¿Y las ideas?

Aquí en Murcia hay muy poca gente que se encargue de lo político. No es un tema que guste mucho a los directores de la prensa regional por el servilismo al que normalmente están sometidos por eso que llaman “lo fáctico”. Imperator hizo desde su bitácora un análisis perfecto de la perspectiva política interna del PP de Murcia para la próxima legislatura. Angel Montiel, que entiende de servilismo pero tiene la desvergüenza suficiente para escribir lo que le apetece cada día, también se desgañita en el desierto. Desgraciadamente, cuentan tan solo con el escaso interés de los implicados.

Si se preguntara al común de los mortales murcianos, desde los logsianos de dieciocho años hasta los pensionados de ochenta, te sabrían colocar, en un alarde de sapiencia política, incluso al bachiller Montilla, al gatuno Ibarretxe-Escabetxe y a Pepe-iño Blanco. Pero con la mirada perdida te responderían que no tienen ni la más remota idea de quiénes son Constantino (no) Sotoca (veo que mi humor sigue increscendo al igual que mi motivación por escribir lo hace a la inversa), ni Ballesta, ni Inmaculada García, ni Pedro Alberto Cruz (por mucho que se empeñe el muchacho); ni mucho menos Pedro Antonio Sánchez, al que todos señalan con el dedo como posible sucesor del presidente, siempre con el permiso de Antonio Gómez Fayren, claro está.

Y sí, lo han leído bien. Antes de vacaciones y por si lo corrían a gorrazos, lo designó Montiel como sucesor (bueno, ya me entienden). El niño mimado, el innombrable, Pedro Antonio Sánchez, de quién no sabemos ni de que pie cojea, pero que le cito para que vaya sonando. En Puerto Lumbreras supongo que sí suena, ya que ejerce allí como alcalde,  pero en el resto de la Región de Murcia les puedo asegurar que ni pajolera idea. Al parecer le están rodando. Esperemos que, entre que rueda y no rueda, no se nos despeñe pendiente abajo.

Dentro del partido de Ramón Luis, ante su retirada, se están dando de cuchilladas hasta en los trayectos cortos. Al parecer está Miguel Angel Cámara que no cabe en sí de gozo (es una forma de hablar). El y su corte servil no descansan de disparar cuchicheos contra el padre de la criatura que se acaba de casar. Y entre estas batallas fratricidas por el poder, las ideas quedan en un segundo plano. Es lo que realmente me importa, porque aquí de ideas andamos algo justos.

El poder por el poder. Ni un triste debate sincero que se proyecte al exterior. No sabemos (a lo mejor es que no me entero) si el de Puerto Lumbreras es más centrista que Cámara, si el uno está a la derecha del Padre o es el Padre quien está a la izquierda del hijo; si el diputado Fayren es el Espíritu Santo que nos traerá una pequeñas dosis de liberalismo a esta Región (y mira que pido poco) o si será otro intervencionista populista con ansias de postularse. Pero bueno, eso no importa. Tan solo se trata de la famosa batalla de las ideas que tanto hablan los intelectuales. Por eso debo darle la razón a aquellos que sostienen que visto un político murciano, vistos tos. No luchan ni siquiera por defender las supuestas políticas que tradicionalmente van implícitas en las siglas de un partido, sino tan solo por ver quien la tiene más larga.

Al menos, a nivel nacional (con perdón), sabemos que Gallardón es centrista-izquierdista (¿?) o prisáico mejor dicho; que Esperanza Aguirre intenta, de vez en cuando, aplicar sus ideas liberales; y que Rajoy es un pez que navega buscando a Nemo. Pero aquí, en Murcia, lamento decir que tan solo nos debemos conformar con intuir que intramuros se están pasando a cuchillo.

– Por cierto, ¿Saura qué opina de ésto?

– ¿Y ése quién es?

El taxi

Taxis en MurciaMe cuentan que en Murcia había galeras. Te recogían en la estación del Carmen y te dejaban en el centro o viceversa. También me dicen que hay una cosa a la que llaman taxi y hacen la misma función, pero en moderno. Sería interesante, aprovechando que hoy es el día sin coches (cuánta gilipollez), que el alcalde de Murcia, nuestro particular versión de Acebes por su parecida forma de elaborar sus circunloquios, incorpore a ese plan de movilidad que ha presentado, la posibilidad del uso del taxi. Aquí ni hay ni existen, es una entelequia. Si alguna vez ha visto alguno es porque lo tienen como elemento decorativo, como algo necesario para darle empaque a la ciudad. Estuve en Palma de Mallorca este verano unos cuatro días. Mil quinientas licencias, balbuceó el taxista a mi pregunta (hay veces que los topicos son ciertos). Creo que en Murcia no llegamos a trescientas. Me hablarán del turismo, pero en invierno también viven. ¿Qué le impide al alcalde Cámara a ampliar su número? ¿Chantaje? ¿Soborno? ¿Debilidad ante la presión? ¿Miedo a las movilizaciones? Alegan que en Murcia no hay cultura del taxi y que sobran. Quizá si su uso no fuera un acto elitista la gente se animaría a informarse de qué va eso. Problemas típicos de las regulaciones y de las tarifas impuestas. Aquí se pagan estudios, se traen profesionales de lo más renombrado, se hacen presentaciones llenas de glamour y todo ello muy bien pagado con paparajote incluido, por supuesto. Un ‘eso-no-se-toca’ debe ser la respuesta cada vez que alguno de ellos (porque supongo que lo habrá) ose a proponer el aumento de licencias o una pseudoliberalización del sector. ¿Es que nadie habla de ello?