Mi radio, el liberalismo y yo (Introducción)

Introducción

Siempre era tarde, muy tarde. Todos dormían mientras yo me resistía a abandonar el paisaje nocturno que tenía enfrente. El Mediterráneo rompía abajo, casi a mis pies. El calor era insoportable salvo en aquel oasis en el que me encontraba. El cuarto piso me daba una perspectiva inmejorable, tanto a izquierda como a derecha, tanto a babor como a estribor, para disfrutar de otra noche sofocante de verano. Parecía que entre sorbos y caladas navegaba surcando un mar en calma desde el bauprés de proa de un viejo falucho. Con mi ordenador, una botella de whisky y un paquete de Marlboro, pasaba la noche junto a Inés y los niños que soñaban en las tumbonas de la terraza; ahí, aproximadamente en la aleta de estribor.

Era otra madrugada más de verano. Otra en la que me dedicaba a leer lo pendiente o a escuchar por los auriculares canciones antiguas y fragmentos de películas gracias al Youtube, Spotify y a otras plataformas de internet. Normalmente terminaba con “My rifle, my ponny and me[1] de Dean Martin y Ricky Nelson, la canción que aparecía en la película Río Bravo de Howard Hawks. Sigue siendo mi banda sonora preferida para el epílogo de las noches estivales en la Punta Carral de Torrevieja.

Cuando me decidí a escribir esta serie de entradas no tenía el título claro. Pensé ponerle el mismo con el que aparecieron dos entradas que le dediqué a la radio en mi bitácora “Murcialiberal” tras la marcha de Federico Jiménez Losantos y de César Vidal de la COPE en el año 2009: “La Radio y yo”. Pronto fui haciendo referencias a mi pertenencia al Instituto Juan de Mariana y a mi interés, cada vez mayor, por adentrarme en los entresijos del Liberalismo desde finales del siglo pasado. Comprobé que el título no iba a reflejar toda la realidad de ese posible libro. Y entre sorbo y sorbo pensé en la canción de la película de Hawks y en Dean Martin y Ricky Nelson. Me venía como anillo al dedo. Iban a ser unas páginas sobre mis vivencias alrededor de las ondas y sobre todo aquello que me había aportado mis interés por el mundo de la política y de las ideas.

Y es que, efectivamente, si hay dos mundos que me ha gustado escudriñar son: por un lado, el mundo que orbita alrededor de la radio, ya que siempre me ha gustado leer todo aquello que cayera en mis manos que explicara los entresijos que se producen entre las bambalinas de ese teatro maravilloso; y por otro, el liberalismo, la corriente de pensamiento filosófico y económico de la que llevo muchos años escribiendo en entradas cortas en mi blog para intentar comprenderlo en toda su dimensión, y en el que todavía sigo ahí, en el empeño, tantos años después. Antes o después tenía que poner negro sobre blanco de una forma más desarrollada mis enseñanzas y mis ideas, incluidas todas mis certezas y, cómo no, mis innumerables incertidumbres.

Quien busque en esta serie una tesis doctoral sobre la historia de la radio o un sesudo ensayo general sobre el liberalismo, le siento decepcionar. Son unas entradas subjetivas de mi radio, de mis escuchas y de mi concepción del liberalismo; de mis enseñanzas y de mis gustos en particular, mezclado todo, e incluso agitado, con unos pequeños apuntes biográficos.

Escribo de una parte en concreto de la radio que ha sido y es protagonista de la historia de España de las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI. Es la radio que yo siempre he escuchado. Quién verdaderamente quiera saber qué ha ocurrido durante la democracia en España, no podrá obviar el protagonismo que han tenido Antonio Herrero, José María García, Luis Herrero, Federico Jiménez Losantos, Luis del Olmo, César Vidal, José Antonio Abellán o Carlos Herrera, y tantos otros, con sus respectivos equipos y con sus críticas demoledoras, con sus filias, sus fobias y sus relaciones íntimas –que de todo ha habido-, con el poder.

Tengo la esperanza de que a quién llegue la lectura de estas líneas sea de su mayor interés. Creo que no soy el único que ha disfrutado de incontables horas pegado a un transistor y disfrutado de ricas vivencias que han marcado una vida gracias a la radio. Y todo esto sin haberme puesto a penas delante de un micrófono, sin haber vivido nunca de ello.

Existen numerosas publicaciones y libros editados de locutores que han contado sus peripecias en los diferentes medios a los que han pertenecido. Pero son escasos los de algún oyente relatando lo que ha sentido gracias a ellos desde el otro lado: desde el coche a la almohada, pasando por los momentos “ociosos” en el trabajo, como es mi caso. Estas entradas (que intentaré actualizar con la asiduidad que el día a día me permita) me ha posibilitado ordenar todas aquellas experiencias y todas esas enseñanzas que tanto la radio como el liberalismo me han proporcionado.

[1] My Rifle, My Pony and Me – Dean Martin and Ricky Nelson: https://www.youtube.com/watch?v=v2ssbgThljU

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