dos días,
que gocéis los momentos,
que os lo merecéis todo,
que el mundo es solo vuestro…
Sed felices y disfrutad
que es sólo lo que os deseo,
a ti Román, mi hermano
y a tu Rosa Moreno.

En Torrevieja, a 04 de octubre de 2.013

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