El 29,72% de la población sostiene España

OrganigramaEstructuraPoblación24102013

 

Vía @Absolutexe (www.estadolimitado.com)

 

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La inflación y el uso de la Historia

New_York_Construction_WorkersEl pasado miércoles se publicó en La Opinión de Murcia un artículo de Carlos Marín Ronco que se titulaba: “La inflación necesaria”. Defendía sin tapujos monetizar la deuda porque aumentaría el empleo y utilizaba un antecedente histórico para justificarlo. Una perla: “El coste inflacionista de la creación de empleo no es en absoluto neutral socialmente, ya que es ventajosa para unos: los trabajadores y endeudados, y perjudicial para los intereses de otros: acreedores y poseedores de capital (financieros en general)“.

La inflación necesaria

En las crisis económicas siempre existe la tentación de aplicar la tesis monetaristas y los métodos keynesianos para salir supuestamente más rápido de ellas. Es un error. Efectivamente, las autoridades políticas (siempre que lleguen a ser autoridades y posean la esencia de lo político, claro) se encuentran con dos posibilidades: o dejan que el saludable y doloroso reajuste siga su curso ayudándolo con rebajas de impuestos y disminuyendo la intervención previa en forma de gastos público; o huyen hacia delante “dándole al borracho, que ya siente con toda su virulencia la resaca, más alcohol” -en feliz frase de Huerta de Soto-; es decir, creando dinero de la nada, aumentando la deuda pública, subiendo impuestos y volviendo a retrógradas políticas proteccionistas.

Las probabilidades de prolongar la depresión y la de caer en un futuro no muy lejano en una aún más grave recesión inflacionaria aumentan exponencialmente. Dos experiencias. La primera, el error monetarista tras el crash bursátil de 1987, que nos llevó a la inflación de finales de los ochenta y terminó en la grave recesión de 1990-1992. La segunda, el ejemplo de Japón, que tras probar todas las intervenciones posibles, dejó de responder a estímulo alguno de expansión crediticia o de tipo keynesiano.

La invención del Laissez-Faire de Hoover

Pero lo que más me llamó la atención del artículo citado es el uso torticero de la historia. No se puede defender que Herbert Hoover fuera defensor del laissez-faire y que Roosevelt, creador del New Deal, fuera una especie de mesías económico que gracias a su “brutal ruptura con los dogmas del pasado, Estados Unidos y el mundo empezaron a dejar atrás la Gran Depresión“.

Ciertamente con Herbert Hoover la crisis se prolongó y se hizo más aguda, pero no por un supuesto laissez-faire, sino por sus políticas proteccionistas e intervencionistas. Por ejemplo, en junio de 1930 aprobó la Ley Arancelaria Hawley-Smoot, que disparó los aranceles de manera desproporcionada, lo que provocó que los demás países hicieran lo mismo. Aisló prácticamente al país del exterior, disminuyendo el empleo, las exportaciones e importaciones con el consiguiente colapso de la agricultura americana, lo que a su vez llevó a la bancarrota a gran número de bancos rurales. Entre 1931 y 1932 incrementó las obras públicas, estimuló políticas de estabilización de precios, duplicó el impuesto a las ganancias, redujo exenciones y aumentó y creó otros muchos impuestos con la Ley de Ingresos Públicos de 1932. La carga fiscal pasó del 16 por 100 al 29 por 100 del producto privado neto. La consecuencia principal de su mal llamado “dejar hacer“, que como acabo de señalar es totalmente falso, es una tasa de desempleo que avanzó desde el 8,9 por 100 al 25 por 100, de alrededor de 4,5 a 13 millones de desocupados.

El mito del New Deal

En 1933 fue elegido el demócrata Franklin Delano Roosevelt. Si Hoover prolongó la crisis y la empeoró gracias a sus políticas proteccionistas e intervencionistas, Roosevelt la agudizó aún más si cabe, aunque los defensores de la intervención estatal en la economía sigan defendiendo lo contrario.

Antes de llegar al poder criticó a Hoover en la campaña electoral de 1933 por disparar el gasto público y el control estatal. Después, haciendo suyo el aserto de Tierno Galván de que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas, nada más llegar al poder, prohibió, efectivamente, la exportación y acumulación de oro, pero además, aprobó la Administración de Recuperación Nacional (NRA), que aumentaba los controles y exigencias laborales en general y la Ley de Asistencia a la Agricultura (AAA), cuyo resultado fue la destrucción de grandes cantidades de ganado y cosechas, gracias al estímulo del gobierno, y esto pese a que su objetivo era el de elevar los ingresos de los agricultores mediante la reducción de la oferta y el ascenso de los precios.

La otra pata de la política económica de Roosevelt fue la de aumentar el gasto público mediante la construcción de grandes obras públicas y otro tipo de medidas que incrementaron el número de personas contratadas por el Estado. O sea, una especie de Plan E pero a lo bestia. Además, también aumentó varios impuestos, como el de la herencia y las ganancias, que parecían perseguir la redistribución de la riqueza.

El New Deal provocó que la salida de la crisis no llegara hasta quince años más tarde, Segunda Guerra Mundial mediante.

Como dijo Fréderic Bastiat casi un siglo antes, podemos ver aquello que los planes del Estado hacen, pero no lo que el sector privado habría hecho con esos mismo recursos. En fin.

 

Coda: 

Este artículo lo publiqué en mi anterior blog del diario La Opinión de Murcia el 30 de mayo de 2.010. Al igual que la anterior entrada fue recogido en el libro “Sendas liberales” (Ed.Biblioteca Nueva, Madrid, 2011),  junto a una selección de artículos de los miembros de Ciudadanos para el progreso.   

El sistema de capitalización en la Seguridad Social

“La lección final es que las únicas revoluciones con éxito son aquellas que confían en el individuo y en las maravillas que el individuo puede hacer cuando es libre” (José Piñera)

El sistema de pensiones de reparto, que es el modelo que en España sufrimos, no sólo se dirige hacia la bancarrota en nuestro país, sino que lo hace en todos los demás en los que está implantado. El creador de este sistema fue el llamado “Canciller de Hierro”, Otto von Bismark (1815-1898), quien a partir de 1891 instauró este sistema restrictivo en Prusia. Fue todo un éxito para el Estado porque la edad a la que tenía derecho a recibir una pensión se situaba en los 65 años, cuando la esperanza de vida en aquella época no pasaba de los 45. Un prodigio de incipiente manipulación y engaño.

José Piñera, con la colaboración de Alejandro Weinstein, publicó el 18 de julio de 1996 en el Cato Institute un estudio llamado: Una propuesta de reforma del sistema de pensiones en España”. Piñera era el Ministro de Trabajo y Previsión Social en Chile en 1981, cuando en ese país se pasó de un sistema de reparto a otro de capitalización, siendo un ejemplo y un espejo donde mirarse para muchos otros países que posteriormente lo han ido implementando con éxito.

En dicho estudio, que se realizó un año después de la firma del Pacto de Toledo, se criticaba las medidas que en él se recogían porque alargaban en el tiempo la bancarrota de la Seguridad Social pero no la solucionaban; nos daba, además, la solución para instaurar un sistema de capitalización de las cotizaciones, explicándonos cómo se podría llevar a cabo en España.

Lo que no se recoge en su ensayo, porque le parecería inimaginable, supongo, es que la mayoría de esas medidas que aparecían en el famoso acuerdo y que firmaron todas las fuerzas políticas, los empresarios y los sindicatos, no se hayan llevado a cabo quince años después. Sus cálculos del sistema de reparto, a buen seguro, hubieran sido mucho más aciagos. Por ejemplo, la necesidad de prolongar la edad de jubilación que se mantenía en los 65 años desde comienzos del siglo XX, ya aparecía reflejada en el acuerdo de 1995, por lo que la propuesta del gobierno de subir la edad a los 67 años no es algo nuevo. José Luis Rodríguez Zapatero no está teniendo más remedio durante estas semanas que hacer como que está dispuesto a emprender las reformas económicas pendientes que a lo largo de su mandato se ha negado a abordar. La Unión Europea y el sistema financiero internacional no se traga más promesas del Reino de España de que es capaz de controlar su déficit público y de que tiene la necesaria capacidad para salir de la crisis.

La propuesta de reforma de pensiones en España que hizo José Piñera en 1996 se basaba en un tránsito paulatino a un sistema de capitalización individual que elevaría las pensiones, incrementaría el empleo, aumentaría el ahorro, mejoraría la productividad del capital, potenciaría la tasa de crecimiento del PIB, reduciría el poder del Estado en la economía, despolitizaría el sistema de pensiones, estimularía una cultura laboral de ahorro, disciplinaría la gestión económica nacional y además de todo esto, sería posible implantarlo en España.

El motivo por el que ningún partido político se atreve siquiera a plantearlo es por la oposición radical de los sindicatos a cualquier cambio en nuestro sistema de pensiones. Y es que los sindicatos se han convertido en el colectivo más obtuso, arcaico, retrógrado y reaccionario que existe en nuestro país. Están impidiendo con su actitud desde hace muchos años -junto a la cobardía del socialismo que es incapaz de enfrentarse a ellos, por supuesto- cualquier pequeña posibilidad de salir a corto plazo de la crisis en la que estamos sumergidos.

Yo les invito a ellos y a todos ustedes a leerse tanto el artículo antes enlazado como “La revolución de las pensiones en Chile”, otro ensayo del mismo autor en el que describe brevemente la triunfante experiencia chilena después de dieciocho años conviviendo con un sistema de capitalización de pensiones. En fin.

Coda: 

Este artículo lo publiqué en mi anterior blog del diario La Opinión de Murcia el 06 de febrero de 2.010. Posteriormente fue recogido en el libro “Sendas liberales” (Ed.Biblioteca Nueva, Madrid, 2011),  junto a una selección de artículos de los miembros de Ciudadanos para el progreso. Lo he vuelto a traer aquí porque, por esas cosas de Internet, el enlace ha desaparecido, además de estar de nuevo de actualidad, si es que el tema de las pensiones lo ha dejado alguna vez de estar.  

Juan Ramón Rallo presenta su libro en Murcia

rallo1Juan Ramón Rallo presentará a las 18:30 horas del próximo miércoles 27 de febrero en el Casino de Murcia el libro “Una alternativa liberal para salir de la crisis. Más mercado y menos Estado”. En este libro, Rallo repasa las causas que sumieron a España en la grave crisis económica y financiera, nos demuestra que fueron los gobiernos y los bancos centrales quienes inflaron las tres burbujas -la financiera, la inmobiliaria y la estatal- que terminaron asolando la economía española. Nos propone soluciones liberales para salir fortalecidos entre las que destacarían la necesidad de austeridad del sector público, la liberalización del sector privado y la no socialización de las pérdidas de la banca.

De este modo, en Una alternativa liberal para salir de la crisis, el lector podrá descubrir cómo rescatar a la banca sin que le cueste un solo euro al contribuyente, cómo recortar el gasto público en más de 130.000 millones de euros para acabar con el déficit e incluso bajar los impuestos, y cómo liberar al sector privado de las múltiples regulaciones que lo atenazan y que le impiden crear empleo vigorosamente. Un programa de reformas opuesto a la desastrosa política económica desplegada hasta la fecha tanto por el PP como por el PSOE.

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Juan Ramón Rallo es doctor en Economía, habiendo concluido la licenciatura con Premio Extraordinario de fin de carrera y licenciado en Derecho con Premio Extraordinario de fin de carrera por la Universidad de Valencia, así como master en economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Actualmente es profesor en el centro de estudios OMMA y en el centro de estudios ISEAD. Ha recibido el ‘Premio Julián Marías’ 2011 a la trayectoria científica en el ámbito de las ciencias sociales para menores de 40 años. Asimismo es analista económico de esradio y director del Instituto Juan de Mariana.

También es coautor del estudio sobre el coste de las energías renovables en España Study of the effects on employment of public aid to renewable energy sourcesy de los libros Una crisis y cinco errores, galardonado con el Premio Libre Empresa de la Fundación Rafael del Pino, Crónicas de la Gran Recesión (2007-2009), El liberalismo no es pecado,  Los errores de la vieja EconomíaUn modelo realmente liberal y Una alternativa liberal para salir de la crisis.

 

No a la tasa Tobin

El Partido de la Libertad Individual (P-LIB) expresa su preocupación por el acuerdo alcanzado por once países de la Unión Europea, incluido España, para avanzar en la implantación de la Tasa Tobin a las transacciones financieras. El gobierno la quiere vender como un impuesto a los bancos que no será trasladado al usuario. Su objetivo, dicen, es que los bancos paguen parte de sus propios rescates y poner freno a la especulación. Es otra mentira más de este gobierno ya que en realidad pretende instaurar un nuevo impuesto. Los bancos no tienen otro remedio que trasladar la tasa a sus clientes como ya ha sucedido en Francia. La razón por la que la banca, como el resto de intermediarios financieros afectados por la tasa, no puede asumir este impuesto es muy sencilla, la propuesta de Bruselas gravaría con un tipo del 0,1% las compraventas de acciones y bonos y con un tipo del 0,01% las de derivados, esto supera con creces las comisiones de la mayor parte de la banca lo que le llevaría a considerables pérdidas en cuestión de días.

Por supuesto, el gobierno sabe muy bien que la banca trasladará el impuesto a los clientes aunque nunca se lo reconocerá directamente a los ciudadanos. Sin embargo lo reconoce implícitamente cuando incluye entre sus objetivos el freno de la especulación. Es obvio que si el especulador es un cliente de la banca sólo podrán verse frenadas sus operaciones si se le carga la tasa. Los impuestos, al final, siempre los paga el ciudadano, por más que parezca que se grava a un tipo de empresas.

La medida es muy perniciosa ya que traslada parte del ahorro de los ciudadanos, tan necesario para salir de la crisis, a las manos de un gobierno que lo gastará en intentar mantener su política de gasto sin control. Además, esta medida, como ya ha sucedido en Francia en estos meses y como sucedió en Suecia en los ochenta, reducirá el volumen de contratación del mercado, alejará a los pequeños inversores de la bolsa y a los grandes los sacará del país. La reducción del volumen aumentará la volatilidad de la bolsa ya que al haber menos inversores los movimientos tanto al alza como a la baja serán más bruscos.

Continuando con el engaño a la ciudadanía, los gobiernos han tomado el nombre de tasa Tobin para algo que no tiene mucho que ver con la idea inicial para la que se propuso dicha tasa. La tasa Tobin original, propuesta por el economista James Tobin, tenía como objetivo reducir la volatilidad en los cambios de divisas. La idea no era muy afortunada ya que la principal razón de la volatilidad en los cruces de las diversas divisas no es la especulación sino la lucha entre los diversos bancos centrales por ver quien crea más dinero a costa de los ciudadanos. La solución para frenar los vaivenes en el mercado de divisas no es un impuesto que alejaría a inversores y por lo tanto aumentaría la volatilidad de las mismas, sino lavuelta al patrón oro que evita la creación de nuevo dinero por parte de los bancos centrales y establecería un cambio fijo entre divisas según su contenido en oro.

Los liberales reiteramos que la solución de la crisis no pasa por más impuestos sino por el fin de las políticas de estímulo practicadas por el Estado desde que empezó la crisis, que les lleva a gastar sistemáticamente muy por encima de lo que ingresan, casi un tercio más, provocando que se duplique la deuda pública y el despilfarro de miles de millones de euros del contribuyente.

Partido de la Libertad individual

Fraude: por qué la gran recesión

Dice la sinopsis del vídeo que la gran recesión no ha sido culpa del libre mercado. “Por contra, su causa debe buscarse en la profunda intervención del estado y los bancos centrales en la economía, provocando, de manera fraudulenta, ciclos recurrentes de expansión artificial, burbuja y recesión económica que terminan pagando todos los ciudadanos“. Miquel Rosselló (@rosselloarrom) ha escrito en Twitter: “El comunismo fracasó, la socialdemocracia está fracasando… ¿Los socialistas de todos los partidos no captan el mensaje?“. Por mucho que se repita una mentira no se convierte en verdad. Y por mucho que nos vendan falacias desde todos los medios intentando explicar que los motivos de la recesión que padecemos son por falta de regulación y control, el origen de de esta crisis (y de otras) siempre proviene por el excesivo intervencionismo del Estado en la economía.

La productora Amagifilms ha realizado un documental, titulado: Fraude. Por qué la gran recesión, sobre la crisis por la que estamos atravesando. Cuenta con la participación de Jesús Huerta de Soto, Carlos Rodríguez Braun, Juan Ramón Rallo, Daniel Lacalle y María Blanco, entre otros. El documental es de pago (sólo 3,49€), pero merece la pena la inversión si uno quiere conocer las verdaderas causas de la misma, además de conocer las soluciones a las recurrentes burbujas y posteriores depresiones.

Aquí el trailer del mismo:

Y aquí los primeros minutos:

Bankia podría ser recapitalizada sin que el Estado aporte un solo euro

Existe una alternativa para recapitalizar Bankia sin que los contribuyentes aporten un solo euro y sin que se socave la credibilidad de las finanzas públicas: convertir algunos pasivos en fondos propios de la entidad. Es decir, en vez de pasar todos los españoles a ser accionistas de Bankia lo hacen sus acreedores que para algo prestaron dinero a cambio de un interés y un determinado riesgo.

Por un lado la economía española sanearía la situación de su banca reduciendo su endeudamiento agregado y no incrementándolo, las finanzas del Estado no sufrirían un revés quizás definitivo, y por otro, Bankia continuaría en manos privadas evitando así su nacionalización y una deficiente y politizada gestión pública.

El último informe del Instituto Juan de Mariana así lo explica. La solución por la que apuesta el Gobierno del PP consiste en transformar parte de la deuda privada de Bankia en deuda pública de todos los contribuyentes. Las pérdidas de unos pocos inversores privados se trasladan a los hombros de todos, haciendo insostenible nuestro problema de deuda.

Como bien concluyen en dicho informe “existen otras alternativas a la quiebra desordenada de BFA-Bankia que no pasan por su nacionalización y recapitalización pública. Urge que el Gobierno las considere todas antes de tomar la precipitada e imprudente decisión de comprometer todavía más la solvencia del Reino de España y el futuro financiero de sus contribuyentes, muy en especial en una coyuntura tan crítica como la actual en la que cualquier paso en falso puede ser el último.” En fin.

Nota de prensa Instituto Juan de Mariana