Mi radio, mi liberalismo y yo (VII)

Visita a EsRadio y Libertaddigital

La mañanaCon Cesar Vidal estaba siendo ajetreada, los teléfonos no paraban de sonar y, pese a estar en el corazón de la crisis, no paraban de entrar clientes. Sonó el teléfono móvil y vi que era un número de Madrid. –Ya está, me dije, otra insufrible compañía telefónica o la simpática del banco para reclamarme una posición deudora-. Estuve a esto de no contestar. Pero bueno, me decidí a pulsar el botón verde y una cálida voz radiofónica de una señorita me dijo que me llamaba desde Libertaddigital.

Hacía poco tiempo que este medio de comunicación exclusivamente online había lanzado un “Club de los oyentes” para ayudarlos a subsistir y por el cual los socios nos beneficiábamos de numerosas ofertas, como entradas para diversos espectáculos y descuentos en su tienda por internet. Yo creo que fui el primero en llamar para darme de alta, aunque luego me dieran el número 103. Federico Jiménez Losantos lo bautizó en su programa a eso de las ocho y media de la mañana. Cinco minutos más tarde yo ya estaba dando mis datos para asociarme.Cesar Vidal

Naia Pertusa, que era el nombre de la señorita, productora de EsRadio, simpática además de eficiente, me llamó para comunicarme que había sido seleccionado entre todos los socios del club para acudir durante dos días, con todos los gastos pagados, a los programas de la radio en Madrid. Era el primero, el primogénito, el que abría esta nueva y fantástica promoción que habían ideado. Se me iluminaron los ojos y se me cerró el estómago.  Llamé a Inés nada más colgar para que preparara toda la infraestructura de los peques para esos dos días, puesto que en menos de una semana debíamos estar allí. Y así fue. El siguiente jueves por la mañana nos dirigimos a la Estación de tren del Carmen en Murcia. En unas interminables horas -la conexión ferroviaria desde Murcia sigue,  in saecula saeculorum, en el siglo XIX- estuvimos en Chamartín y más tarde en el majestuoso hotel Miguel Ángel de Madrid. Descansamos tras la paliza del viaje y sobre las siete y media llegamos a los estudios de la radio.

Equipo César VidalLa jovial productora nos estaba esperando. Lo primero era asistir al programa de César Vidal que nos recibió antes de empezar con una simpatía y amabilidad desbordante. Por allí estaban Adriana Rey y Miquel Roselló, las caras, o más bien las voces -ya que estamos hablando de radio- habituales del equipo del programa, que en todo momento se mostraron muy atentos con nosotros. Alberto Recarte también pasó a saludarnos, al igual que los tertulianos de esa noche que fueron la amabilísima Cristina Losada, Emilio Campmany (que nos preguntó por la Murcia de su padre) y Carmen Morodo, subdirectora de La Razón. A quien me hizo mucha ilusión saludar fue al economista Juan Ramón Rallo, a quien tanto admiro, y que me comentó que perfectamente sabía quien era cuando le dije que mi cuenta en Twitter era “@mucialiberal”. Alguna vez habíamos cFederico Jimenez Losantoontactado por ese medio o por comentarios en su blog.

A la mañana siguiente estábamos ahí, puntuales a la cita otra vez para asistir al programa de Federico. A la primera que vimos nada más entrar en la pecera era a Maite Toribio, que seguía ahí donde la dejamos casi diez años antes, sentada al timón técnico del programa. Federico alzó la mano saludándonos nada más vernos. Yo me había llevado un libro suyo (“Con Aznar y Contra Aznar”) que ya me firmó en nuestro anterior encuentro en la cadena COPE. La dedicatoria que escribió entonces le hizo bastante gracia ya que en el 2001 nos deseó muchos años más de casados y ahí estábamos nosotros, diez después, en la radio que había fundado. Le dio todo el bombo posible a nuestra presencia. Fuimos los primeros de muchos socios del Club que pasamos por allí. Pudimos saludar a Carmen Carbonell, Isabel González, Mario Noya, al anteriormente citado Jorge Alcalde, los simpáticos miembros del Grupo Risa, con Oscar Blanco, Fernando Echevarría y David Miner quien se erigió en portavoz del grupo en cuanto a atenciones se refiere, y a otros magníficos colaboradores y miembros de la redacción que se mostraban encantados cada vez que nos veían.

Dieter Brandau fue de lEquipo Informativosos más entusiastas. Nos enseñó el departamento de informativos, e hizo que cada uno de los que allí se encontraban vinieran a saludarnos. Estuvo charlando bastante tiempo con nosotros, me invitó a participar en el fantástico programa de Fútbol que conducía junto a Luis Herrero y Juan Pablo Polvorinos, a quien también saludamos. Pero nos fue imposible ya que a esa hora teníamos que estar yendo en dirección de la estación de tren de Chamartín para regresar a Murcia. Fue la única pega de nuestra visita. Tenía bastante ilusión por saludar a Luis Herrero pero no llegamos, o más bien no llegó él. Sí que conocimos a su equipo. Subimos a la redacción que está junto a la del periódico Libertaddigital.com. Allí pude ponerle cara a muchas voces conocidas. Naia Pertusa se sorprendía cada vez que yo era capaz de reconocer alguna de ellas, sobre todo de los redactores que son poco dados a aparecer en primera línea. Y es que como buen friki radiofónico que soy siempre me ha interesado el nombre de los miembros de los equipos que forman la realización de un programa de radio.

Equipo Luis HerreroEn definitiva fue un día y medio apasionante para los dos. Volvimos a tener la fortuna de vivir la radio por dentro y poder saludar a aquellos a los que admirábamos y escuchábamos cada día. Ahora, si Dios quiere, espero que en el vigésimo aniversario pueda tener la oportunidad de llevarle el mismo libro a Federico Jiménez Losantos y me firme un pase por otros diez años más.

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Mi radio, mi liberalismo y yo (VI)

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Luis Herrero

Empecé a escuchar a Luis Herrero con su programa nocturno de análisis político que comenzó con su llegada a la cadena COPE. De su etapa del telediario que presentaba en la incipiente Antena 3 TV tengo vagos recuerdos. Pienso que de todo lo que ha realizado el castellonense es lo que más éxito ha cosechado  y donde más a gusto se ha encontrado de toda su carrera profesional. Su estilo y su forma de hacer radio son muy particulares y originales, por lo que a veces es difícil de que llegue al gran público. Su prestigio se lo ha ido ganando muy lentamente, programa a programa. Como prueba evidente nada más hay que pasarse por las noches de EsRadio en estos momentos. Realiza unas tertulias dinámicas pero reflexivas, divertidas pero sin caer en la irreverencia, unas tertulias en las que sin quitarle protagonismo a los diferentes tertulianos que por allí pasan las hace muy personales y periodísticas. Pero ante todo su capacidad para diseccionar las noticias y cultivar el género de la entrevista como nadie.

Luis Herrero nació en Castellón en octubre de 1955. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, comenzó a trabajar en 1976 como auxiliar de redacción en el diario Arriba. Fue director del periódico Mediterráneo de Castellón entre noviembre de 1980 y noviembre de 1981 y a continuación volvió a Madrid, donde colaboró en la Hoja del Lunes y en la revista Tiempo. En mayo de 1982 se incorporó a Antena3 Radio como redactor jefe. Allí fue subdirector de informativos hasta 1984 y dirigió “El Primero de la mañana” seis meses escasos antes de que recalara en manos de Antonio Herrero. Después comenzó a trabajar en la revista Época, en la que fue redactor jefe durante dos años. En 1986 volvió a Antena 3 Radio en calidad de cronista político. En enero de 1990 debutó como presentador de Antena 3 Televisión, primero del informativo de las 14:30 horas y posteriormente del de las 20:30. Desde septiembre de 1992 presentó y moderó en la COPE el informativo de La Linterna, como ya he relatado. En mayo de 1998, tras la muerte de Antonio Herrero, dirigió el programa “La Mañana” prácticamente contra su voluntad, ya que nunca se amoldó ni al horario ni a la forma de hacer radio que esas horas necesita, hasta que en el 2003 anunció que dejaba el programa y la primera línea informativa radiofónica tras once años al frente de ella para irse a la política. Se presentó como independiente por las listas del PP al Parlamento Europeo en junio de 2004. Cinco años le duró la aventura europea. Tras los servicios prestados, como ya se sabe, una simple patada en la frente o en el frente, por su consabida independencia, que nunca le fue perdonada por los políticos profesionales del partido al que representaba. De su paso por la política en el Parlamente Europeo destaca su precipitada expulsión de Venezuela tras unas declaraciones en televisión en las jornadas previas al referéndum convocado por el gobierno de Hugo Chávez en febrero de 2.009.

A mí, que se marchara a Estrasburgo ni me decepcionó ni todo lo contrario, -no como a José María García que echó pestes por su boca contra Luis por marcharse a la Unión Europea bajo el paraguas del PP-. Fue su decisión personal. A mí me alivió casi como a él, ya que sus seguidores más acérrimos sabíamos que desde hacía tiempo no lo estaba pasando bien. Había entrado en el consejo de administración de COPE y con la marcha de García a Onda Cero y la llegada de José Antonio Abellán a las noches deportivas no consiguió hacerse con el liderazgo de los profesionales que por allí trabajaban. Además esa posición intermedia entre la propiedad y el día a día le proporcionaba una situación difícil hasta con el propio Federico Jiménez Losantos por diferentes desavenencias puntuales que les produjo a ambos hasta un cierto distanciamiento.

Luis Herrero es hijo de Fernando Herrero-Tejedor, ministro de Franco y previamente gobernador de Ávila. Pertenece a una familia numerosa de seis hermanos, entre ellos Fernando Herrero-Tejedor, jurista, Fiscal de Sala de lo Militar del Tribunal Supremo. Fue en Ávila cuando coincidió con Adolfo Suárez que era el secretario de su padre. La admiración de Luis Herrero por el presidente del gobierno llega a tal que lo llega a considerar como a su segundo padre. Nos los explica de una manera detallada en su “Los que le llamábamos Adolfo”, un bestseller de la editorial La Esfera de los Libros.

Nacido Luis Francisco Herrero Algar, cambió su apellido a Herrero-Tejedor en 1975. Casado en segundas nupcias, es padre de cinco hijos de su primer matrimonio. Le pidió a José María Aznar el favor de que le incluyera en las listas a las elecciones europeas de 2003. Éste se lo concedió, porque favor por favor se paga. Luis Herrero le prestó innumerables servicios durante sus dos legislaturas de gobierno aunque estos no le fueran nunca recompensados. El pariente pobre y tal. La obsesión de Aznar fue siempre montar un grupo mediático a imagen y semejanza del Grupo Prisa. Luis Herrero llegó a estar en casi todas las salsas del proceso, aunque luego no entrara en el guiso. Uno de los más significativos fue el “Timo del ABC”, tal y como lo describió Federico en su libro “De la Noche a la mañana”: la amistad de Luis y Nemesio Fernández Cuesta, su mediación para que entrara en el accionariado de COPE, el cambio de Federico al ABC desde El Mundo y su vuelta a El Mundo. José María García sí que cayó en la trampa y se marchó a la cadena de emisoras de Onda Cero, lo que le supuso su posterior tumba radiofónica. Aguantó unos años hasta que un cáncer le alejó de los micrófonos. Sin duda, y dejando a un lado su enfermedad, su particular cuesta abajo comenzó cuando decidió abandonar a los que le habían acompañado desde Antena 3 Radio.

Por otro lado había escuchado en ocasiones a José Antonio Abellán desde que aterrizó en Onda Cero proveniente de los 40 principales. Lo tenía de referente por las mañanas en Cadena 100, la cadena musical de la COPE, cuando el programa de Luis Herrero se ponía pastoso o cuando me quería desintoxicar de lo político. Me alegró que se hiciese cargo del programa de deportes nocturno a la marcha de García. Fui un fan acérrimo de “El Tirachinas”, -nombre con el que bautizó el nuevo programa- y de sus habituales secciones, incluida la del Grupo Risa –Fernando Echevarría, David Miner y Óscar Blanco “Whopper”– con sus geniales imitaciones. Le seguí tras ser defenestrado por la Cadena COPE en ABC Punto Radio hasta que la cerraron definitivamente y en la actualidad me dejo caer en algunas ocasiones en su nueva emisora de radio digital que ha creado, Radio4G.

Luis Herrero CowboysPero volviendo a Luis Herrero tengo que decir que no se desvinculó totalmente de la radio, pues comenzó un programa de cine (o un “programa de lo que surja”) los viernes por la noche junto a José Luis Garci y Eduardo Torres Dulce: “Cowboys de Medianoche”. Para mi gusto creo que es uno de los mejores programas de radio que he escuchado siempre. Tres amigos que ante un micrófono se disponen a hablar de lo humano y lo divino con el cine como un mero pretexto. Yo siempre había defendido -incluso creo recordar que se lo comenté personalmente en algún chat- que Luis era mejor comunicador para las noches que para las mañanas. Los programas nocturnos son más reflexivos que los diurnos. Allí la información se supone ya conocida y lo que más interesa es el debate y el análisis de la misma. Como ya he comentado antes, para eso Luis Herrero es un maestro. Si hiciéramos un símil futbolístico, el de Castellón estaría jugando siempre en el centro del campo repartiendo juego y Federico Jiménez-Losantos sería la auténtica estrella que marca los goles. Un genial chupón radiofónico, con perdón.

Tras la huida de Luis Herrero continué por las mañanas escuchando a Federico, por la tardes me pasaba a Carlos Herrera en Onda Cero y por la noches volvía con César Vidal. Más tarde pasaron a Herrera por la mañana y empecé como muchos a simultanear la Cope con Onda Cero: casi todos los días Federico hasta las 10 y de las 10 en adelante con Carlos. Por las noches me pasó lo mismo e iba “zapeando” entre Carlos Alsina y César. Ya no tenía una cadena de emisoras única de referencia, aunque la Cope fuera la auténtica columna vertebral de mis escuchas.

El paso de Federico Jiménez Losantos a La Linterna, tras la muerte de Antonio Herrero, me proporcionó algo que hasta ese momento nadie me había provocado: el interés por saber. Con él descubrí que tras la defensa de unas siglas políticas o de unos grupos mediáticos en particular había algo más que la empatía que pudieras tener, o la manía que pudieras profesar, a alguno de ellos por algún acto en particular. Existían diferentes principios, distintas ideas, valores contrapuestos, que para alguien como yo, que nunca me había interesado ni por la filosofía, ni por la politología, ni por casi nada que terminara en “-ía”, me eran hasta ese momento desconocidas. De ahí que me empezara a surgir un interés especial por recuperar el tiempo perdido y comenzara a leer todo lo que cayera en mis manos sobre todos esos temas.

Mi radio, mi liberalismo y yo (IV)

La COPE y yo

Inés me preparó unos días en Madrid un año después de nuestra boda como si de una confirmación de alternativa matrimonial se tratara. La visita a la COPE fue una de sus sorpresas. Fue el 28 de octubre de 2002. Llevábamos un par de años aproximadamente chateando casi todas las tardes con Luis Herrero, su equipo y un grupo reducido de oyentes de toda España (todavía mantenemos el contacto con algunos, sobre todo con la madrina de todos nosotros, nuestra querida Isabel Alvarez de Asturias). Nos contábamos nuestras penas y criticábamos con dureza el programa de la mañana. Por aquella época todavía no existía ni Twitter ni Facebook ni otras redes sociales con las que interactuar con los equipos de los programas radiofónicos tal y como existen en la actualidad. A Luis le encantaba que le sacudiéramos y a veces entraba al trapo. Se conectaba algunas tardes y siempre nos proponía que le lanzáramos ideas, aunque luego no nos hiciera ni el más puñetero caso. En el verano del 2001, ese mismo grupúsculo de oyentes y parte del equipo quedaron para una comida en Madrid a la que no pudimos asistir. Le comentamos entonces al equipo de Luis Herrero y a María José Navarro, subdirectora del programa, que a lo mejor un día nos acercaríamos por la emisora. Nos retaron para que así fuera y un año y medio después, Inés y yo nos presentamos en la COPE para asistir al programa de La Mañana.

Ines, Manolo y Luis Herrero0001

 

Fue un lunes y a eso de las ocho, con el desayuno en la boca, estábamos allí sentados en la pecera, en unas butacas destartaladas de oficina que gentilmente nos facilitó Moneypenny, Mónica Eguillor, la eterna secretaria, primero de Antonio Herrero, luego de Luis y por último de Federico Jiménez-Losantos. Nos situaron junto a la eficaz Maite Toribio, técnico del programa que se desenvolvía como pez en la misma. Al finalizar la tertulia, sobre las 10 de la mañana, estuvimos charlando con Federico un buen rato y más tarde con Luis Herrero y María José Navarro. Federico estuvo muy cercano y simpático con nosotros. Le comentamos que, efectivamente, era un viaje con motivo de nuestro primer aniversario y nos contó sus casi tres décadas de feliz matrimonio deseándonos toda la suerte del mundo y dándonos su bendición. Él, ateo confeso. Matías Antolín, por aquel entonces defensor del oyente de Luis Herrero -cobraría poquísimo seguro, para la cantidad de trabajo que tendría-, iba y venía recogiendo impresiones de los oyentes. Cada vez que pasaba por nuestro lado, se disculpaba con nosotros por no poder atendernos como él creía que nos merecíamos. También nos comentó que le era imposible invitarnos a comer como era su intención pues le había salido un compromiso ineludible. Excusas de mal pagador, vamos. Pero no nos importó mucho. Nos sentíamos como en casa, colmados de atenciones por las redactoras, colaboradores y por la productora del programa, la simpática Nieves López Gamonal. Entraban y salían, traían teletipos, entregaban a Maite Toribio la música que iba a sonar en la siguiente sección, se volvían a saludar y así toda la mañana. En uno de aquellos vaivenes también entró un tímido Jorge Alcalde, a quien no conocía físicamente, y que se encargaba de las noticias de ciencia. Actualmente es el director de la revista de divulgación científica Quo. Nos saludó muy educadamente aunque no entablamos conversación alguna. Lo haríamos años más tarde en nuestra visita a Libertaddigital. También apareció Sancho Gracia, quien fue protagonista ese día de las fantásticas entrevistas que Luis Herrero nos suele regalar. María José Navarro nos acompañó hasta la puerta despidiéndonos muy afectuosamente mientras recordaba con añoranza su etapa profesional en Murcia.

manolo y jose en la copeRealmente era mi segunda visita a la emisora central de COPE en Madrid. Unos años antes acompañé a mi amigo, a mi hermano de hecho José Francisco Bayona, al programa taurino de Pedro Javier Cáceres, que se realizaba en el famoso estudio Encarna Sánchez. Nos hospedamos en la casa de mi tíos, que junto a sus dos hijos, mi queridísimos primos Santi y Merce, siempre me han acogido en Madrid cada vez que los he necesitado. Con Jose viví mi primer acercamiento a los micrófonos -bueno, a una emisora de radio-, pues le acompañaba los sábados en su programa regional de toros como productor del mismo entre los años 1996 y 1997 en la emisora de Murcia. Allí tuve la oportunidad de cruzarme con algunos profesionales que trabajaban en la delegación, como a Pedro González, tan simpático y atento siempre; Javier Herraiz, Tati García, Vicente Luis Cánovas o Carmen González, comandados por Oché Cortés, director de la emisora. Aún conservo como una reliquia en la cartera el carnet de redactor taurino que me hicieron: el anagrama de “Radio Popular” todavía aparecía impreso en la parte superior derecha. Precioso. Rondaba por aquel entonces los veinte maravillosos años.

Carnet COPE0001Durante esa época también llegué a publicar una crónica de una corrida de toros en el periódico La Opinión de Murcia y su posterior reseña radiofónica en el programa El Albero de la cadena Cope. Toda una aventura. Fue con la presentación en Murcia como novillero de Cristina Sánchez. José Francisco tenía que cubrir una corrida de toros en Lorca  y  me pidió que la novillada la hiciera yo. Fui a la plaza de toros de Murcia un tanto a ciegas pero gracias a la amabilísima ayuda que me prestó Miguel Massotti, uno de los principales locutores de Onda Regional de Murcia,  me ubiqué en el burladero de prensa que me correspondía. Tras las notas de rigor me dirigí al periódico que por aquel entonces estaba en la plaza Condestable de Murcia. Por fin conocía por dentro una redacción de periódico, aunque fuera por una noche. Justo en frente de mí estaba Ángel Montiel que aporreaba el teclado al escribir su crónica política del día siguiente con su habitual y reconocida maestría. Desde la misma redacción del periódico, realicé también la crónica para la edición del El Albero de Pedro Javier Cáceres a nivel nacional. Yo casi ni miraba más allá de la pantalla del ordenador. Escribí como pude la crónica en el espacio que me reservaron y me fui como había llegado, desbordado por donde me encontraba y por el momento que acababa de vivir. En fin, al menos durante un día me sentí como un auténtico periodista.

 

 

 

Mi radio, mi liberalismo y yo (III)

Antonio Herrero

Antonio Herrero falleció mientras practicaba submarinismo en Marbella el 2 de mayo de 1998. Sufrió un colapso en una inmersión debido a una úlcera estomacal que padeció durante los últimos meses de su vida. Era sábado y me enteré por la tarde gracias al Teletexto (sic transit gloria mundi). Realizábamos un sano ejercicio de cata de bebidas espirituosas en la casa del hermano de mi amigo Juan Sáncheantonio herrero 2z Piqueras, algunos de los de siempre, los hermanos, los compañeros de colegio que hemos ido juntos toda la vida y los que han ido llegando después, los “Basurillas”: el propio Juan, Diego Susarte, Román Gil, José Francisco Bayona y Pedro Bayona, Luis López Nuñez, Joaquín López LucasJuan Carlos Martínez, Jorge Noguera y Juan Antonio Risueño. En un momento dado y por casualidad, cuando buscábamos los resultados de la jornada futbolística en el descanso del partido que estábamos viendo, leímos la triste noticia. El fútbol desde aquel momento pasó a un segundo plano. Mis amigos me comprendieron enseguida y me dejaron disponer del mando a distancia porque conocían mi obsesión enfermiza por el mundo de la radio y más concretamente por mi especial admiración por Antonio Herrero. Las diferentes televisiones comenzaron a hacerse eco de la noticia y yo no pude articular palabra durante un buen rato. Fue un palo duro, como para tantos españoles que seguíamos al “Primero de la mañana[9] . Me fui a casa y ya no dejé de ver y leer todo lo que iban publicando sobre la noticia de la muerte del periodista. Aún recuerdo con nostalgia el programa dirigido por Luis Herrero, y co-presentado con García, que le realizaron el lunes siguiente de su fallecimiento. Le brindaron un sentimental homenaje a su figura, con la presencia de la mayoría de los tertulianos que le habían acompañado a lo largo de su trayectoria profesional y de diversos artistas amigos del difunto entre los que se encontraban el dúo Ella Baila Sola -se sabía de la especial predilección que el locutor les profesaba, sobre todo a la morena- y el grupo Siempre Así.

Años más tarde, leyendo el libro “De la noche a la mañana [10] de Federico Jiménez-Losantos, me fui enterando de muchas otras cosas muy interesantes referentes a las horas previas a la muerte del periodista madrileño (aunque marbellí de adopción) y la situación política-mediática por la que atravesaba España. Por ejemplo, que José María Aznar había invitado a cenar en el Palacio de la Moncloa al propio Losantos y a Luis Herrero la noche anterior del deceso para transmitirles el malestar con Antonio Herrero y el deseo de que estos le traicionaran. Gesto al que se negaron rotundamente, como no podía ser de otra manera.

Pedro J. Ramírez en su libro “El Desquite” escribió [11]:

“Antonio no sólo había sido mi gran amigo y cómplice profesional, sino el compañero que había entendido el ejercicio del periodismo como opción vital de forma más parecida a la mía. El comunicador independiente dispuesto a no casarse nunca con nadie. El vitalista interesado por todo y ansioso siempre de nuevas experiencias. El curioso incansable en pos de la noticia, a poder ser en exclusiva […] Era una muerte absurda, incomprensible e inasumible. Y, para nosotros, una merma que nada ni nadie podría compensar. Sin el fiero apoyo de Antonio no sé cómo hubiéramos podido combatir en las ondas la bilis macerada en ácido sulfúrico con la que la Cadena SER había intentado ampliar en lo posible el daño contra mi reputación y dignidad en los meses álgidos del montaje del vídeo. En adelante todo iba a ser más difícil porque la próxima batalla, fuera cual fuera, la tendríamos que dar aún más en solitario.”

sulibroantonioherreroAntonio Herrero nació en Madrid el 5 de febrero de 1955. Era hijo de Antonio Herrero Losada, también periodista, católico y liberal, que perteneció al Consejo de Don Juan de Borbón y fue el artífice y director de la agencia de noticias Europa Press. En el bachillerato conoció a Luis Herrero, su gran amigo, con el que compartió piso y estudios de Periodismo en la Universidad de Navarra. Su carrera en la radio empezó en Antena3, de la mano de Luis, que fue quién se lo recomendó a Manuel Martín Ferrand. Cuenta Luis Herrero en su libro “En vida de Antonio Herrero” [12], que al principio tuvieron sus dudas ya que durante la carrera habían suspendido varias veces la asignatura de radio:

“Antonio Herrero llegó a Antena3 de mi mano. Una mañana tibia de principios de 1982, pocos días después de que yo hubiera estrechado la de Martin Ferrand para sellar el acuerdo de mi contrato, me lo llevé a La Ponderosa, un bar que está a la orilla de la Carretera de la Playa, casi a la altura del último desvío a Mirasierra pasada la Ciudad de los Periodistas, y le animé a que se viniera conmigo a la radio. Del bar recuerdo poca cosa, porque nunca antes habíamos estado allí y nunca estuvimos después; tampoco de la consumición, aunque ni él ni yo bebíamos alcohol y lo más probable es que acabáramos dando buena cuenta de un gran vaso de Coca-Cola. En cuanto a la conversación, duró lo justo.

-Está bien –me dijo-. Dales mi nombre a ver qué pasa. Puede ser una aventura bonita.

-Claro que de radio- maticé- no tenemos ni idea ni tu ni yo. Igual hacemos el ridículo. […]

-La radio es lo de menos- me respondió Antonio aún en la barra de La Ponderosa-. Lo que importa es el periodismo” .

Antonio Herrero empezó haciendo información municipal y del mundo del motor, pero enseguida se hizo con los mandos de “El Primero de la Mañana” tras un paso fugaz de seis meses de Luis Herrero, que no consiguió el éxito que su querido amigo consiguió después. Antonio lo llevó a los máximos índices de audiencia con su peculiar estilo directo, sin ambages, sin limitarse a dar las noticias, sino que, además, las comentaba y las vivía una a una. Consiguió los máximos índices de audiencia tanto en Antena 3 Radio como en la COPE. Fue objetivo de ETA, perseguido por los socialistas y despreciado por los populares en sus últimos años, porque no se callaba ante nada ni ante nadie; y ellos, los “malos”, o sea el poder, sabían que silenciar su voz era fundamental para que muchas de sus tropelías pasaran prácticamente desapercibidas. “Su fórmula no era escandalosa sino energética”, escribió Jiménez Losantos [13] . Y es que efectivamente denunció diariamente los casos de Rumasa, Filesa, Malesa, los apaños de los Guerra, el AVE, Ibercorp, el BOE, la Cruz Roja, Roldán, Urralburu, Valverde, la RENFE, el GAL, el CESID, los mil y un episodios de la corrupción socialista, como también los inicios dubitativos en materia de denuncia de la corrupción de un Aznar que por aquellas fechas no quería hacer leña de un PSOE caído. Y todo esto con su peculiar y admirado estilo. Como escribió Federico Jiménez Losantos en el libro homenaje que le hizo Matías Antolín a su memoria:

“No pertenecía a la meliflua escuela anglosajona que modela la opinión manipulando sutilmente la información. Antonio era incapaz de censurar ninguna noticia pero quería poder explicarlas y comentarlas todas. Además de la suya, creó espacios de opinión para todas las horas y una tertulia de nueve a diez donde recogió a lo más inconformista de todos los medios escritos. Todos censuraron acremente su estilo y su forma insólita de hacer radio. Todos terminaron imitándole.” [14]

Tras su muerte Luis Herrero se negaba en rotundo asumir la dirección de La Mañana y sustituir a su amigo. Sabía que era incompatible, tanto con el horario como en su forma de hacer radio, radicalmente opuesta a la de su compañero de toda la vida. En un principio los profesionales que estaban a las órdenes de Antonio Herrero querían que fuera él y que por la noche se encargara de La Linterna, José Luis Balbín, como en la extinta Antena3 Radio. Todos pensaban que si se lo daban medio hecho a don Bernardo Herráez, el cura que dirigía la cadena COPE, sería mucho más fácil y no les impondría nadie “extraño”. Al final Luis Herrero accedió y asumió la mañana, mientras que Federico Jiménez Losantos hizo lo propio con “La Linterna”, el programa nocturno de la cadena.

 

[9] Despedida del último programa de Antonio Herrero en COPE: http://especiales.libertaddigital.com/antonio-herrero/despedida_antonio.mp3

[10] «De la noche a la mañana», de Federico Jiménez Losantos (Ed. La Esfera de los Libros)

[11] “El Desquite”, Pedro J. Ramírez Ed.La Esfera de los libros pág 378-379

[12] “En vida de Antonio Herrero”, Luis Herrero. Año 2008, pág. 155

[13] “Antonio Herrero”, Federico Jiménez Losantos. La ilustración liberal. Nº3 http://www.ilustracionliberal.com/3/antonio-herrero-federico-jimenez-losantos.html

[14] “Antonio Herrero. A micrófono cerrado” Matías Antolín. Año 2004. Editorial Libros Libres. Págs 62-63

Mi radio, el liberalismo y yo (I)

El curso había terminado y los exámenes finales ya quedaban lejos. La madrugada era el mejor momento para acercarse a algún libro, ya fuera por la tranquilidad de la noche o porque eran las mejores horas para escuchar la radio. En una de ellas, y en un momento en el que apenas le prestaba atención al soniquete del transistor, la voz de José María García se oyó con un tono diferente en su programa “Supergarcía en la hora cero[1] : abandonaba Antena3 Radio.

Desde bien pequeño se me ha hecho casi imposible conciliar el sueño si no he tenido una radio cerca. Y más aún en época estival, cuando mi cuerpo y mi mente estaban supuestamente más descansados. En esa noche calurosa de julio, cuando estaba casi a punto de dormirme, me incorporé bruscamente de la cama. No me podía creer lo que estaba escuchando. Le subí el volumen hasta el límite que las normas de mi casa me permitían. No me lo creía:

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-“¡Manolo!, ¡Apaga la radio y duérmete ya!”,- sonó con tono amenazante la voz de mi madre desde su habitación-. Yo creía que la tenía casi en silencio, pero se ve que la estaban escuchando, mis padres, mi hermana Mariate, mi edificio y todos los vecinos de enfrente.

–“¡Calla, calla!”,-le respondí mientras acercaba mi oreja al altavoz de aquel vetusto radio-despertador y giraba la rueda del volumen-.

Fue un discurso con la voz quebrada, trascendente, en el que pedía perdón a sus oyentes por abandonarlos justo antes de la Olimpiadas de Barcelona 92: “doy la espantada en uno de los acontecimientos profesionales más importantes de mi carrera” o algo así. Mi niñez giraba alrededor del deporte y más concretamente del fútbol. Antena3 Radio, sin lugar a dudas, era la cadena que mejor se acercaba a la información que necesitaba para poder hablar con propiedad en los recreos del colegio, con permiso de “Radiogaceta de los Deportes” del inigualable Juan Manuel Gozalo en Radio Nacional de España. José María García era el auténtico líder de audiencia por aquellas fechas, y yo su ferviente seguidor que siempre que podía, y que no me vencía el sueño, no faltaba a su cita.

Antena3 Radio

antena3_radioAntena3 Radio [2],  empezó a emitir a nivel nacional el 4 de mayo de 1982. Fue fundada por un conglomerado de empresas en las que destacaba el Grupo Godó (La Vanguardia) con un 51% de las acciones, Prensa Española (ABC) un 13%, Manuel Martín Ferrand (consejero delegado, auténtico fundador y preboste de la cadena de emisoras) con un 5%, además de la agencia Europa Press y el Grupo Zeta. Contaba con un elenco impresionante de profesionales que más tarde nutrieron a otras cadenas tras su triste desaparición.

Allí estaban, por empezar por el último programa del día, o el segundo según se mire, Carlos Pumares, que empezaba a continuación del programa de García. Y digo a continuación porque no tenía una hora concreta de inicio. “Supergarcía” podía terminar una hora y media después de la media noche o llegar a las dos horas. Dependía de la actualidad y la santa voluntad del “Butanito”. “Polvo de estrellas” era un programa de cine, aunque el presentador no tenía ningún reparo en hablar de cualquier tema. Los domingos por la noche realizaba un programa con una selección musical compuesta de inolvidables fragmentos de películas y bandas sonoras maravillosas (aún conservo alguna cinta de radiocasete con la grabación de algún programa de estos, cuando le dábamos a la vez al “rec” y al “play”). En el resto de la semana podíamos escuchar las llamadas de los oyentes -a los cuales atendía con la mítica frase: “Sí, buenas noches, dígame“- y sus respuestas a las preguntas sobre cine de estos. Se hizo muy famoso por sus broncas a los oyentes, sus gritos en plena madrugada y por realizar monográficos históricos como el de la película “2001: Una odisea del espacio” con su famoso ‘monolito’.

“La radio es sugerente, obliga a pensar y a imaginar, hace trabajar la cabeza; la televisión, en cambio, embota, atonta y predispone a consumir sin ningún ejercicio crítico cualquier cosa que te echen” (Antonio Herrero)

Antonio Herrero empezaba a las 6 de la mañana, toda una novedad por aquellas fechas, con su peculiar e inimitable estilo. Su competencia lo hacía a partir de las 7. Se convirtió en líder absoluto de audiencia por encima de los pesos pesados Iñaki Gabilondo y Luis del Olmo, sobre todo en las primeras horas, las más jugosas informativamente hablando. Luis Herrero, Federico Jiménez-Losantos, Justo Fernández, Pedro J. Ramírez, José Luis GutiérrezNicolás Redondo, Jesús Cacho, Amando de Miguel, Consuelo Sánchez Vicente o Luis María Ansón, eran algunos de Miguel Angel García Juezlos que participaban en sus conocidas tertulias matutinas.

Miguel Ángel García-Juez se ocupaba del programa de la tarde. También se convirtió en líder de audiencia sobrepasando a la todopoderosa Encarna Sánchez, que locutaba por aquellas fechas desde la cadena COPE. Destacaba por la media hora de radio divertida y desenfadada, de cuatro y media a cinco, con una tertulia en la que participaban Luis Carandell, Luis Ángel de la Viuda[3], Fernando Vizcaíno Casas, el propio Pumares, Gerardo Iglesias y Alfonso Ortuño (el dibujante oriolano que veraneaba en mi querida Torrevieja, y que tanto presumía de ello). El programa terminaba con una tertulia en la que intervenían, si no recuerdo mal, Ana Rosa Quintana y Rosa Villacastín comentando las revistas del corazón. Recuerdo que este programa lo disfruté mucho más tras el “Antenicidio”, ya que durante el curso escolar del 92/93 estudiaba COU y no tenía clase por las tardes; fue durante un año y medio, tiempo que el grupo Prisa consideró suficiente para apagar definitivamente la radio que me acompañó en mi infancia.

Por la noche podíamos sintonizar a José Luis Balbín y su programa de contenido político la “Hora Cero”. Consiguió también ser líder de audiencia por delante de “Hora 25” de la cadena SER, aunque yo tenga escaso recuerdo de él -sólo asocio a Balbín con la Clave y TVE unos años antes-. También participaban en esa cadena los geniales Juan Luis Cano y Guillermo Fesser, o sea Gomaespuma, y su magnífico programa los fines de semana, además de una cita diaria a eso de la ocho de la tarde. Con su gracia característica y estilo inimitable comentaban cariñosamente que, por ejemplo, intentaban recuperar la audiencia que durante la semana perdía Pumares, y finalizaban el programa confesándonos que habían estropeado el ordenador a Carlos, y que a ver cómo resolvía entonces las dudas de los oyentes. Mayra Gómez KempJesús Hermida, José Ramón Pardo, José Luis Garci, y un largo etcétera, fueron otras voces inolvidables de aquella radio maravillosa. Sin lugar a dudas los últimos años antes del “antenicidio” marcaron la época gloriosa de Antena 3 Radio.

Cuando se concedieron las licencias de las televisiones privadas a finales de los años ochenta, Antena 3 Radio todavía no había alcanzado a la Cadena SER, aunque ya se acercaba demasiado. Recuerdo que celebré por todo lo alto el fallo que otorgaba una de ellas al Conde de Godó y a su grupo, es decir, a García y compañía. Pero no tardé mucho en darme cuenta que, iluso de mí, no retransmitirían por televisión todo el deporte que supuestamente iban a realizar a imagen y semejanza de la radio, -algo que sí llegaría años después con las concesiones y dispensas mediáticas de los gobiernos de turno a sus afines-. El PSOE y don Jesús de Polanco, emperador del Grupo Prisa, lo tenían reservado para sí, para su “Imperio del Monopolio”, haciendo uso, una vez más, de una de las estrategias preferidas e inherentes de la izquierda en nuestra democracia: el necesario control de la educación y de los medios de comunicación para perpetuarse en el poder. De Rubalcaba y Maravall a José Luis Rodríguez Zapatero y Bibiana Aído, pasando todo por Cebrián, Polanco y su séquito.

Con menos de 14 años ya era un chico enfermizo por la radio y por todo lo que le rodeaba, y ya empezaba, aunque parezca mentira, a preocuparme por todos estos temas truculentos de guerra de medios y de sus batallas por el control de la opinión pública.

[1] Sintonía “Supergarcía en la Hora Cero” (“Love Song”, Simple Minds)

[2] Antena3, la radio bien hecha.

[3] A mediados de los ochenta Luis Ángel de la Viuda sumó 19 emisoras de Radio 80 a la cadena de emisoras de Antena3, integrándose como radio-fórmula. Durante una década aumentaron el número de emisoras del grupo hasta llegar a un total de 150. De ellas, 120 estaban destinadas a la programación convencional como Antena 3 Radio, 20 emitían música moderna como Radio 80  y las restantes como música española en Radiolé, que fue creada en 1991.

 

96.8. Es Radio en Murcia

ESRadio96.8 Como dice Pablo Molina en Crónicas murcianas, es un dial muy fácil de recordar para los que vivimos en Murcia porque es el prefijo de la región:

Como escuchar Es Radio en la región de Murcia (Pablo Molina)

A partir del próximo lunes (ya saben, “el 7 a las 7”), todos los ciudadanos de Murcia capital y su área metropolitana, vega media, valle de Ricote y amplias zonas del altiplano y noroeste, podrán escuchar Es Radio en el dial 96.8, muy fácil de recordar porque es el prefijo telefónico de la región.De hecho, desde hoy jueves pueden escuchar en esa frecuencia los indicativos, anuncios, sonidos y saludos de Es Radio.

Un par de días más tarde podrá escucharse también en la zona de Cartagena y Mar Menor, aunque en una frecuencia distinta de FM aún sin determinar.

Todo ha sido gracias al acuerdo llevado a cabo con una emisora murciana llamada “Cadena Radio”, que de esta forma se convierte en nuestra emisora asociada para la región de Murcia.
Ha sido un mes de agosto intenso y de mucho trabajo por parte de todos los implicados, con el único objetivo de que todos ustedes puedan escuchar la programación de nuestra radio desde el primer día. Si no hubiera sido por el néctar vivificante del gintonic del Cabezo de Torres, que nos levantó el ánimo en los momentos de mayor dificultad, creo sinceramente que no lo hubiéramos conseguido.
Tranquilícense pues, porque todos ustedes van a escuchar a Federico, a Luis, a César y a todos los compañeros que hacen Es Radio desde el primer momento. ¡Hasta es posible que acaben escuchándome a mí al mediodía! Si es que cuando nos ponemos nos ponemos.
Ah, y corran la voz, que eso siempre viene bien y, además, no tenemos suelto para hacer una campaña monstruosa de publicidad. Dios os lo pagará.