Mi radio, mi liberalismo y yo (VIII)

I “Cena de la libertad” del Instituto Juan de Mariana

El 15 de mayo de 2007 se celebró en el Casino de Madrid la “I Cena de la Libertad” organizada por el Instituto Juan de Mariana. Desde hacía un año y medio que no me daba un homenaje con Inés. Todo nuestro tiempo disponible se lo había llevado el pequeño de la casa con su gestación, su lactancia y demás tareas propias de un niño cuando viene al mundo. Manolo Jr. nació el 7 de septiembre de 2006. La generosa oferta del Instituto para que pasáramos una noche estupenda en Madrid rodeados de liberales no podía ser rechazada tras el retiro forzoso al que nos habían obligado las cuestiones paternales que durante todo ese tiempo habíamos disfrutado.

Y allí nos presentamos yendo totalmente a ciegas pues no conocíamos a nadie. Los dos plantados en el hall del Casino, sin muchas ganas de cenar y más solos que la una. La comida había sido suculenta, ya que unas horas antes nos fajamos en la noble tarea de intentar probar y terminar hasta lo improbable e interminable en el Asador Donostiarra.

dsc00078
Tras el cóctel de bienvenida nos informamos del lugar que en el que debíamos sentarnos en la cena y me llevé la primera sorpresa, ya que nos situaron en un lugar privilegiado rodeados de dos figuras incipientes del columnismo español como eran  Luis Margol y José Carlos Rodríguez, entre otros.

Era como estar sentado en la misma mesa de Míchel, Butragueño o Martín-Vázquez en su cena de celebración de un título de Liga cualquiera. Al menos a mí me lo parecía. Un simple mortal, aficionadillo a esto de escribir, al que le habían hecho un hueco para que cenara con ellos. Varios años siguiéndolos, disfrutando de sus artículos, aprendiendo con sus lecciones magistrales y ahora los tenía ahí, enfrente. A ellos, y a la madre de Luis, que dedicó toda la noche a la noble tarea de que nos sintiéramos como en casa, y un magistrado del Tribunal Supremo de quién no recuerdo su nombre. El artífice de tal milagro no fue otro que Pablo Molina, que desde la distancia, lo dejó todo bien atado para que fuésemos atendidos como lo hubieran hecho con él. Un genio que no se olvida de ser una buena persona.

dsc00082

Los Di Estefano, Gento, Pelé y Cruyff de esto del liberalismo -los Huerta de Soto, Carlos Rodríguez Braun, Agapito Maestre, Francisco Cabrillo, etcétera– por el centro del magnífico salón del Casino de Madrid y a los que paradójicamente no les presté mucha atención. Yo me fijaba más en la nueva hornada, en los galácticos que estaban triunfando en ese momento:   Gabriel Calzada y María Blanco, que sin su trabajo por la organización del evento no hubiera sido posible; Daniel Rodríguez Herrera, Jorge Valín, los citados Luis Margol y José Carlos Rodríguez, además de un largo etcétera que me dejo en el camino. Sólo me faltó en alguna ocasión sacar la libreta para que me fueran firmando autógrafos como una loca adolescente corriendo entre las mesas del coqueto Casino de Madrid.

Allí entregaron un premio a los de Unión Editorial por su dilatada trayectoria en la publicación de obras de autores liberales, -estaban celebrando su trigésimo quinto aniversario-. Albert Esplugas, otro galáctico, recibió el premio fin de carrera por su trabajo sobre la comunicación en una sociedad libre. Y nosotros, que éramos quizás los que menos habíamos aportado a la difusión del liberalismo, recibimos el premio de pasar junto a ellos una noche inolvidable.

 

Mi ficha del Instituto Juan de Mariana

 

Ficha:

ijm-3

 

 

Nombre y apellidos: Manuel Marín Torres
Número de miembro: 0016
Tipo de miembro: Miembro Patrocinador
Fecha de Alta: 01/06/2006

 

 

 

 

 

 

 

 

Election Day 2016

Unas horas antes de que empezaran a cerrar oficialmente las votaciones en los estados más orientales de Estados Unidos me aventuré a pronosticar un resultado y colgarlo en mi página de Facebook. Tras leer a los más sesudos analistas de aquí y de allí, repasarme la distribución de los Estados (incluidas sus respectivas y desconocidas capitales) y analizar de arriba a abajo el peculiar sistema electoral americano, llegué a la conclusión de que el candidato del partido republicano Donald Trump sería incapaz de llegar a los conocidos 270 votos necesarios del colegio electoral que te lleva directamente a ocupar el sillón del despacho oval de la Casa Blanca, pese a que fuera el color rojo el que predominara en el mapa electoral. Y no contento con anunciar que la victoria sería claramente para la candidata del partido demócrata Hillary Clinton hice una distribución del resultado Estado por Estado. Así de coqueto quedó mi pronóstico:

prediccion-usa-election-2016

 

322 para Clinton y 216 para Trump, ni más ni menos. Sin embargo, y aunque parezca lo contrario, no iba tan desencaminado: los Estados que hicieron que mi pronóstico no fuera del todo acertado fueron 6 de 50. A saber: Florida, Wisconsin, Michigan, Pennsylvania, West Virginia y Nevada.

Mis dudas antes de lanzarme a la piscina se centraron en Florida y West Virginia. En Florida porque pensaba que el voto latino, tal y como nos habían mal vendido, haría que la balanza se inclinara al final por Hillary: en el recuento a eso de las 03 de la madrugada, cuando refrescaba la página de la CNN, comprobé como con 8 millones de votos escrutados reflejaba una diferencia de ¡28 votos entre uno y otro! En West Virginia porque, pese que ha votado por los candidatos presidenciales republicanos en cada una de las últimas cuatro elecciones generales, confiaba en que la barrera atlántica de contención demócrata inundara Virginia del Oeste (un pálpito que obvió el rechazo que Hillary Clinton producía en este enclave desde el principio por realizar comentarios que fueron percibidos como una afrenta a la importante industria que allí radica).

El resultado en los Estados de los Grandes Lagos, Wisconsin y Michigan, fue la auténtica sorpresa para casi todos los medios de comunicación, para sociólogos con carnet, politólogos melifluos y todos aquellos que practican la llamada ciencia de la demoscopia; al igual que en Pennsylvania, donde los votos demócratas en las ciudades más importantes, como Filadelfia o Pittsburg, no fueron suficientes para contrarrestar el voto a favor de Trump en el resto del Estado. En el Oeste sólo me colé en Nevada, el único estado que puse en rojo y que luego se fue a parar a manos demócratas.

Total que el resultado final a falta de un puñado de votos que pueden cambiar el color definitivo de algún Estado es éste (lo más probable es que Hillary se vaya a 232 y Trump a 306 al final del escrutinio).

 

hillary-trump

 

elecciones-usa-resultados-finales-2016

 

 

 

Mi radio, mi liberalismo y yo (VII)

Visita a EsRadio y Libertaddigital

La mañanaCon Cesar Vidal estaba siendo ajetreada, los teléfonos no paraban de sonar y, pese a estar en el corazón de la crisis, no paraban de entrar clientes. Sonó el teléfono móvil y vi que era un número de Madrid. –Ya está, me dije, otra insufrible compañía telefónica o la simpática del banco para reclamarme una posición deudora-. Estuve a esto de no contestar. Pero bueno, me decidí a pulsar el botón verde y una cálida voz radiofónica de una señorita me dijo que me llamaba desde Libertaddigital.

Hacía poco tiempo que este medio de comunicación exclusivamente online había lanzado un “Club de los oyentes” para ayudarlos a subsistir y por el cual los socios nos beneficiábamos de numerosas ofertas, como entradas para diversos espectáculos y descuentos en su tienda por internet. Yo creo que fui el primero en llamar para darme de alta, aunque luego me dieran el número 103. Federico Jiménez Losantos lo bautizó en su programa a eso de las ocho y media de la mañana. Cinco minutos más tarde yo ya estaba dando mis datos para asociarme.Cesar Vidal

Naia Pertusa, que era el nombre de la señorita, productora de EsRadio, simpática además de eficiente, me llamó para comunicarme que había sido seleccionado entre todos los socios del club para acudir durante dos días, con todos los gastos pagados, a los programas de la radio en Madrid. Era el primero, el primogénito, el que abría esta nueva y fantástica promoción que habían ideado. Se me iluminaron los ojos y se me cerró el estómago.  Llamé a Inés nada más colgar para que preparara toda la infraestructura de los peques para esos dos días, puesto que en menos de una semana debíamos estar allí. Y así fue. El siguiente jueves por la mañana nos dirigimos a la Estación de tren del Carmen en Murcia. En unas interminables horas -la conexión ferroviaria desde Murcia sigue,  in saecula saeculorum, en el siglo XIX- estuvimos en Chamartín y más tarde en el majestuoso hotel Miguel Ángel de Madrid. Descansamos tras la paliza del viaje y sobre las siete y media llegamos a los estudios de la radio.

Equipo César VidalLa jovial productora nos estaba esperando. Lo primero era asistir al programa de César Vidal que nos recibió antes de empezar con una simpatía y amabilidad desbordante. Por allí estaban Adriana Rey y Miquel Roselló, las caras, o más bien las voces -ya que estamos hablando de radio- habituales del equipo del programa, que en todo momento se mostraron muy atentos con nosotros. Alberto Recarte también pasó a saludarnos, al igual que los tertulianos de esa noche que fueron la amabilísima Cristina Losada, Emilio Campmany (que nos preguntó por la Murcia de su padre) y Carmen Morodo, subdirectora de La Razón. A quien me hizo mucha ilusión saludar fue al economista Juan Ramón Rallo, a quien tanto admiro, y que me comentó que perfectamente sabía quien era cuando le dije que mi cuenta en Twitter era “@mucialiberal”. Alguna vez habíamos cFederico Jimenez Losantoontactado por ese medio o por comentarios en su blog.

A la mañana siguiente estábamos ahí, puntuales a la cita otra vez para asistir al programa de Federico. A la primera que vimos nada más entrar en la pecera era a Maite Toribio, que seguía ahí donde la dejamos casi diez años antes, sentada al timón técnico del programa. Federico alzó la mano saludándonos nada más vernos. Yo me había llevado un libro suyo (“Con Aznar y Contra Aznar”) que ya me firmó en nuestro anterior encuentro en la cadena COPE. La dedicatoria que escribió entonces le hizo bastante gracia ya que en el 2001 nos deseó muchos años más de casados y ahí estábamos nosotros, diez después, en la radio que había fundado. Le dio todo el bombo posible a nuestra presencia. Fuimos los primeros de muchos socios del Club que pasamos por allí. Pudimos saludar a Carmen Carbonell, Isabel González, Mario Noya, al anteriormente citado Jorge Alcalde, los simpáticos miembros del Grupo Risa, con Oscar Blanco, Fernando Echevarría y David Miner quien se erigió en portavoz del grupo en cuanto a atenciones se refiere, y a otros magníficos colaboradores y miembros de la redacción que se mostraban encantados cada vez que nos veían.

Dieter Brandau fue de lEquipo Informativosos más entusiastas. Nos enseñó el departamento de informativos, e hizo que cada uno de los que allí se encontraban vinieran a saludarnos. Estuvo charlando bastante tiempo con nosotros, me invitó a participar en el fantástico programa de Fútbol que conducía junto a Luis Herrero y Juan Pablo Polvorinos, a quien también saludamos. Pero nos fue imposible ya que a esa hora teníamos que estar yendo en dirección de la estación de tren de Chamartín para regresar a Murcia. Fue la única pega de nuestra visita. Tenía bastante ilusión por saludar a Luis Herrero pero no llegamos, o más bien no llegó él. Sí que conocimos a su equipo. Subimos a la redacción que está junto a la del periódico Libertaddigital.com. Allí pude ponerle cara a muchas voces conocidas. Naia Pertusa se sorprendía cada vez que yo era capaz de reconocer alguna de ellas, sobre todo de los redactores que son poco dados a aparecer en primera línea. Y es que como buen friki radiofónico que soy siempre me ha interesado el nombre de los miembros de los equipos que forman la realización de un programa de radio.

Equipo Luis HerreroEn definitiva fue un día y medio apasionante para los dos. Volvimos a tener la fortuna de vivir la radio por dentro y poder saludar a aquellos a los que admirábamos y escuchábamos cada día. Ahora, si Dios quiere, espero que en el vigésimo aniversario pueda tener la oportunidad de llevarle el mismo libro a Federico Jiménez Losantos y me firme un pase por otros diez años más.

Mi radio, mi liberalismo y yo (VI)

luis-herrero1

Luis Herrero

Empecé a escuchar a Luis Herrero con su programa nocturno de análisis político que comenzó con su llegada a la cadena COPE. De su etapa del telediario que presentaba en la incipiente Antena 3 TV tengo vagos recuerdos. Pienso que de todo lo que ha realizado el castellonense es lo que más éxito ha cosechado  y donde más a gusto se ha encontrado de toda su carrera profesional. Su estilo y su forma de hacer radio son muy particulares y originales, por lo que a veces es difícil de que llegue al gran público. Su prestigio se lo ha ido ganando muy lentamente, programa a programa. Como prueba evidente nada más hay que pasarse por las noches de EsRadio en estos momentos. Realiza unas tertulias dinámicas pero reflexivas, divertidas pero sin caer en la irreverencia, unas tertulias en las que sin quitarle protagonismo a los diferentes tertulianos que por allí pasan las hace muy personales y periodísticas. Pero ante todo su capacidad para diseccionar las noticias y cultivar el género de la entrevista como nadie.

Luis Herrero nació en Castellón en octubre de 1955. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, comenzó a trabajar en 1976 como auxiliar de redacción en el diario Arriba. Fue director del periódico Mediterráneo de Castellón entre noviembre de 1980 y noviembre de 1981 y a continuación volvió a Madrid, donde colaboró en la Hoja del Lunes y en la revista Tiempo. En mayo de 1982 se incorporó a Antena3 Radio como redactor jefe. Allí fue subdirector de informativos hasta 1984 y dirigió “El Primero de la mañana” seis meses escasos antes de que recalara en manos de Antonio Herrero. Después comenzó a trabajar en la revista Época, en la que fue redactor jefe durante dos años. En 1986 volvió a Antena 3 Radio en calidad de cronista político. En enero de 1990 debutó como presentador de Antena 3 Televisión, primero del informativo de las 14:30 horas y posteriormente del de las 20:30. Desde septiembre de 1992 presentó y moderó en la COPE el informativo de La Linterna, como ya he relatado. En mayo de 1998, tras la muerte de Antonio Herrero, dirigió el programa “La Mañana” prácticamente contra su voluntad, ya que nunca se amoldó ni al horario ni a la forma de hacer radio que esas horas necesita, hasta que en el 2003 anunció que dejaba el programa y la primera línea informativa radiofónica tras once años al frente de ella para irse a la política. Se presentó como independiente por las listas del PP al Parlamento Europeo en junio de 2004. Cinco años le duró la aventura europea. Tras los servicios prestados, como ya se sabe, una simple patada en la frente o en el frente, por su consabida independencia, que nunca le fue perdonada por los políticos profesionales del partido al que representaba. De su paso por la política en el Parlamente Europeo destaca su precipitada expulsión de Venezuela tras unas declaraciones en televisión en las jornadas previas al referéndum convocado por el gobierno de Hugo Chávez en febrero de 2.009.

A mí, que se marchara a Estrasburgo ni me decepcionó ni todo lo contrario, -no como a José María García que echó pestes por su boca contra Luis por marcharse a la Unión Europea bajo el paraguas del PP-. Fue su decisión personal. A mí me alivió casi como a él, ya que sus seguidores más acérrimos sabíamos que desde hacía tiempo no lo estaba pasando bien. Había entrado en el consejo de administración de COPE y con la marcha de García a Onda Cero y la llegada de José Antonio Abellán a las noches deportivas no consiguió hacerse con el liderazgo de los profesionales que por allí trabajaban. Además esa posición intermedia entre la propiedad y el día a día le proporcionaba una situación difícil hasta con el propio Federico Jiménez Losantos por diferentes desavenencias puntuales que les produjo a ambos hasta un cierto distanciamiento.

Luis Herrero es hijo de Fernando Herrero-Tejedor, ministro de Franco y previamente gobernador de Ávila. Pertenece a una familia numerosa de seis hermanos, entre ellos Fernando Herrero-Tejedor, jurista, Fiscal de Sala de lo Militar del Tribunal Supremo. Fue en Ávila cuando coincidió con Adolfo Suárez que era el secretario de su padre. La admiración de Luis Herrero por el presidente del gobierno llega a tal que lo llega a considerar como a su segundo padre. Nos los explica de una manera detallada en su “Los que le llamábamos Adolfo”, un bestseller de la editorial La Esfera de los Libros.

Nacido Luis Francisco Herrero Algar, cambió su apellido a Herrero-Tejedor en 1975. Casado en segundas nupcias, es padre de cinco hijos de su primer matrimonio. Le pidió a José María Aznar el favor de que le incluyera en las listas a las elecciones europeas de 2003. Éste se lo concedió, porque favor por favor se paga. Luis Herrero le prestó innumerables servicios durante sus dos legislaturas de gobierno aunque estos no le fueran nunca recompensados. El pariente pobre y tal. La obsesión de Aznar fue siempre montar un grupo mediático a imagen y semejanza del Grupo Prisa. Luis Herrero llegó a estar en casi todas las salsas del proceso, aunque luego no entrara en el guiso. Uno de los más significativos fue el “Timo del ABC”, tal y como lo describió Federico en su libro “De la Noche a la mañana”: la amistad de Luis y Nemesio Fernández Cuesta, su mediación para que entrara en el accionariado de COPE, el cambio de Federico al ABC desde El Mundo y su vuelta a El Mundo. José María García sí que cayó en la trampa y se marchó a la cadena de emisoras de Onda Cero, lo que le supuso su posterior tumba radiofónica. Aguantó unos años hasta que un cáncer le alejó de los micrófonos. Sin duda, y dejando a un lado su enfermedad, su particular cuesta abajo comenzó cuando decidió abandonar a los que le habían acompañado desde Antena 3 Radio.

Por otro lado había escuchado en ocasiones a José Antonio Abellán desde que aterrizó en Onda Cero proveniente de los 40 principales. Lo tenía de referente por las mañanas en Cadena 100, la cadena musical de la COPE, cuando el programa de Luis Herrero se ponía pastoso o cuando me quería desintoxicar de lo político. Me alegró que se hiciese cargo del programa de deportes nocturno a la marcha de García. Fui un fan acérrimo de “El Tirachinas”, -nombre con el que bautizó el nuevo programa- y de sus habituales secciones, incluida la del Grupo Risa –Fernando Echevarría, David Miner y Óscar Blanco “Whopper”– con sus geniales imitaciones. Le seguí tras ser defenestrado por la Cadena COPE en ABC Punto Radio hasta que la cerraron definitivamente y en la actualidad me dejo caer en algunas ocasiones en su nueva emisora de radio digital que ha creado, Radio4G.

Luis Herrero CowboysPero volviendo a Luis Herrero tengo que decir que no se desvinculó totalmente de la radio, pues comenzó un programa de cine (o un “programa de lo que surja”) los viernes por la noche junto a José Luis Garci y Eduardo Torres Dulce: “Cowboys de Medianoche”. Para mi gusto creo que es uno de los mejores programas de radio que he escuchado siempre. Tres amigos que ante un micrófono se disponen a hablar de lo humano y lo divino con el cine como un mero pretexto. Yo siempre había defendido -incluso creo recordar que se lo comenté personalmente en algún chat- que Luis era mejor comunicador para las noches que para las mañanas. Los programas nocturnos son más reflexivos que los diurnos. Allí la información se supone ya conocida y lo que más interesa es el debate y el análisis de la misma. Como ya he comentado antes, para eso Luis Herrero es un maestro. Si hiciéramos un símil futbolístico, el de Castellón estaría jugando siempre en el centro del campo repartiendo juego y Federico Jiménez-Losantos sería la auténtica estrella que marca los goles. Un genial chupón radiofónico, con perdón.

Tras la huida de Luis Herrero continué por las mañanas escuchando a Federico, por la tardes me pasaba a Carlos Herrera en Onda Cero y por la noches volvía con César Vidal. Más tarde pasaron a Herrera por la mañana y empecé como muchos a simultanear la Cope con Onda Cero: casi todos los días Federico hasta las 10 y de las 10 en adelante con Carlos. Por las noches me pasó lo mismo e iba “zapeando” entre Carlos Alsina y César. Ya no tenía una cadena de emisoras única de referencia, aunque la Cope fuera la auténtica columna vertebral de mis escuchas.

El paso de Federico Jiménez Losantos a La Linterna, tras la muerte de Antonio Herrero, me proporcionó algo que hasta ese momento nadie me había provocado: el interés por saber. Con él descubrí que tras la defensa de unas siglas políticas o de unos grupos mediáticos en particular había algo más que la empatía que pudieras tener, o la manía que pudieras profesar, a alguno de ellos por algún acto en particular. Existían diferentes principios, distintas ideas, valores contrapuestos, que para alguien como yo, que nunca me había interesado ni por la filosofía, ni por la politología, ni por casi nada que terminara en “-ía”, me eran hasta ese momento desconocidas. De ahí que me empezara a surgir un interés especial por recuperar el tiempo perdido y comenzara a leer todo lo que cayera en mis manos sobre todos esos temas.

Mi radio, mi liberalismo y yo (V) 

Mi padrino, mi primer amor  y unos hermanos de Cofradía

Escriben en la Wikipedia sobre “La teoría de los seis grados de separación”. Últimamente está muy de moda por las redes sociales de internet. Es una hipótesis que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces).

La teoría fue inicialmente propuesta en 1930 por el escritor húngaro Frigyes Karinthy en un cuento llamado Chains. Expone el ejemplo de un limpiabotas de la calle. Este limpiabotas conoce a un portero de un hotel de dos estrellas; dicho portero conoce al dueño del hotel y éste al dueño de un hotel más prestigioso; el dueño de este hotel conoce a una persona que trabaja en la Casa Blanca y esta persona conoce al presidente de los Estados Unidos. En unos pocos enlaces se ha conseguido ligar un limpiabotas con el presidente de los Estados Unidos. Así de tonto pero así de simple.

Mi caso no llega al extremo de escribir que conozco al Obama de turno, pero me sirve para explicar casualidades, coincidencias, que me ligan con la historia de la radio de Murcia.

La primera tiene que ver con mi padrino Antonio. Murió joven, era director de una oficina bancaria, del Banesto para ser concreto. Apenas le conocí. En sus últimos años estuvo destinado en Monovar (Alicante), el pueblo que vio nacer a Azorín. Nos veíamos en las  reuniones familiares, en fechas señaladas. Cuando venía a Murcia con mi tía y mis primos íbamos en ocasiones a visitar a sus dos hermanas encantadoras en la calle Mar Menor. Aún me acuerdo de una terraza amplia frente al campo de fútbol del Barnés donde esparcía mis juguetes y jugaba con mi hermana y mis primos mientras duraba la visita. Sus portes y sus voces eran únicas, como las de mi tío, de esas que se te quedan grabadas en la memoria desde la infancia.

La segunda es con Paloma, una chica guapísima, jovial y encantadora. Uno de esos regalos efímeros y hermosos que te brinda la vida. Creo recordar que la primera vez que la vi fue mientras hacíamos el examen de selectividad. Me encontró unos meses después en la Escuela de  Empresariales y empezamos a salir. Pasamos casi seis meses  maravillosos e inolvidables. De la persona que más me hablaba de su familia era de su abuelo, por quien sentía una especial adoración. Sólo los caprichos de un corazón a medio escribir nos impidió que esa relación continuara. El mío, que latía por aquellas fechas a un ritmo todavía de idiota adolescente.

La última de las coincidencias tiene que ver con unos compañeros de la Cofradía a la que pertenezco. En el año 96, un grupo de antiguos  alumnos del colegio, capitaneados por José Luis Durán y Rodrigo Borrega, procesionamos por primera vez en Murcia un Cristo de Salzillo que estaba custodiado en la clausura del Convento de Santa Clara. Casi todos éramos de la misma promoción. De los treinta y  cinco que empezamos, sólo había dos o tres que no lo eran. Uno de  ellos se llamaba Fernando y como sabía que su padre trabajaba en la radio, cada vez que podía le preguntaba sobre él y sus andanzas; otro de esos era locutor de radio y por aquella época director de Onda  Regional de Murcia.

Pues bien, las dos hermanas de mi padrino, las que vivían en la calle Mar Menor de Murcia eran Amalia Romero Peralta y Carmen Romero Peralta, voces clásicas de la radio murciana que iniciaron su andadura profesional en Radio Juventud, allá por los años 50; el  abuelo de Paloma era Elías Ros Garrigós voz mítica e histórica de Radio Murcia-Cadena Ser desde su fundación, cuando todavía era la  EAJ-17; el padre de mi compañero de paso era Fernando Alonso, otra voz ligada a Murcia y a Radio Nacional de España; y, por último,  el locutor y director de Onda Regional de Murcia, Juan Manuel Máiquez Esteve. Cinco pilares de la historia de la radiodifusión en Murcia.