Mi radio, mi liberalismo y yo (III)

Antonio Herrero

Antonio Herrero falleció mientras practicaba submarinismo en Marbella el 2 de mayo de 1998. Sufrió un colapso en una inmersión debido a una úlcera estomacal que padeció durante los últimos meses de su vida. Era sábado y me enteré por la tarde gracias al Teletexto (sic transit gloria mundi). Realizábamos un sano ejercicio de cata de bebidas espirituosas en la casa del hermano de mi amigo Juan Sáncheantonio herrero 2z Piqueras, algunos de los de siempre, los hermanos, los compañeros de colegio que hemos ido juntos toda la vida y los que han ido llegando después, los “Basurillas”: el propio Juan, Diego Susarte, Román Gil, José Francisco Bayona y Pedro Bayona, Luis López Nuñez, Joaquín López LucasJuan Carlos Martínez, Jorge Noguera y Juan Antonio Risueño. En un momento dado y por casualidad, cuando buscábamos los resultados de la jornada futbolística en el descanso del partido que estábamos viendo, leímos la triste noticia. El fútbol desde aquel momento pasó a un segundo plano. Mis amigos me comprendieron enseguida y me dejaron disponer del mando a distancia porque conocían mi obsesión enfermiza por el mundo de la radio y más concretamente por mi especial admiración por Antonio Herrero. Las diferentes televisiones comenzaron a hacerse eco de la noticia y yo no pude articular palabra durante un buen rato. Fue un palo duro, como para tantos españoles que seguíamos al “Primero de la mañana[9] . Me fui a casa y ya no dejé de ver y leer todo lo que iban publicando sobre la noticia de la muerte del periodista. Aún recuerdo con nostalgia el programa dirigido por Luis Herrero, y co-presentado con García, que le realizaron el lunes siguiente de su fallecimiento. Le brindaron un sentimental homenaje a su figura, con la presencia de la mayoría de los tertulianos que le habían acompañado a lo largo de su trayectoria profesional y de diversos artistas amigos del difunto entre los que se encontraban el dúo Ella Baila Sola -se sabía de la especial predilección que el locutor les profesaba, sobre todo a la morena- y el grupo Siempre Así.

Años más tarde, leyendo el libro “De la noche a la mañana [10] de Federico Jiménez-Losantos, me fui enterando de muchas otras cosas muy interesantes referentes a las horas previas a la muerte del periodista madrileño (aunque marbellí de adopción) y la situación política-mediática por la que atravesaba España. Por ejemplo, que José María Aznar había invitado a cenar en el Palacio de la Moncloa al propio Losantos y a Luis Herrero la noche anterior del deceso para transmitirles el malestar con Antonio Herrero y el deseo de que estos le traicionaran. Gesto al que se negaron rotundamente, como no podía ser de otra manera.

Pedro J. Ramírez en su libro “El Desquite” escribió [11]:

“Antonio no sólo había sido mi gran amigo y cómplice profesional, sino el compañero que había entendido el ejercicio del periodismo como opción vital de forma más parecida a la mía. El comunicador independiente dispuesto a no casarse nunca con nadie. El vitalista interesado por todo y ansioso siempre de nuevas experiencias. El curioso incansable en pos de la noticia, a poder ser en exclusiva […] Era una muerte absurda, incomprensible e inasumible. Y, para nosotros, una merma que nada ni nadie podría compensar. Sin el fiero apoyo de Antonio no sé cómo hubiéramos podido combatir en las ondas la bilis macerada en ácido sulfúrico con la que la Cadena SER había intentado ampliar en lo posible el daño contra mi reputación y dignidad en los meses álgidos del montaje del vídeo. En adelante todo iba a ser más difícil porque la próxima batalla, fuera cual fuera, la tendríamos que dar aún más en solitario.”

sulibroantonioherreroAntonio Herrero nació en Madrid el 5 de febrero de 1955. Era hijo de Antonio Herrero Losada, también periodista, católico y liberal, que perteneció al Consejo de Don Juan de Borbón y fue el artífice y director de la agencia de noticias Europa Press. En el bachillerato conoció a Luis Herrero, su gran amigo, con el que compartió piso y estudios de Periodismo en la Universidad de Navarra. Su carrera en la radio empezó en Antena3, de la mano de Luis, que fue quién se lo recomendó a Manuel Martín Ferrand. Cuenta Luis Herrero en su libro “En vida de Antonio Herrero” [12], que al principio tuvieron sus dudas ya que durante la carrera habían suspendido varias veces la asignatura de radio:

“Antonio Herrero llegó a Antena3 de mi mano. Una mañana tibia de principios de 1982, pocos días después de que yo hubiera estrechado la de Martin Ferrand para sellar el acuerdo de mi contrato, me lo llevé a La Ponderosa, un bar que está a la orilla de la Carretera de la Playa, casi a la altura del último desvío a Mirasierra pasada la Ciudad de los Periodistas, y le animé a que se viniera conmigo a la radio. Del bar recuerdo poca cosa, porque nunca antes habíamos estado allí y nunca estuvimos después; tampoco de la consumición, aunque ni él ni yo bebíamos alcohol y lo más probable es que acabáramos dando buena cuenta de un gran vaso de Coca-Cola. En cuanto a la conversación, duró lo justo.

-Está bien –me dijo-. Dales mi nombre a ver qué pasa. Puede ser una aventura bonita.

-Claro que de radio- maticé- no tenemos ni idea ni tu ni yo. Igual hacemos el ridículo. […]

-La radio es lo de menos- me respondió Antonio aún en la barra de La Ponderosa-. Lo que importa es el periodismo” .

Antonio Herrero empezó haciendo información municipal y del mundo del motor, pero enseguida se hizo con los mandos de “El Primero de la Mañana” tras un paso fugaz de seis meses de Luis Herrero, que no consiguió el éxito que su querido amigo consiguió después. Antonio lo llevó a los máximos índices de audiencia con su peculiar estilo directo, sin ambages, sin limitarse a dar las noticias, sino que, además, las comentaba y las vivía una a una. Consiguió los máximos índices de audiencia tanto en Antena 3 Radio como en la COPE. Fue objetivo de ETA, perseguido por los socialistas y despreciado por los populares en sus últimos años, porque no se callaba ante nada ni ante nadie; y ellos, los “malos”, o sea el poder, sabían que silenciar su voz era fundamental para que muchas de sus tropelías pasaran prácticamente desapercibidas. “Su fórmula no era escandalosa sino energética”, escribió Jiménez Losantos [13] . Y es que efectivamente denunció diariamente los casos de Rumasa, Filesa, Malesa, los apaños de los Guerra, el AVE, Ibercorp, el BOE, la Cruz Roja, Roldán, Urralburu, Valverde, la RENFE, el GAL, el CESID, los mil y un episodios de la corrupción socialista, como también los inicios dubitativos en materia de denuncia de la corrupción de un Aznar que por aquellas fechas no quería hacer leña de un PSOE caído. Y todo esto con su peculiar y admirado estilo. Como escribió Federico Jiménez Losantos en el libro homenaje que le hizo Matías Antolín a su memoria:

“No pertenecía a la meliflua escuela anglosajona que modela la opinión manipulando sutilmente la información. Antonio era incapaz de censurar ninguna noticia pero quería poder explicarlas y comentarlas todas. Además de la suya, creó espacios de opinión para todas las horas y una tertulia de nueve a diez donde recogió a lo más inconformista de todos los medios escritos. Todos censuraron acremente su estilo y su forma insólita de hacer radio. Todos terminaron imitándole.” [14]

Tras su muerte Luis Herrero se negaba en rotundo asumir la dirección de La Mañana y sustituir a su amigo. Sabía que era incompatible, tanto con el horario como en su forma de hacer radio, radicalmente opuesta a la de su compañero de toda la vida. En un principio los profesionales que estaban a las órdenes de Antonio Herrero querían que fuera él y que por la noche se encargara de La Linterna, José Luis Balbín, como en la extinta Antena3 Radio. Todos pensaban que si se lo daban medio hecho a don Bernardo Herráez, el cura que dirigía la cadena COPE, sería mucho más fácil y no les impondría nadie “extraño”. Al final Luis Herrero accedió y asumió la mañana, mientras que Federico Jiménez Losantos hizo lo propio con “La Linterna”, el programa nocturno de la cadena.

 

[9] Despedida del último programa de Antonio Herrero en COPE: http://especiales.libertaddigital.com/antonio-herrero/despedida_antonio.mp3

[10] «De la noche a la mañana», de Federico Jiménez Losantos (Ed. La Esfera de los Libros)

[11] “El Desquite”, Pedro J. Ramírez Ed.La Esfera de los libros pág 378-379

[12] “En vida de Antonio Herrero”, Luis Herrero. Año 2008, pág. 155

[13] “Antonio Herrero”, Federico Jiménez Losantos. La ilustración liberal. Nº3 http://www.ilustracionliberal.com/3/antonio-herrero-federico-jimenez-losantos.html

[14] “Antonio Herrero. A micrófono cerrado” Matías Antolín. Año 2004. Editorial Libros Libres. Págs 62-63

Mi radio, el liberalismo y yo (II)

El “Antenicidio”

Llegó el año 1992, el año del Quinto Centenario, las Olimpiadas de Barcelona, la Expo de Sevilla, los momentos álgidos -si es que no han sido todos- de la corrupción del PSOE y, para mi desgracia, la desintegración de la radio que me acompañaba en cada momento.

El PRISOE no pudo aguantar que una cadena de radio relativamente joven, que tan sólo emitía por frecuencia modulada, consiguiera sobrepasar en oyentes a la “todopoderosa” Cadena SER [4], su protegida. Veían que todo el negocio de corrupción y de terrorismo de estado se les estaba viniendo abajo por unos osados que se empeñaban en desmontarles el chiringuito, el buque insignia, la pieza necesaria para medrar ante el poder político y conseguir pingües beneficios de concesiones y otros negocios oscuros para su conglomerado de empresas. A golpe de talonario y con el gobierno felipista como cómplice necesario, se hicieron con la cadena, lo que provocó, por coherencia, la salida inmediata de los mejores profesionales independientes de la casa: Antonio y Luis Herrero, García y la casi totalidad de sus equipos profesionales.

dream-team-coperoEran años convulsos y la aparición de las televisiones privadas había “desajustado” el sector audiovisual. Nos vendieron una supuesta liberalización, ya que el mercado hasta esas fechas, sobre todo el televisivo y el radiofónico, seguía dependiendo de las concesiones discrecionales gubernativas. Dado el mapa político que por aquel entonces imperaba en España, uno puede llegar a darse una idea de que el panorama para la pluralidad de los medios de comunicación era realmente desolador. Persistían innumerables barreras de entrada que el poder político se negaba a levantar para continuar cercenando el derecho a la información de los españoles. Esa supuesta liberalización fue una farsa en toda regla. El sector audiovisual español siguió, una vez más, igual de intervenido que siempre.

Realmente Antena3 Radio nace en 1982 con vocación de televisión, aunque el gobierno felipista tardó siete años en parir el proyecto de concesión de las licencias televisivas “privadas”. En 1988, también se produjo un cambio importante. Pedro J. Ramírez abandonaba la dirección de Diario16 para fundar el periódico El Mundo, gracias a la mediación (léase “perras”) de Mario Conde. Otra historia de desencuentros que merecería, no un capítulo aparte sino otro libro o un serial de ellos [5].

Pero centrándome en la radio, y más en concreto, en el conocido “antenicidio”, Javier Godó, el Conde de Godó, Grande de España, que poseía la mayoría del capital, vendió como sabemos su participación a su mayor competidor, el grupo Prisa. Todo se fraguó en las altas esferas, en las cloacas de los centros de poder, en el llamado “Pacto de los Editores”. Entre ellos se repartieron la tarta intervenida de la radio y televisión a su conveniencia. Así, el 17 de junio de 1992 se produce un cambio en el accionariado de forma que el Grupo Zeta, es decir Antonio Asensio como marioneta y Mario Conde, “la salsa de todos los guisos mediáticos de la época[6], como muñidor, se convierte en socio mayoritario de la compañía televisiva. Junto al Grupo Zeta entrarían Banesto (Conde), Rupert Murdoch y la Organización Cisneros de Venezuela.

José María Aznar tenía depositada muchas esperanzas en este nuevo grupo que se formaba. De alguna manera les ayudó para que desalojaran a los profesionales que iniciaron el proyecto. Era una condición “sine qua non”. Mi sensación es que, a pesar de tener una buena relación con los Herreros, Federico Jiménez-Losantos, García y demás, los veía como a los “parientes pobres de los nuevos ricos” que tan bien describió posteriormente Luis Herrero. Y es que Aznar fue un buen presidente de Gobierno (sobre todo en su primera legislatura), pero un auténtico zoquete en materia de comunicación. No contó con que al poco tiempo, ese supuesto grupo mediático afín, le traicionaría durante el año 1992 y principios de 1993. Justo el año de sus primeras elecciones generales. El llamado “Pacto de los Editores”, también consistió en conjugarse entre ellos para apoyar a Felipe González y dar la espalda al líder del PP. Incluido Antonio Asensio, la baza por la que Aznar había apostado. El resultado del tal calamitosa estrategia ya lo sabemos. En junio de ese año (1993), José María Aznar, a pesar de tenerlo casi todo a favor, se quedó a las puertas del Palacio de la Moncloa.

Pero volviendo otra vez a julio de 1992, a un mes después de la adquisición de la televisión y la defenestración de Luis Herrero y Federico Jiménez Losantos del informativo nocturno de la televisión, y a un mes antes de cumplir yo los 17 años, escuché, a José María García primero y al resto de los profesionales estrella de la cadena después, anunciar su marcha por incompatibilidad con los nuevos accionistas de Antena 3 Radio. Como se demostró posteriormente fue adquirida para cerrarla de forma ignominiosa y para intentar acallar a los que molestaban. Fue concretamente el 22 de julio. José María García se había tomado unos días de vacaciones previos a las Olimpiadas de Barcelona, y como en la anterior entrada señalé, me sorprendió escucharle esa madrugada de nuevo. Algo importante estaba pasando. Manuel Martín Ferrand no continuaba, se marchaba, y sus “cachorros” radiofónicos hicieron piña para marcharse con él.

Todo esto sucedía justo cuando vestía la camiseta de Antena 3 Radio como si viviera de ella. Por eso, y a partir de ahí, tuve un enemigo que me acompañó durante muchos años: Jesús de Polanco y todo lo que llevara su sello, que era mucho. Desde el PSOE a Santillana, desde El País a Canal Plus, la Ser, Alfaguara, Cinco Días, etcétera. Juré venganza. Tenía que aportar mi grano de arena para intentar el derribo de su abuso de poder. Yo, el justiciero. Así que iba aconsejando a quien me rodeaba el veto, en la medida de sus posibilidades, de todo lo que llevara el nombre de Prisa impreso. Me miraban raro, lo sé. Pero hay ciertas cosas que vienen con la edad y que a veces perduran toda una vida.

La mayoría de los profesionales de Antena3 Radio, tras intensas negociaciones, aterrizaron en la COPE. José María García apostaba por Onda Cero, que por aquellas fechas pertenecía a la ONCE, con Miguel Durán como ciego jefe. Antonio Herrero, por otro lado, lo tenía casi todo cerrado con Eugenio Galdón [7] para recalar en la cadena de los obispos. Lo que ambos tenían claro, y lo que funcionó a la postre, es que el grupo de periodistas que se había formado y que estaba siendo atacado no podía disolverse. Así se lo prometieron alguno de ellos en el hospital a Antonio Herrero Losada, padre de Antonio Herrero, en sus últimos días de vida. José María García dudó hasta el último instante, pero al final cedió gracias a la mediación de Pedro J. Ramírez, José Luis Gutiérrez y Luis María Ansón, los directores de los tres principales periódicos de aquellas fechas si excluimos a El País, es decir, los de El Mundo, Diario16 y ABC.

El acuerdo entre el cartagenero Eugenio Galdón y la Cadena Cope se cerró durante el mes de agosto, lo que me permitió a partir de septiembre de 1992 rencontrarme de nuevo con la Radio Popular, o sea la COPE.

Antes de Antena 3 Radio, mis primeros recuerdos radiofónicos se sitúan con esa emisora en mi infancia, en mi casa, cuando me dedicaba a destrozar juguetes. Mi madre tenía la sana costumbre de encender el transistor desde primera hora a todo lo que daba el volumen -el hilo musical por las habitaciones, que nunca tuve, ha sido para mí una frustración infantil, al igual que el Scalectrix-.  Allí no se oía otra cosa que no fuera Luis del Olmo y su “Protagonistas”. Eran realmente brillantes y divertidos sus espacios: “El jardín de los Bonsais” con sus imitaciones de los principales personajes del país, y el “Debate sobre el estado de la Nación”, con los geniales Tip y Coll, Alfonso Ussía, Antonio Mingote y Chumy Chúmez, entre otros. Su programa marcó toda una época, sobre todo en aquella época del Felipiense tardío. Ahora mismo, cuando  escribo estas líneas, me es imposible no tararear la archiconocida sintonía [8] del programa que me acompañó durante esos primeros años de vida.

Llegados a este punto me gustaría hacer una salvedad. Y es que en efecto, aunque parezca mentira por todo lo que estoy contando, fui escolarizado como la mayoría de mis coetáneos. Todo esto lo tengo grabado en mi memoria, como supongo que le pasará a muchos otros, ya sea por los eternos días de vacaciones o por las malditas anginas que me postraban en la cama de matrimonio de mis padres de vez en cuando.

Luis del Olmo aterrizó en la Cope durante el año 1983, venía de RNE, y se mantuvo hasta el verano de 1991 cuando pasó a Onda Cero. Por eso la situación de la cadena de los obispos en ese verano del año 1992 no pasaba por un buen momento. No se habían podido recuperar del mazazo que les supuso la marcha del ponferradino un año antes. Por eso no sé quién se necesitaba más: si el grupo de periodistas díscolos que se marcharon de Antena 3 o la COPE a ellos. Ambos se necesitaban como agua de mayo y don Bernardo Herráez, el cura que estaba al frente de la radio, -un personaje muy listo, según nos lo han descrito después en sucesivos libros los que le conocieron-, no dudó en firmar el contrato que les uniría durante tantos años.

Así que, a mediados de septiembre del año 1992, parte del “Sindicato del crimen”, tal y como les bautizó Juan Luis Cebrián, el lugarteniente de Jesús de Polanco, comenzaron su singladura en la cadena COPE.

Herrera y HerreroLa estructura de la nueva parrilla quedó con Antonio Herrero iniciando el informativo a semejanza de su antigua emisora, pero con Carlos Herrera, que por aquellas fechas todavía era un desconocido para mí, llevando el magazine de 10 a 12 de la mañana. Todavía recuerdo su famoso: “Son las 10 de la mañana y Antonio Herrero…” ya que al igual que García por las noches, no tenía el don de la puntualidad para terminar sus programas.

En los informativos siguió José Apezarena, hombre “ad eternum” de COPE; por las tardes la diva Encarna Sánchez, a la que paradójicamente no escuché en mi vida; Luis Herrero se encargó de conducir el informativo nocturno al que bautizaron como “La Linterna”, con Federico Jiménez Losantos haciéndole el resumen de prensa; José María García, con casi la práctica totalidad de sus colaborares habituales -incluido Gaspar Rosety o Pipi Estrada  continuó con su hora y media nocturna al inicio de la madrugada.  Por el contrario, Javier Ares la voz radiofónica del ciclismo, Siro López director de deportes de Telemadrid y ahora también polemista habitual en “Punto Pelota” de Intereconomía, Eduardo Torrico en el AS, el mítico Andrés Montes, fueron algunos de los que se quedaron en Antena 3 y no le acompañaron.

Tal era la pasión que me producía la radio, y los medios de comunicación en general, que luché lo indecible durante esos años de acné e instituto por sacar una especie de periódico colegial que se llamó “Tiempo Nuestro”. Estudiaba 2º de BUP en el curso 90-91 y varios compañeros y amigos decidimos que había que inventarse algo, al estilo de los anuarios americanos, que inmortalizara de alguna manera las experiencias que durante esos maravillosos años estábamos viviendo.

Tiempo Nuestro0001El primer año, casi sin la ayuda de la dirección del colegio, con escasos medios, publicamos una especie de cuadernillo casero, manifiestamente mejorable aunque entrañable por lo artesano y rudimentario. En el segundo año, cuando ya estábamos en 3º de BUP, sacamos algo aparentemente más decente, de imprenta y todo. Uno de los artículos que más cariño le tengo de ese periódico colegial es uno que redactamos al alimón el ahora presentador de televisión de La7, periodista y excelente locutor de radio, Luis Alcázar, y yo sobre la radio de aquella época. Contando con que mi querido amigo y compañero sabrá perdonármelo, lo transcribo aquí sin cambiar una coma:

“Algo más que la televisión”

No cabe la menor duda de que la radio es el medio de comunicación más directo, lo que le ha servido en gran parte para su supervivencia frente a la masiva existencia de canales televisivos.

La radio nos permite, gracias a los comentarios que día a día nos ofrecen cientos de periodistas a ver de diferentes puntos de vista el mundo que nos rodea ya sea, de carácter informativo, de carácter deportivo o de cualquier otro tipo de entretenimiento, cosa que la televisión no puede conseguir salvo en algunos programas aislados. Diferentes programas que se nos ofrecen para cualquier necesidad, y para cualquier edad. Así en materia deportiva nos encontramos con multitud de programas, ya que, queramos o no y a pesar de no ser una sección de las más importantes, si juega un papel relevante en este mundo de las ondas. Como ejemplos más significativos están “El Larguero” en la cadena SER, “Tertulia Deportiva” en Onda Cero o “Radiogaceta de los deportes” en RNE y por supuesto el programa estrella de todas las emisoras y de cualquier materia es “Supergarcía en la hora cero” dirigido y presentado por José Mª. García sin duda alguna el mejor periodista a pesar de muchos de sus detractores, rodeado de un equipo formidable (Gaspar Rossetti, Eduardo Torrico…) realiza el verdadero periodismo de investigación que le ha llevado a descubrir verdaderos escándalos dentro del mundo del deporte, lo que le mantiene en el primer puesto de audiencia desde hace muchos años.

En otras materias destacan por el mérito de llevar un programa sin que aburra durante cuatro horas Luis del Olmo en Onda Cero e Iñaki Gabilondo en la SER, dos periodistas con consumada experiencia que han logrado llevarse todo el cariño y el afecto de las amas de casa debido a su horario matinal.

Otro tipo de programas que a la gente le gustan son las tertulias siendo la más famosa la producida en el programa “Hora Cero” de José Luis Balbín en Antena 3 o en el programa “Viva la gente de la tertulia” dirigido por Miguel Ángel García Juez en esta misma cadena y donde se dan cita personajes tan importantes como Luis Carandel y Carlos Pumares. En estos programas se discute y se debate sobre los asuntos que acontecen en el mundo.

Otros programas de interés pueden ser en materia humorística el programa de Gomaespuma, o en materia de medicina el programa “La salud es lo que importa” en Antena 3.

En materia informativa podemos destacar a Antonio Herrero con su programa “El primero de la mañana” o Luis de Benito que realizan verdaderos programas de información, que suelen durar una o dos horas.

Para terminar esta especie de repaso citaremos a un programa que por su calidad merece ser nombrado como es “Polvo de Estrellas” en Antena 3, dirigido por Carlos Pumares, un programa donde se analizan de una forma peculiar el mundo del cine y en el cual da una opinión sobre las películas que le preguntan siendo uno de los periodistas con mayor personalidad de toda la radio.

En definitiva, un sinfín de programas maravillosos que no podríamos destacarlos todos y no podríamos contar todas sus anécdotas en un simple papel ya que eso sólo se puede escuchar a través de la radio. Desde aquí va nuestro llamamiento a la gente para que no se olvide de que siempre hay una radio que le está esperando.

Luis Alcázar y Manolo Marín (3ºE y A)

 

[4] En efecto, en 1992 Antena3 logró liderar las encuestas del EGM (3.139.000 de oyentes para Antena 3 Radio frente a los 3.007.000 oyentes de la Cadena SER en la segunda oleada de 1992).

[5] Libros a destacar que relatan el proceso: “Pedro J. Ramírez al desnudo” de José Díaz Herrera, Ed.Akal. “El Mundo en mis manos” del propio Pedro J. y Marta Robles, Ed.Grijalbo.

[6] Luis Herrero, “En vida de Antonio Herrero” Ed.La Esfera de los Libros, pág 169

[7] Eugenio Galdón Brugarolas (Cartagena, 22 de junio de 1950) es un empresario español, licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Católica de Lovaina y por la Universidad de Madrid y además de Economista del Estado. Galdón es el fundador de ONO y fue su presidente hasta noviembre de 2008. Entre 1973 y 1982, Galdón ocupó diversos cargos de relevancia en la Administración Pública española, entre ellos Jefe de Gabinete del Presidente del Gobierno de España. De 1983 a 1997, Galdón dirigió algunos de los mayores grupos de comunicación españoles (Cadena Ser, Grupo Prisa, Cadena COPE). Desde 1992, es presidente y accionista mayoritario de Multitel, grupo empresarial que él mismo fundó para invertir en proyectos relacionados con medios de comunicación y telecomunicaciones en España siendo ONO el resultado más evidente de este esfuerzo inversor (Fuente: Wikipedia)

[8] La sintonía era la de ‘Crónicas de un pueblo’, serie mítica de TVE: http://www.youtube.com/watch?v=jK6noEEMpHk

Mi radio, el liberalismo y yo (I)

El curso había terminado y los exámenes finales ya quedaban lejos. La madrugada era el mejor momento para acercarse a algún libro, ya fuera por la tranquilidad de la noche o porque eran las mejores horas para escuchar la radio. En una de ellas, y en un momento en el que apenas le prestaba atención al soniquete del transistor, la voz de José María García se oyó con un tono diferente en su programa “Supergarcía en la hora cero[1] : abandonaba Antena3 Radio.

Desde bien pequeño se me ha hecho casi imposible conciliar el sueño si no he tenido una radio cerca. Y más aún en época estival, cuando mi cuerpo y mi mente estaban supuestamente más descansados. En esa noche calurosa de julio, cuando estaba casi a punto de dormirme, me incorporé bruscamente de la cama. No me podía creer lo que estaba escuchando. Le subí el volumen hasta el límite que las normas de mi casa me permitían. No me lo creía:

garcia_antena3_radio

-“¡Manolo!, ¡Apaga la radio y duérmete ya!”,- sonó con tono amenazante la voz de mi madre desde su habitación-. Yo creía que la tenía casi en silencio, pero se ve que la estaban escuchando, mis padres, mi hermana Mariate, mi edificio y todos los vecinos de enfrente.

–“¡Calla, calla!”,-le respondí mientras acercaba mi oreja al altavoz de aquel vetusto radio-despertador y giraba la rueda del volumen-.

Fue un discurso con la voz quebrada, trascendente, en el que pedía perdón a sus oyentes por abandonarlos justo antes de la Olimpiadas de Barcelona 92: “doy la espantada en uno de los acontecimientos profesionales más importantes de mi carrera” o algo así. Mi niñez giraba alrededor del deporte y más concretamente del fútbol. Antena3 Radio, sin lugar a dudas, era la cadena que mejor se acercaba a la información que necesitaba para poder hablar con propiedad en los recreos del colegio, con permiso de “Radiogaceta de los Deportes” del inigualable Juan Manuel Gozalo en Radio Nacional de España. José María García era el auténtico líder de audiencia por aquellas fechas, y yo su ferviente seguidor que siempre que podía, y que no me vencía el sueño, no faltaba a su cita.

Antena3 Radio

antena3_radioAntena3 Radio [2],  empezó a emitir a nivel nacional el 4 de mayo de 1982. Fue fundada por un conglomerado de empresas en las que destacaba el Grupo Godó (La Vanguardia) con un 51% de las acciones, Prensa Española (ABC) un 13%, Manuel Martín Ferrand (consejero delegado, auténtico fundador y preboste de la cadena de emisoras) con un 5%, además de la agencia Europa Press y el Grupo Zeta. Contaba con un elenco impresionante de profesionales que más tarde nutrieron a otras cadenas tras su triste desaparición.

Allí estaban, por empezar por el último programa del día, o el segundo según se mire, Carlos Pumares, que empezaba a continuación del programa de García. Y digo a continuación porque no tenía una hora concreta de inicio. “Supergarcía” podía terminar una hora y media después de la media noche o llegar a las dos horas. Dependía de la actualidad y la santa voluntad del “Butanito”. “Polvo de estrellas” era un programa de cine, aunque el presentador no tenía ningún reparo en hablar de cualquier tema. Los domingos por la noche realizaba un programa con una selección musical compuesta de inolvidables fragmentos de películas y bandas sonoras maravillosas (aún conservo alguna cinta de radiocasete con la grabación de algún programa de estos, cuando le dábamos a la vez al “rec” y al “play”). En el resto de la semana podíamos escuchar las llamadas de los oyentes -a los cuales atendía con la mítica frase: “Sí, buenas noches, dígame“- y sus respuestas a las preguntas sobre cine de estos. Se hizo muy famoso por sus broncas a los oyentes, sus gritos en plena madrugada y por realizar monográficos históricos como el de la película “2001: Una odisea del espacio” con su famoso ‘monolito’.

“La radio es sugerente, obliga a pensar y a imaginar, hace trabajar la cabeza; la televisión, en cambio, embota, atonta y predispone a consumir sin ningún ejercicio crítico cualquier cosa que te echen” (Antonio Herrero)

Antonio Herrero empezaba a las 6 de la mañana, toda una novedad por aquellas fechas, con su peculiar e inimitable estilo. Su competencia lo hacía a partir de las 7. Se convirtió en líder absoluto de audiencia por encima de los pesos pesados Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo, sobre todo en las primeras horas, las más jugosas informativamente hablando. Luis Herrero, Federico Jiménez-Losantos, Justo Fernández, Pedro J. Ramírez, José Luis GutiérrezNicolás Redondo, Jesús Cacho, Amando de Miguel, Consuelo Sánchez Vicente o Luis María Ansón, eran algunos de Miguel Angel García Juezlos que participaban en sus conocidas tertulias matutinas.

Miguel Ángel García-Juez se ocupaba del programa de la tarde. También se convirtió en líder de audiencia sobrepasando a la todopoderosa Encarna Sánchez, que locutaba por aquellas fechas desde la cadena COPE. Destacaba por la media hora de radio divertida y desenfadada, de cuatro y media a cinco, con una tertulia en la que participaban Luis Carandell, Luis Ángel de la Viuda[3], Fernando Vizcaíno Casas, el propio Pumares, Gerardo Iglesias y Alfonso Ortuño (el dibujante oriolano que veraneaba en mi querida Torrevieja, y que tanto presumía de ello). El programa terminaba con una tertulia en la que intervenían, si no recuerdo mal, Ana Rosa Quintana y Rosa Villacastín comentando las revistas del corazón. Recuerdo que este programa lo disfruté mucho más tras el “Antenicidio”, ya que durante el curso escolar del 92/93 estudiaba COU y no tenía clase por las tardes; fue durante un año y medio, tiempo que el grupo Prisa consideró suficiente para apagar definitivamente la radio que me acompañó en mi infancia.

Por la noche podíamos sintonizar a José Luis Balbín y su programa de contenido político la “Hora Cero”. Consiguió también ser líder de audiencia por delante de “Hora 25” de la cadena SER, aunque yo tenga escaso recuerdo de él -sólo asocio a Balbín con la Clave y TVE unos años antes-. También participaban en esa cadena los geniales Juan Luis Cano y Guillermo Fesser, o sea Gomaespuma, y su magnífico programa los fines de semana, además de una cita diaria a eso de la ocho de la tarde. Con su gracia característica y estilo inimitable comentaban cariñosamente que, por ejemplo, intentaban recuperar la audiencia que durante la semana perdía Pumares, y finalizaban el programa confesándonos que habían estropeado el ordenador a Carlos, y que a ver cómo resolvía entonces las dudas de los oyentes. Mayra Gómez KempJesús Hermida, José Ramón Pardo, José Luis Garci, y un largo etcétera, fueron otras voces inolvidables de aquella radio maravillosa. Sin lugar a dudas los últimos años antes del “antenicidio” marcaron la época gloriosa de Antena 3 Radio.

Cuando se concedieron las licencias de las televisiones privadas a finales de los años ochenta, Antena 3 Radio todavía no había alcanzado a la Cadena SER, aunque ya se acercaba demasiado. Recuerdo que celebré por todo lo alto el fallo que otorgaba una de ellas al Conde de Godó y a su grupo, es decir, a García y compañía. Pero no tardé mucho en darme cuenta que, iluso de mí, no retransmitirían por televisión todo el deporte que supuestamente iban a realizar a imagen y semejanza de la radio, -algo que sí llegaría años después con las concesiones y dispensas mediáticas de los gobiernos de turno a sus afines-. El PSOE y don Jesús de Polanco, emperador del Grupo Prisa, lo tenían reservado para sí, para su “Imperio del Monopolio”, haciendo uso, una vez más, de una de las estrategias preferidas e inherentes de la izquierda en nuestra democracia: el necesario control de la educación y de los medios de comunicación para perpetuarse en el poder. De Rubalcaba y Maravall a José Luis Rodríguez Zapatero y Bibiana Aído, pasando todo por Cebrián, Polanco y su séquito.

Con menos de 14 años ya era un chico enfermizo por la radio y por todo lo que le rodeaba, y ya empezaba, aunque parezca mentira, a preocuparme por todos estos temas truculentos de guerra de medios y de sus batallas por el control de la opinión pública.

[1] Sintonía “Supergarcía en la Hora Cero” (“Love Song”, Simple Minds)

[2] Antena3, la radio bien hecha.

[3] A mediados de los ochenta Luis Ángel de la Viuda sumó 19 emisoras de Radio 80 a la cadena de emisoras de Antena3, integrándose como radio-fórmula. Durante una década aumentaron el número de emisoras del grupo hasta llegar a un total de 150. De ellas, 120 estaban destinadas a la programación convencional como Antena 3 Radio, 20 emitían música moderna como Radio 80  y las restantes como música española en Radiolé, que fue creada en 1991.