La noche de los expeperos vivientes

ciudadanos-frontNICOLÁS GONZÁLVEZ GALLEGO Es posible que Iker Jiménez esté ya tras la pista, pero si no lo está, que lo llame alguien que tenga mano en estas cosas para que la nave del misterio, el galeón de lo oculto, la patera de lo inexplicable atraque (con perdón, que no quiero comenzar hiriendo sensibilidades) en esta región. Después de la Santa Compaña, de la que no tengo más referencia que la de los comentarios ininteligibles, y por tanto obligatoriamente subtitulados, de señoras gallegas en bata, ha llegado el momento de estudiar otro fenómeno paranormal de ánimas que lloran sus penas, políticas en este caso, en Murcia.

Son cada vez más los que dicen haber visto una procesión de altos cargos y cargas salientes del PP dirigiéndose con un papel en la mano a la sede de Ciudadanos. Hay quienes, en un primer momento, aseguraron que aquello era un casting para la versión panocha de The Walking Dead de exmilitantes populares con egos insatisfechos, envueltos en colonia Senador y Alada. Éste que escribe, que es muy de visualizar las cosas, no puede evitar recordar aquella escena de la serie en la que salían despavoridos unos cuantos cientos de zombis de un granero, como el que acaba de salir de hacer una complementaria del IRPF en la Agencia Tributaria y le ponen en la puerta a un aspirante a inspector de Hacienda.

Está claro que no hay que ser Jorge Verstrynge para cambiar de partido como el que cambia los pañales de un recién nacido, faltaría más, y que conste que no saco a pasear la metáfora por lo que unos y otros albergan dentro, sino por la frecuencia. Ahora bien, guardar las formas e incluso un poco silencio no está de más. Me causan una mezcla de gracia y estupor aquellos que, habiendo pastado por las praderas del erario público, no sólo en la última época, más austera, sino en aquella en la que cualquier tontolaspelotas tenía una tarjeta con crédito de ´libre disposición´, ahora braman por lo insoportable de la corrupción del PP, por lo alejado que, dicen, está de la calle o porque se han dado cuenta de que la recuperación no ha llegado a todos.

La cosa es que, con todo, al final se dejan a sí mismos en evidencia, pues si tan exasperante, insufrible y frustrante era ser director general, consejero o concejal del Partido Popular, ¿por qué no denunciaron lo que supuestamente pasaba? ¿por qué no alzaron la voz entre los suyos mientras se mesaban los cabellos? ¿qué estaban haciendo para no conocer la realidad de la calle? Respondan ustedes, que yo estoy entre la risa y las ganas de hacerme el carnet de la Asociación Nacional del Rifle.

Ya no engañan a nadie. Ni a la gente, ni (espero) a los partidos donde quieren aterrizar, ni a los que siguen militando en el PP. Es, simplemente, un ataque de falsa decencia vinculado al descenso de su cuenta corriente, a sus prebendas e, insisto, a sus egos. Hay, de hecho, quien lo tiene tan grande que lo ha tenido que empadronar aparte. Doy fe de ello. Pero en el fondo que nadie los va a echar de menos, que quienes les daban las palmadas en la espalda, los que quedaban con ellos para irse de compras o para vestirse de Geyperman por la Sierra de la Pila, que de todo había, ahora se irán con otros. Sic transit gloria mundi.

Como ya nadie les hace caso, en lugar de retirarse discretamente o dejar pasar un tiempo, saltan a otra formación como si las brasas del desempleo y el despecho les ardieran bajo los pies y, entretanto, llaman a los amiguitos que aún les quedan en la prensa para decir «¡eh!, aquí estoy yo». Se trata de gente cuya fidelidad a un proyecto y a unas ideas se evapora a golpe de BORM o se licúa con la percepción de la última nómina. Las aspiraciones de quienes integran tan peculiar versión de la Santa Compaña oscilan, según parece, entre la ONU y la Pasarela Cibeles, lo cual deja bien claro la alta estima en la que cada cual se tiene.

Me cuentan, yo no lo he visto, que otro fenómeno curioso ocurre cuando dos ex se encuentran por la calle, se identifican y se ponen a lamentarse, a echar la vista atrás y a rajar de todo aquél que les ha sobrevivido. Entonces, si se juntan tres o más, se aparece Béla Lugosi con la dentadura reforzada con Algasiv Forte. Pero insisto, eso me lo transmiten las malas lenguas, que yo no he visto nada, oiga.

En serio, no me parece mal que alguien deje un partido, el que sea, y se incorpore a otro. La vida es cambio, evolución y tal, pero digo yo que el duelo habrá que pasarlo, ¿no? Porque de lo contrario, da la sensación de que en realidad el apego a las ideas es nulo y que, en lugar de dar la batalla desde dentro, las personas que tienen una cierta posición de privilegio y en consecuencia de responsabilidad, optan por abandonar porque no se les reconoce su extraordinaria valía en forma de cargo público. Insisto, flaco favor hacen a la tan traída y llevada regeneración, así como a las bases de ese partido, aquellos a los que el apego a unas ideas les dura lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks, que diría Sabina.

Pero, en fin, ya que no podemos detener el lento goteo de tránsfugas doloridos y fantasmagóricos, propongo que disfrutemos al menos de los comentarios, los chismes, los whatsapp con enlaces a las noticias donde fulanito dice que se va o con la foto de mengano en tal acto de los otros y, en definitiva, todo ese chismorreo tan de provincias que, reconozcámoslo, nos encanta. ¿A que sí?

Rafael González Tovar, lo sabe

pacto-moneoMuy malas deben ser las encuestas que se barajan en el Partido Socialista de la Región de Murcia, con Rafael González Tovar a la cabeza, para seguir impulsando o sumándose a las primeras de cambio a pactos con el resto de los más que probables partidos de la futura oposición. Rafael está sólo (dentro y fuera de su partido), y lo sabe.

Si analizamos con trazo gordo la precampaña electoral vemos que lo que más titulares le ha proporcionado (a parte del debate celebrado, claro está) ha sido el denominado “Pacto del Moneo” y su posible firma del “Pacto de la Sanidad” que se está promoviendo desde la denominada “Marea Blanca”.  Y los que quedan, por lo que parece.

A González Tovar no le conviene estar aislado y pretende confundirse con los nuevos partidos de izquierda y de centro-izquierda. Esta estrategia “pactista” sólo le beneficia a él (ni siquiera a su partido), porque las culpas de su más que probable batacazo electoral serán repartidas entre los mismos que están accediendo a firmarlos con él.

Sin embargo es un desastre para esos mismos partidos que pretenden pescar votos entre los descontentos del PP. Lo que está consiguiendo es que todos los indecisos que se estaban pensando dar la oportunidad en esta ocasión a nuevas formaciones políticas, tras el normal desgaste del partido de gobierno, vuelvan a plantearse dar su apoyo al PP, pues tanto a Ciudadanos como UPyD se les empieza a ver, al menos aquí en Murcia, como una extensión del PSRM. Volvemos cuatro años atrás: o el PP o el cambalache montado con el partido socialista a la cabeza. Por eso la huida antes de la firma de Miguel Sánchez de Ciudadanos a última hora por la segura llamada del entorno de Albert Rivera. Hay algunos que son capaces de verlo y otros no, claro.

Y es que, efectivamente, el más beneficiado de todos con esta estrategia, aparte de Rafael González Tovar como he escrito, no es otro que Pedro Antonio Sánchez y el PP en su conjunto: si aguantan firmes y no se unen a ni un solo pacto preelectoral tiene la mayoría absoluta casi garantizada.

Lo vendan como lo vendan llega al electorado como un “todos contra el PP”, como unos pactos que aunque vengan disfrazados de “buenísmo”, rebosantes de mantras de lo políticamente correcto, sólo pretenden hacer un frente común contra el candidato del Partido Popular. Y Rafael González Tovar, lo sabe. En fin.

La desintegración del PP

EL NUEVO PARTIDO DE ORTEGA LARA ASEGURA QUE NO BUSCA DAÑAR AL PPEl PP se deshace como un azucarillo. El nacimiento de VOX con Santiago Abascal y Ortega Lara a la cabeza, y ahora con Alejo Vidal Cuadras como más que probable cabeza de cartel para las próximas elecciones europeas, está suponiendo un problema que se está acrecentando con mayor rapidez que la que los gurús de turno pronosticaban. Faltaba que Mayor Oreja anunciara el mismo día que no concurriría en las listas del PP para que la sensación de caos se haya hecho más intensa.

No hay nadie que yerre más en unas predicciones concretas que un buen sociólogo, un magnífico politólogo, un economista de altura o un periodista con ínfulas. Todos ellos analizan extraordinariamente los hechos pasados e intentan crear magníficos estudios y modelos para adelantarse al futuro, pero en las ciencias sociales es imposible analizar millones de variables y describir con exactitud los acontecimientos que están por venir. La posibilidad del nacimiento de alguna opción que ocupara el hueco dejado por el partido liderado por Mariano Rajoy era más que evidente. A pesar de ello no se desprendía una excesiva preocupación dentro de las huestes “peperas”. Ya he leído por ahí que para algunos gurús a sueldo la irrupción de VOX no le viene del todo mal a los populares porque consigue que el electorado tenga al PP como un partido aún más de centro (sic). Los que más han advertido de la posibilidad del nacimiento de un apéndice del PP han sido precisamente aquellos que no se caracterizan por tenerle una excesiva simpatía a los dirigentes del partido que actualmente gobierna España, por el abandono por parte de estos de unos principios que se le consideraban innatos y que son fundamentales para el futuro de la nación. El desprecio hacia los que llevan la contraria y la táctica de mirar hacia otro lado ha terminado por alcanzar al actual presidente del PP sin remisión y sin espacio para reaccionar a tiempo. Tengo para mí que la atomización del voto no es buena, por mucho que se critique el bipartidismo. La italianización política de España puede ser un desastre. Y la culpa no es más que de Mariano Rajoy –y de Zapatero en el otro lado- por su pasividad en general ante las contrariedades que se le vienen encima. No se puede gobernar a golpe de encuesta, porque, al final, tus mejores activos huyen buscando sus ideales perdidos.

El mayor problema es haber dejado la estrategia política para intentar ganar un espacio electoral, que se supone con un número potencial más amplio de votos, en manos de determinados sociólogos y periodistas lamelibranquios, -que además cobran una herencia por lo que quieres oír-, y haber abandonado las ideas, las que han sido siempre el eje central de tu existencia como partido político, envueltas en papel celofán y castigadas en el rincón de pensar (FAES). Luego pasa lo que pasa, que de tanto centrarte puede darse el caso de terminar colándote por los ojetes del sumidero de la historia política (UCD). Y lo peor de todo es que, se sea simpatizante o no del PP, su posible desmembración sería algo pésimo para España. En fin.

Wert, el réprobo

El Estado no tiene derecho a dirigir la educación para impulsar sentimientos nacionales, ni visiones de la historia, ni rasgos culturales, ni lenguas concretas. Ese derecho, como otros, nos fue expropiado indebidamente por el Estado a sus legítimos potestatarios. Uno de los ejemplos del desastre de tal expropiación lo tenemos en el nacionalismo, que tiene a la educación como su principal arma para que la metástasis del tumor independentista que padecen llegue al mayor número de personas. Y treinta años de adoctrinamiento continuado no pueden ser obviados. El Estado debe quitar sus zarpas de la educación, sí, pero antes tiene que arreglar su propio desaguisado. Aquí todos tenemos que jugar con las mismas cartas. Por eso estoy con Wert, a quién los socialistas quieren, como mínimo, reprobar, por unas palabras que en condiciones normales hubieran suscrito. Pero ¿qué dijo Wert para tanto revuelo? ¿Se ha leído alguien su contestación parlamentaria? :

“..No me va a convencer porque ya estoy convencido, no porque no pueda ser convencido. Es una lengua que siendo madrileño amo como una lengua española más y hablo y leo, y me parece que lo que en términos legales, jurisprudenciales y constitucionales se ha admitido respecto al catalán es perfectamente válido; ahora, yo estoy hablando de una cosa muy distinta, estoy hablando de hacer efectivo un derecho que tiene amparo legal y amparo constitucional y amparo jurisprudencial y es que aquellas familias que quieran que sus hijos se escolaricen en castellano tengan todo el derecho de hacerlo. Y me da igual que sea una, que sean diez, que sean cien, que sean mil o que sean diez mil porque es una cuestión de libertades y, como digo, al Gobierno le corresponde hacer efectivo ese derecho. Punto número uno. (Aplausos).

Punto número dos. Señor Vallès, es tan cierto que hay elementos en el sistema educativo —por cierto, elementos que trajeron ustedes durante el tiempo del tripartito— que, por ejemplo, en segundo de bachillerato lo que en el decreto de enseñanzas mínimas común y de aplicación en toda España se llama Historia de España, en Cataluña, según el decreto de un conseller que entonces era de su partido, se llama Historia, y en él la historia de España tiene menos rango que en Cataluña. Y la señora Rigau, que no es de su partido, que es de Convergència, ha dicho el otro día que nuestro interés es españolizar a los alumnos catalanes. Lo dijo, y no con ánimo de elogio. Pues sí, nuestro interés es españolizar a los alumnos catalanes y que se sientan tan orgullosos de ser españoles como de ser catalanes (Aplausos) y que tengan la capacidad de tener una vivencia equilibrada de esas dos identidades porque las dos les enriquecen y les fortalecen. (Rumores.—Aplausos.-El señor Campos Arteseros: ¡Tiempo!). Y en esa línea, señor diputado, vamos a continuar. (Aplausos).”

http://www.congreso.es/public_oficiales/L10/CONG/DS/PL/DSCD-10-PL-64.PDF

Réquiem por 7RM y PPRM

No. Por principios nunca he estado a favor de los medios de comunicación públicos. Como tampoco lo he estado de los impuestos abusivos, la corrupción, el intervensionismo, los gobiernos despóticos y la ineptitud política. Ahora bien, por desgracia, todo esto existe y hay que convivir con ello. Hoy no he venido a hablar de ideas sino de estrategia política.

La Región de Murcia fue de las últimas en incorporarse a la golfada de los canales autonómicos, porque Murcia, de todas las comunidades autónomas, es la más insípida y temeraria en materia de identidad regional de todas ellas. Y se hizo a través de una especie de gestión privada mezclada con lo público, pero no agitada… O al revés, yo qué sé. Por el contrario sí sé que, nos guste o no, los murcianos seguimos siendo unos acomplejados tirando a cobardes ante el resto de España y así debemos aceptarlo, nos pongamos como nos pongamos. Lo de Murcia, en mayúsculas, su región, sus límites y su identidad, no nos lo creemos ni la mayoría de los ciudadanos, ni nuestro gobierno regional, ni nuestra oposición proscrita. En este caso, como en otros, “da igual que sea Juana que su hermana” (Castro, dixit), y aunque una tienda a aparentar más decencia (PP) que la otra (PSOE), todos necios. Y punto. Aclaración: hay numerosas excepciones que normalmente son marginadas por los aparatos y cacharros de los partidos políticos.

Para ser justo, me faltan datos para juzgar los últimos  acontecimientos que se están sucediendo alrededor de la -¿privatización?- del canal público 7RM, y de la actuación del gobierno regional y la concesionaria. Y eso que creo que tengo bastantes. Por el contrario me sobran otros para analizar las consecuencias que la mala gestión del PP del -¿cierre?- de este ente está provocando. No es lo mismo el “cierre” de una gran empresa, que el de un medio de comunicación (público o privado) que durante estos años ha entrado en la mayoría de hogares de la región. Desde Yecla a San Pedro del Pinatar pasando por Águilas o Moratalla. Me atrevo a decir que el PP ha abierto el solito el ataúd de su próximo entierro político con este asunto. Y es que si de un partido socialista se tratara –bueno, de uno auténtico y con sus siglas y todo: PSOE, PSRM- el cierre, la privatización, o lo que sea, de un medio de comunicación público, sería lo último que se plantearían, por encima de recortes en colegios públicos, hospitales, centros sociales, etc… Y a los hechos de otras comunidades autónomas gobernadas por el PSOE me remito.

Siempre se ha dicho que el Partido Popular es una calamidad en materia de comunicación y en todo lo que tiene que ver con la gestión de su imagen pública. Parece que los estrategas del PP de Murcia -¿los hay?- han querido ponerse a la cabeza nacional en este principal defecto de esta organización política. Siendo generosos, digamos que con esta medida han alcanzado el liderato de lelos de todo el Partido Popular de España. Sí, porque son “asín”; sí, porque como alguien de “Madriz” dijo que había que privatizar los medios de comunicación públicos, pues ellos los primeros, que son los más PPs de todos… Pardillos en toda regla. Listos.

El gasto autonómico en la televisión autonómica murciana era una ridiculez, tirando a miseria, comparado con el gasto de otras comunidades autónomas. Ahí tenemos a Cataluña con sus cinco o seis canales autonómicos, sus deudas y sus magras subvenciones, incrementadas en la época del nefasto tripartito que estaba comandado por los socialistas Pascual Maragall primero y José Montilla después; o a Andalucía con su Canal Sur, Canal Andalucía, etc… y sus presupuestos de 232 millones de euros en 2011, por ejemplo… “Ea”, “arsa”, “ole”; o el Canal 9  (Nou, por si alguien no sabe idiomas) del PP, superando los más de mil quinientos empleados.. Y así..

Está claro que la empresa adjudicataria tampoco se puede ir de rositas. Los dispendios y caprichos de unos dirigentes empresariales tienen nombres y apellidos y alguien tendrá, algún día, que tirar de la manta. Pero esos han malgastado todo aquello que el gobierno regional le concedió de más en un contrato firmado. Mas los contratos hay que cumplirlos, incluso en España, incluso en Murcia, e incluso más aún si una de las partes es un estamento público. Y no es por nada en general, sino por algo tan particular que luego viene el capital extranjero y les da por desconfiar de España, de Murcia y de su palabra dada… Y así, por la desconfianza, le da por fugarse y nos da un resultado que estiman que ha salido de España este año más de 220.000 millones de euros, un 22% de nuestro PIB.

El problema viene de origen, y ahora, cuando han llegado las vacas flacas, y la ubre no da más de sí, han querido solucionarlo entrando como un elefante en cacharrería. Desconozco lo que nos deparará el futuro en este asunto tanto como lo que está aconteciendo en el presente. Está todo tan oscuro como la ridícula capacidad del PP para explicarse. Parece que varios, unos pocos, sí que lo tienen bastante claro. Pero que sepan que el mal ya está hecho, porque han tocado a unos excelentes profesionales que en mayor o menor medida han adquirido una cierta relevancia en nuestra región . Y les va a costar caro, o eso creo. En fin.

¡Valcárcel, qué vienen los tuyos!

El secretario de Estado de Administraciones Públicas, Antonio Beteta, advirtió que el Gobierno de Rajoy no dudará en intervenir las autonomías que no puedan cumplir sus obligaciones financieras. Además garantizó que el Ejecutivo central no va a mirar el color político de quien gobierne. Aclaración innecesaria si no tiene uno metido intrigas raras en la cabeza, pienso. La autonomía con mayor deuda por impagos es Valencia, seguida de Andalucía y Castilla-La Mancha. Casi el 30% de toda la deuda de España procede de Cataluña. Pues bien, cada vez se hace más fuerte el rumor de que la primera de todas las intervenidas podría ser la de Murcia.

John Muller, ha escrito en El Mundo un artículo que, según sus propias palabras en Twitter, ha molestado considerablemente al gobierno de Valcárcel. El artículo en cuestión deja entrever que la Comunidad Autónoma de Murcia tiene todas las papeletas para ser intervenida por Mariano Rajoy a corto plazo como “gesto” contra aquellas que verdaderamente tienen un problema de deuda, como es el caso de Valencia, a la que también alude mi admirado periodista anteriormente mencionado.

Ciertamente puede existir el temor a que pueda ocurrir, porque a las pocas horas aparecía en la portada de Libertaddigital.com varias informaciones, con columna incluida del Presidente, que explicaban todas las medidas que el gobierno murciano está acometiendo.

Rajoy, que tendrá otras virtudes pero no la de la valentía, ya que es de los que suele escapar por la puerta de atrás para no dar la cara, es de aquellos que son capaces de utilizar a un  Valcárcel cualquiera, a uno de los suyos, como chivo expiatorio. Sobradas muestras nos ha ofrecido de ello. Por eso no me extrañaría que se haya instalado en el palacio de San Esteban el miedo a que esto pueda llegar a ocurrir.

Sería injusto no reconocer que el gobierno regional de Murcia tampoco está exento de toda culpa ante su demostrada pasividad, desde Inmaculada García a Juan Bernal, pasando por Salvador Marín, sobre todo por Salvador Marín, para tomar alguna medida efectiva, más por el lado de los ingresos que por el lado del gasto; o ante, asimismo, por no haber conseguido un peso específico suficiente en Madrid que pudiera frenar este posible dislate ante un caso como el que nos encontramos. Valcárcel debe saber que en demasiadas ocasiones, como dijo Pío Cabanillas, hay que tirarse al suelo porque “vienen los nuestros”. Los suyos, vamos. En fin.

Crónica de una muerte no anunciada

No son pocas las reflexiones que se han escrito sobre el descalabro de Javier Arenas en las elecciones de ayer en Andalucía. Consiguió ganarlas pero no con el suficiente margen para poder formar una mayoría que le permita gobernar uno de los últimos bastiones que se le resiste al Partido Popular. Me quedo con varias consideraciones:

La primera con la de Pablo Molina en Libertaddigital poniendo el acento en la nefasta campaña electoral que ha realizado el PP: “El PP no solo ha decidido hacer una campaña en Andalucía como si fueran a ganar sin bajarse del autobús, sino que, por no incomodar, hasta la política nacional del Gobierno popular ha estado supeditada a esta exigencia de placidez morcillona”. Ha titulado el artículo: ¡Arriola Selección!, ya que si hay que señalar a uno de los principales culpables del descalabro no es otro que al tan valorado sociólogo y gurú del PP y a todos los acérrimos seguidores de sus tesis y que tanto daño están haciendo a la derecha española.

Y es que, en efecto, como también señala Alfonso Galindo en su blog “El tercer liberalismo”: “Tanto el tipo de campaña como la propia elección del candidato demuestran que los populares querían ganar por mero hundimiento del adversario. Demuestra también su poco respeto al ciudadano andaluz: como no lo creen capaz de entender y asumir los retos que tiene la sociedad y la necesidad de cambios profundos, se han limitado a mostrarse como más y mejores socialdemócratas que sus adversarios. Los ciudadanos han preferido el original a la copia”.

Pedro Moya en “Apuntes en Libertad” también pone el énfasis en la penosa campaña y en la dejadez de Javier Arenas y sus áulicos sociólogos a la hora de presentar batalla y pretender ganar por desgaste del rival: “Pero precisamente por ello, la estrategia más adecuada quizá no consistía en dejar que la realidad de la crisis económica, junto a los gravísimos escándalos de corrupción que la prensa publicaba día sí y día también, desgastaran por sí solos al PSOE andaluz: además, se debería haber tenido una presencia constante en todos los medios, y con un mensaje claro y rotundo: explicar y defender sin ambages el programa (y también las medidas tomadas por el nuevo Gobierno) en todos los foros, propios, ajenos, afines y contrarios, y acudir al mismísimo infierno aunque solo sea para denunciar ‘in situ’, y a la vista del público, las maldades de sus inquilinos.”

Luis I. Gómez en su entrada “Arenas y Rajoy lloran. Lo merecen” en “Desde el exilio”, no se sorprende de los resultados, y lo achaca a los “decenios de indoctrinamiento y casi tres generaciones abandonadas a la mediocridad educativa”, por lo que no ve  motivos para mostrarse “sorprendido por los resultados de ayer en las elecciones autonómicas andaluzas o asturianas”.

Es como también ha escrito Santiago Navajas en su artículo “PSOElandia” en Libertaddigital: “Pero el caso es que los señoritos dirigentes del PP siguen refugiados en sus casinos de pueblo y sus clubes de ciudad, incapaces de hacer llegar su mensaje a los colegios, los institutos, las universidades, donde los estudiantes más que enseñados son adoctrinados, más que instruidos son formados en una sensibilidad política de izquierdas. De hecho, incluso el PP parece en determinados campos un partido de izquierdas abonándose, por ejemplo, a las tesis “de género” e incapaz, por esa mezcla de pereza y desprecio hacia lo intelectual que caracteriza a la derecha andaluza, de crear una alternativa conceptual seria y estructurada a la que ha creado la izquierda”.

Quedan muchos artículos por escribir y muchas páginas por rellenar. De lo único que estamos seguros es que ayer el PP andaluz llegó a brindar con manzanilla, pero la de sobre, la que arregla el estomago, la calentita. En fin.