Mi radio, mi liberalismo y yo (III)

Antonio Herrero

Antonio Herrero falleció mientras practicaba submarinismo en Marbella el 2 de mayo de 1998. Sufrió un colapso en una inmersión debido a una úlcera estomacal que padeció durante los últimos meses de su vida. Era sábado y me enteré por la tarde gracias al Teletexto (sic transit gloria mundi). Realizábamos un sano ejercicio de cata de bebidas espirituosas en la casa del hermano de mi amigo Juan Sáncheantonio herrero 2z Piqueras, algunos de los de siempre, los hermanos, los compañeros de colegio que hemos ido juntos toda la vida y los que han ido llegando después, los “Basurillas”: el propio Juan, Diego Susarte, Román Gil, José Francisco Bayona y Pedro Bayona, Luis López Nuñez, Joaquín López LucasJuan Carlos Martínez, Jorge Noguera y Juan Antonio Risueño. En un momento dado y por casualidad, cuando buscábamos los resultados de la jornada futbolística en el descanso del partido que estábamos viendo, leímos la triste noticia. El fútbol desde aquel momento pasó a un segundo plano. Mis amigos me comprendieron enseguida y me dejaron disponer del mando a distancia porque conocían mi obsesión enfermiza por el mundo de la radio y más concretamente por mi especial admiración por Antonio Herrero. Las diferentes televisiones comenzaron a hacerse eco de la noticia y yo no pude articular palabra durante un buen rato. Fue un palo duro, como para tantos españoles que seguíamos al “Primero de la mañana[9] . Me fui a casa y ya no dejé de ver y leer todo lo que iban publicando sobre la noticia de la muerte del periodista. Aún recuerdo con nostalgia el programa dirigido por Luis Herrero, y co-presentado con García, que le realizaron el lunes siguiente de su fallecimiento. Le brindaron un sentimental homenaje a su figura, con la presencia de la mayoría de los tertulianos que le habían acompañado a lo largo de su trayectoria profesional y de diversos artistas amigos del difunto entre los que se encontraban el dúo Ella Baila Sola -se sabía de la especial predilección que el locutor les profesaba, sobre todo a la morena- y el grupo Siempre Así.

Años más tarde, leyendo el libro “De la noche a la mañana [10] de Federico Jiménez-Losantos, me fui enterando de muchas otras cosas muy interesantes referentes a las horas previas a la muerte del periodista madrileño (aunque marbellí de adopción) y la situación política-mediática por la que atravesaba España. Por ejemplo, que José María Aznar había invitado a cenar en el Palacio de la Moncloa al propio Losantos y a Luis Herrero la noche anterior del deceso para transmitirles el malestar con Antonio Herrero y el deseo de que estos le traicionaran. Gesto al que se negaron rotundamente, como no podía ser de otra manera.

Pedro J. Ramírez en su libro “El Desquite” escribió [11]:

“Antonio no sólo había sido mi gran amigo y cómplice profesional, sino el compañero que había entendido el ejercicio del periodismo como opción vital de forma más parecida a la mía. El comunicador independiente dispuesto a no casarse nunca con nadie. El vitalista interesado por todo y ansioso siempre de nuevas experiencias. El curioso incansable en pos de la noticia, a poder ser en exclusiva […] Era una muerte absurda, incomprensible e inasumible. Y, para nosotros, una merma que nada ni nadie podría compensar. Sin el fiero apoyo de Antonio no sé cómo hubiéramos podido combatir en las ondas la bilis macerada en ácido sulfúrico con la que la Cadena SER había intentado ampliar en lo posible el daño contra mi reputación y dignidad en los meses álgidos del montaje del vídeo. En adelante todo iba a ser más difícil porque la próxima batalla, fuera cual fuera, la tendríamos que dar aún más en solitario.”

sulibroantonioherreroAntonio Herrero nació en Madrid el 5 de febrero de 1955. Era hijo de Antonio Herrero Losada, también periodista, católico y liberal, que perteneció al Consejo de Don Juan de Borbón y fue el artífice y director de la agencia de noticias Europa Press. En el bachillerato conoció a Luis Herrero, su gran amigo, con el que compartió piso y estudios de Periodismo en la Universidad de Navarra. Su carrera en la radio empezó en Antena3, de la mano de Luis, que fue quién se lo recomendó a Manuel Martín Ferrand. Cuenta Luis Herrero en su libro “En vida de Antonio Herrero” [12], que al principio tuvieron sus dudas ya que durante la carrera habían suspendido varias veces la asignatura de radio:

“Antonio Herrero llegó a Antena3 de mi mano. Una mañana tibia de principios de 1982, pocos días después de que yo hubiera estrechado la de Martin Ferrand para sellar el acuerdo de mi contrato, me lo llevé a La Ponderosa, un bar que está a la orilla de la Carretera de la Playa, casi a la altura del último desvío a Mirasierra pasada la Ciudad de los Periodistas, y le animé a que se viniera conmigo a la radio. Del bar recuerdo poca cosa, porque nunca antes habíamos estado allí y nunca estuvimos después; tampoco de la consumición, aunque ni él ni yo bebíamos alcohol y lo más probable es que acabáramos dando buena cuenta de un gran vaso de Coca-Cola. En cuanto a la conversación, duró lo justo.

-Está bien –me dijo-. Dales mi nombre a ver qué pasa. Puede ser una aventura bonita.

-Claro que de radio- maticé- no tenemos ni idea ni tu ni yo. Igual hacemos el ridículo. […]

-La radio es lo de menos- me respondió Antonio aún en la barra de La Ponderosa-. Lo que importa es el periodismo” .

Antonio Herrero empezó haciendo información municipal y del mundo del motor, pero enseguida se hizo con los mandos de “El Primero de la Mañana” tras un paso fugaz de seis meses de Luis Herrero, que no consiguió el éxito que su querido amigo consiguió después. Antonio lo llevó a los máximos índices de audiencia con su peculiar estilo directo, sin ambages, sin limitarse a dar las noticias, sino que, además, las comentaba y las vivía una a una. Consiguió los máximos índices de audiencia tanto en Antena 3 Radio como en la COPE. Fue objetivo de ETA, perseguido por los socialistas y despreciado por los populares en sus últimos años, porque no se callaba ante nada ni ante nadie; y ellos, los “malos”, o sea el poder, sabían que silenciar su voz era fundamental para que muchas de sus tropelías pasaran prácticamente desapercibidas. “Su fórmula no era escandalosa sino energética”, escribió Jiménez Losantos [13] . Y es que efectivamente denunció diariamente los casos de Rumasa, Filesa, Malesa, los apaños de los Guerra, el AVE, Ibercorp, el BOE, la Cruz Roja, Roldán, Urralburu, Valverde, la RENFE, el GAL, el CESID, los mil y un episodios de la corrupción socialista, como también los inicios dubitativos en materia de denuncia de la corrupción de un Aznar que por aquellas fechas no quería hacer leña de un PSOE caído. Y todo esto con su peculiar y admirado estilo. Como escribió Federico Jiménez Losantos en el libro homenaje que le hizo Matías Antolín a su memoria:

“No pertenecía a la meliflua escuela anglosajona que modela la opinión manipulando sutilmente la información. Antonio era incapaz de censurar ninguna noticia pero quería poder explicarlas y comentarlas todas. Además de la suya, creó espacios de opinión para todas las horas y una tertulia de nueve a diez donde recogió a lo más inconformista de todos los medios escritos. Todos censuraron acremente su estilo y su forma insólita de hacer radio. Todos terminaron imitándole.” [14]

Tras su muerte Luis Herrero se negaba en rotundo asumir la dirección de La Mañana y sustituir a su amigo. Sabía que era incompatible, tanto con el horario como en su forma de hacer radio, radicalmente opuesta a la de su compañero de toda la vida. En un principio los profesionales que estaban a las órdenes de Antonio Herrero querían que fuera él y que por la noche se encargara de La Linterna, José Luis Balbín, como en la extinta Antena3 Radio. Todos pensaban que si se lo daban medio hecho a don Bernardo Herráez, el cura que dirigía la cadena COPE, sería mucho más fácil y no les impondría nadie “extraño”. Al final Luis Herrero accedió y asumió la mañana, mientras que Federico Jiménez Losantos hizo lo propio con “La Linterna”, el programa nocturno de la cadena.

 

[9] Despedida del último programa de Antonio Herrero en COPE: http://especiales.libertaddigital.com/antonio-herrero/despedida_antonio.mp3

[10] «De la noche a la mañana», de Federico Jiménez Losantos (Ed. La Esfera de los Libros)

[11] “El Desquite”, Pedro J. Ramírez Ed.La Esfera de los libros pág 378-379

[12] “En vida de Antonio Herrero”, Luis Herrero. Año 2008, pág. 155

[13] “Antonio Herrero”, Federico Jiménez Losantos. La ilustración liberal. Nº3 http://www.ilustracionliberal.com/3/antonio-herrero-federico-jimenez-losantos.html

[14] “Antonio Herrero. A micrófono cerrado” Matías Antolín. Año 2004. Editorial Libros Libres. Págs 62-63

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