Rafael González Tovar, lo sabe

pacto-moneoMuy malas deben ser las encuestas que se barajan en el Partido Socialista de la Región de Murcia, con Rafael González Tovar a la cabeza, para seguir impulsando o sumándose a las primeras de cambio a pactos con el resto de los más que probables partidos de la futura oposición. Rafael está sólo (dentro y fuera de su partido), y lo sabe.

Si analizamos con trazo gordo la precampaña electoral vemos que lo que más titulares le ha proporcionado (a parte del debate celebrado, claro está) ha sido el denominado “Pacto del Moneo” y su posible firma del “Pacto de la Sanidad” que se está promoviendo desde la denominada “Marea Blanca”.  Y los que quedan, por lo que parece.

A González Tovar no le conviene estar aislado y pretende confundirse con los nuevos partidos de izquierda y de centro-izquierda. Esta estrategia “pactista” sólo le beneficia a él (ni siquiera a su partido), porque las culpas de su más que probable batacazo electoral serán repartidas entre los mismos que están accediendo a firmarlos con él.

Sin embargo es un desastre para esos mismos partidos que pretenden pescar votos entre los descontentos del PP. Lo que está consiguiendo es que todos los indecisos que se estaban pensando dar la oportunidad en esta ocasión a nuevas formaciones políticas, tras el normal desgaste del partido de gobierno, vuelvan a plantearse dar su apoyo al PP, pues tanto a Ciudadanos como UPyD se les empieza a ver, al menos aquí en Murcia, como una extensión del PSRM. Volvemos cuatro años atrás: o el PP o el cambalache montado con el partido socialista a la cabeza. Por eso la huida antes de la firma de Miguel Sánchez de Ciudadanos a última hora por la segura llamada del entorno de Albert Rivera. Hay algunos que son capaces de verlo y otros no, claro.

Y es que, efectivamente, el más beneficiado de todos con esta estrategia, aparte de Rafael González Tovar como he escrito, no es otro que Pedro Antonio Sánchez y el PP en su conjunto: si aguantan firmes y no se unen a ni un solo pacto preelectoral tiene la mayoría absoluta casi garantizada.

Lo vendan como lo vendan llega al electorado como un “todos contra el PP”, como unos pactos que aunque vengan disfrazados de “buenísmo”, rebosantes de mantras de lo políticamente correcto, sólo pretenden hacer un frente común contra el candidato del Partido Popular. Y Rafael González Tovar, lo sabe. En fin.

Cercanía

Sociólogos, especialistas en comunicación y demás gurús de la política, han aconsejado a la mayoría de los candidatos que en esta campaña se muestren cercanos con los ciudadanos. Está de moda. Para ellos un político ya no es político si no muestran cercanía. Pero a mí, como voy siempre a contracorriente, me da como repelús.

Con la intromisión de la política que padecemos en nuestras vidas, sólo falta ahora que quieran meterse en nuestra cama. Y mire, no. Cercanías las justas. Usted allí y yo aquí, que bastante tengo con cumplir con el despropósito de normas y leyes que se han sacado de la manga para controlar nuestro quehacer diario y para pagar lo que me exigen cada día, que es una barbaridad, por cierto. Yo no quiero que escuchen mis problemas, quiero que no me los creen.

En un país desarrollado normal la política diaria no es tan importante como aquí en España. No ocupa el prime-time de las televisiones y no sufren tanto debate apasionado de sobremesa, simplemente, porque los ciudadanos no han permitido que les regulen tanto la vida. Por el contrario aquí los asesores venga a incitarles a que sean cercanos, a que sean próximos, a que se vistan como lo harían cuando disfrutan de la familia. Y claro, todo exceso es malo. Por esa manía de la familiaridad en el único debate que se ha celebrado en Murcia aparecieron todos los candidatos sin corbata e incluso uno de ellos con los zapatos rotos. Se ha perdido el respeto, en efecto, de nosotros a ellos, pero también de ellos a nosotros. Y encima quieren aparecérsenos hasta cuando nos cepillamos los dientes. Aire. Controlen nuestras vidas pero lejos y con cierto decoro, por favor. En fin.

A flor de piel

Últimamente resulta muy difícil escribir algo a favor o en contra de un candidato o de unas siglas políticas sin que al minuto siguiente seas etiquetado.

Se creen las nuevas hordas de ‘followers’ (que ya no afiliados de partidos políticos) que todos somos de su condición y les debe sorprender encontrarse con alguien con cierta independencia. Y este año con mayor motivo, pues tengo la sensación de estar en una campaña electoral continua.

Los votos están a flor de piel y los nervios a las puertas de las urnas. Y en este estado esquizofrénico se ha llegado hasta tal extremo que incluso ahora dichos partidarios no se enfrentan contra sus adversarios naturales, sino contra ellos mismos. Sobre todo ahora que asistimos a la irrupción de nuevos partidos, aún crudos, como a medio cocer, que están oliendo poder demasiado pronto.

Algunos son muy osados, incluso con tendencias suicidas a largo plazo, prefiriendo quedar antes como unos interesados en la poltrona y el sueldo fácil que mantener lo que han defendido con uñas y tweets hasta cinco minutos antes. Más vale posible escaño en mano que prestigio volando. Y no lo digo sólo por los que han quedado, que también, sino por los que se han ido dando un portazo formando un nuevo partido político.

Desde aquí simplemente les recuerdo que hay vida política más allá de mayo y que no deberían dejarse todo su reputación a las primeras de un supuesto cambio del mapa político. Supongo que ellos lo tendrán todo calculado. En fin.

(También se puede leer en el Blog Murcia Liberal de La Opinión de Murcia)