Un día inolvidable. Promoción Marista-Murcia 1993

El pasado 20 de octubre la Promoción de 1993 celebró su XXV aniversario. Con muchos recuerdos, llenos de ilusión por volver a reencontrarse y con la alegría por recordar aquellos maravillosos años, más de 115 exalumnos Maristas se citaron a las 12 en la sede de La Merced.

Era una novedad en relación a las celebraciones anteriores ya que siempre se habían realizado por la tarde-noche. Previamente la organización ofreció un desayuno en la cantina de la sede Fuensanta para recordar sus primeros años en el colegio y agradecieron de forma especial a José Antonio García Izquierdo, Pablo Garcia Cuenca y María Dolores Gómez que se acercaran a saludarlos. También a don José Javier, Jefe de Estudios del Colegio, que les abrió las puertas y estuvo con ellos durante todo el tiempo que estuvieron allí.

Tras la celebración de la Misa a las 12:30, oficiada por Fray Miguel Angel Escribano Arráez, con la amabilísima colaboración del Hermano Pencho que no faltó a la cita acudiendo desde Alicante, con la presencia de Enrique Ruzafa como presidente de APAMAR y amigo de la Promoción, y con Rafael Melendreras como presidente de ADEMAR, vinieron el discurso, la proyección del vídeo con las fotos de toda una vida y el reparto de diplomas. En esta ocasión fue don Jesús Egea, Jefe de Estudios en la sede Merced e integrante de esta promoción, quién hizo posible la visita de sus compañero por el colegio. La comida fue en el restaurante El Churra y el fin de fiesta por la noche en el Musik, en los bajos de la Plaza de Toros, donde varios grupos de rock compuestos por algunos compañeros de la Promoción amenizaron la velada.

Un día inolvidable lleno de emociones y de buenos recuerdos para todos los integrantes de la Promoción que no faltaron a la cita.

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La Esplendorosa

Cuando estábamos en 8º, aquí en el pasillo de al lado, celebró mi padre su 25 aniversario. Con 14 años y con un Amstrad CPC128K le hacía los listados con el nombre de sus compañeros de Maristas para la cena que celebraban. Ya empezaba a imaginar la mía a pesar del tiempo que quedaba.

Veía a su Promoción mágica, de hecho la conocen como La Gloriosa, y veía que iba a ser muy difícil igualar lo que consiguieron. Miraba a mi alrededor y me decía: “Bah, va a ser imposible juntar a estos”.

Pero la primera lección para que cambiara de opinión me la dieron nuestros compañeros José Luis Durán y Rodrigo Borrega, cuando pusieron todo su empeño en reunir el mayor número de nosotros para que perteneciéramos a la Hermandad del Cristo de Santa Clara la Real, que procesiona el Viernes Santo por la noche en la Cofradía del Sepulcro. Y vi el éxito que obtuvieron.

Y la segunda fue en el 2011 cuando casi sin querer nos juntamos 100 una noche de noviembre y pudimos localizar a un compañero que en el colegio casi no hablaba con nadie, que a veces lo veías andando sólo por el Malecón o en un rincón apartado del colegio comiéndose un bocadillo. Llamamos a su casa con pocas esperanzas de que viniera. Pero al final lo convencimos. Todos lo recibimos esa noche con los brazos abiertos y no estuvo en ningún momento solo. Si no era uno era el otro el que le daba conversación. Cuando se marchó nos cogió a los que organizamos el evento y nos agradeció con lágrimas en los ojos nuestro interés en que acudiera, ya que le había cambiado completamente la imagen que tenía de nosotros.

Ahí fue cuando vi que merecía la pena seguir trabajando por mi Promoción, que era realmente especial y que siempre había respondido a la perfección: no era peor o mejor que otras, sino era simplemente la Mía, la Nuestra. Y como me dijo alguien:  -Si la de tu padre era “La Gloriosa”, ésta como mínimo es “La Esplendorosa”-.

Por eso quiero dar las gracias a la Virgen de la Fuensanta, a Nuestra Señora de la Merced y a San Marcelino por interceder por nosotros para que tantos años después, esta promoción Marista, nos hayamos podido reunir para recordar en su nombre los años que pasamos en este maravilloso colegio. Y cómo no al Padre Miguel Ángel por haber oficiado la Misa, al Hermano Pencho por venir desde Alicante y ser uno más de nosotros, a Rafael Melendreras y Enrique Ruzafa por todo su apoyo y al equipo directivo del Colegio representado aquí por nuestro querido compañero Jesús Egea que con tanta amabilidad nos han abierto sus puertas. Gracias.